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Octavio Klimek Alcaraz

La educación encierra un tesoro

 

En noviembre de 1991, la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), invitó al director general de dicha organización, Federico Mayor, a convocar “una comisión internacional para que reflexionara sobre la educación y el aprendizaje en el siglo XXI”. El director general de la UNESCO pidió a Jacques Delors, destacado político socialista francés, que presidiera dicha comisión. Delors además fue presidente de la Comisión Europea en esos años. A dicha comisión se sumó un grupo de 14 personalidades de diversos países, uno de ellas es por cierto Rodolfo Stavenhage, destacado científico social mexicano.

La comisión se reunió oficialmente en siete ocasiones entre el año 1993 y 1996, en diversos sitios del planeta. Su informe final fue publicado por la UNESCO en 1996 con un hermoso título: La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la educación en el siglo XXI. La traducción del informe al español, realizada en 1997, es distribuida en México por editorial Dower. Ante el debate educativo en estos días, y por considerarlo vigente, me permito presentar parte de sus análisis, así como algunas de sus conclusiones y recomendaciones.

Para sus trabajos, la comisión procuró tener presentes seis principios, me permito citar el primero, el cuarto y el sexto:

“En primer lugar, la educación es un derecho fundamental de la persona y tiene un valor humano universal: el aprendizaje y la educación son fines en sí, constituyen objetivos que deben buscar tanto el individuo como la sociedad; deben ser desarrollados y garantizados a lo largo de la existencia de cada cual”.

“En cuarto lugar, la renovación de la educación y toda reforma correspondiente deben basarse en un análisis detenido y a fondo de las informaciones de que se dispone en cuanto a las ideas y las prácticas que han arrojado buenos resultados, y en un buen entendimiento de las condiciones y los requisitos propios de cada situación concreta; deben decidirse de común acuerdo y en virtud de pactos adecuados entre las partes interesadas, dentro de un proceso a plazo medio”.

“En sexto lugar, la responsabilidad de la educación incumbe a la sociedad entera; todas las personas interesadas y todos los participantes –además de las instituciones de las que constituyen la misión– deben encontrar el lugar que les corresponde en el proceso educativo”.

Estos principios se explican por sí mismos, y ahora es cuando es muy pertinente de manera amplia y detallada aplicarlos.

El informe señala cuatro pilares como las bases de la educación a lo largo de la vida: aprender a conocer; aprender a hacer; aprender a ser, y aprender a vivir juntos conociendo mejor a los demás. Dado que las decisiones educativas interesan a toda la sociedad y es necesario abrir un debate democrático, que debe no solo considerar a los medios, sino también los fines de la educación, estos cuatro pilares deben ser incluidos y ninguno de ellos debe descuidarse en provecho de los demás. Sin entrar en detalle sobre estos elementos, creo que todos deberíamos también aplicarlos en nuestra vida cotidiana.

Sobre la calidad del profesorado indica el informe: “En una etapa temprana de la enseñanza básica es cuando se forman en lo esencial las actitudes del alumno hacia el estudio y la imagen que tiene de sí mismo. En esta etapa el personal docente desempeña un papel decisivo. Cuantos más graves son los obstáculos que debe superar el alumno –pobreza, medio social difícil, incapacidades físicas–, más se le exige al maestro. Para obtener buenos resultados, éste debe poder ejercer competencias pedagógicas muy variadas y poseer cualidades humanas, no sólo de autoridad sino también de empatía, paciencia y humildad. Si el primer maestro que encuentra un niño o un adulto está insuficientemente formado y poco motivado, son las bases mismas sobre las que se debe edificar el aprendizaje futuro las que carecerán de solidez” (p. 163).

Mi único comentario es que nuestros maestros, estudiantes normalistas, funcionarios y demás actores relacionados al sistema educativo, requieren demostrar en su conducta y actuar esas cualidades humanas, que señala el informe.

Para mejorar la calidad del personal docente se citan medidas relacionadas a: la contratación, la formación inicial, la formación continua, el profesorado de formación pedagógica, el control, la participación de personal exterior, las condiciones de trabajo y los medios de enseñanza. Pero el informe es claro “La sociedad tiene que reconocer al maestro como tal y dotarlo de la autoridad necesaria y de los adecuados medios de trabajo” (p.170).

El informe también señala que el debate educativo “debe apoyarse en una evaluación sólida del sistema educativo cuyos términos puedan aceptar todos…La evaluación de la educación debe concebirse en un sentido amplio. Su objeto no es únicamente la oferta educativa y los métodos de enseñanza, sino también el financiamiento, la gestión, la orientación general, y la realización de objetivos a largo plazo. Se relaciona pues con las nociones de derecho a la educación, equidad, eficiencia, calidad y atribución global de los recursos y depende en gran medida de los poderes públicos. En ella puede incluirse una evaluación en el plano local, por ejemplo, en lo que atañe a la gestión de los establecimientos o a la calidad del personal docente”.…”hay que instalar un dispositivo de evaluación objetivo y público para que la opinión esté en condiciones de comprender la situación del sistema educativo y su repercusión en el resto de la sociedad. La magnitud de los presupuestos públicos dedicados a la educación justifica ampliamente que la colectividad pida cuentas antes de aumentarlos aún más” (p. 177).

En vinculación a esto último, el informe recomienda que “la parte del producto interno bruto dedicado a la educación no debe en ningún caso ser inferior al 6 por ciento en los países donde aún no se ha desarrollado” (p. 187).

Debemos orientar con claridad este debate, se requiere evaluar no sólo a los docentes, sino también a todo el sistema educativo en su conjunto. Es cierto seguramente, que se requiere aumentar los recursos públicos, pero si no sabemos aplicarlos correctamente sólo será más dinero tirado a la basura. El recurso público es escaso y se financia de los impuestos que pagamos (por lo menos los cautivos del SAT como un servidor pagamos impuestos).

En el texto de la propia Constitución existe el mandato expreso de la fracción IV del artículo 3er. de que “Toda la educación que el Estado imparta será gratuita”. Sin embargo existe en la reforma educativa recién aprobada un inciso a) de la fracción III del artículo Quinto Transitorio, que ha sido mencionado de manera reiterada para agitar aguas en el tema de la privatización de la educación ¡cuando es un artículo transitorio! Se trata, del mandato para que se realicen adecuaciones jurídicas con el objeto de fortalecer la autonomía de gestión de las escuelas. En mi opinión, puede ser una oportunidad de fortalecer la participación de la sociedad en las decisiones de la gestión de los recursos públicos de las escuelas, ojo no de aportar cuotas, cuando la educación es gratuita, sino gestionar desde sociedades de padres de familia y de alumnos recursos públicos de diversos orígenes para los fines educativos. El asunto es que se debe redactar con precisión lo anterior en la legislación secundaria. Al respecto el informe en su página 179 da este tipo de recomendaciones.

Concluyo, es necesario revisar este tipo de informes para orientar el debate de la educación. Es cierto que la reforma del artículo 3º. constitucional produce cuando menos escepticismo. Pero puede ser una oportunidad para saber qué pasa con nuestro sistema educativo. El asunto está en las letras pequeñas de las leyes secundarias, es ahí donde urge impulsar un verdadero debate público en estos meses de aquí a agosto de este año.

P.D. El construir desde las comunidades sus propios sistemas de seguridad, ha provocado muchos cuestionamientos, pero han demostrado buenos resultados. Es complicado no vincularse a movimientos reivindicativos como el magisterial. Pero se debe ser prudente, son muchos años de construcción y trabajo en las comunidades, finalmente hay quienes en el radicalismo están prestos a provocar el fuego en la pradera y pueden acabar, entre otras cosas, con los sistemas de seguridad comunitarios. Reitero, se necesita mucha prudencia y mucho cuidado en el decir y en el actuar, no dar pretextos para ser atacados y cuestionados. La canción dice “Es un monstruo grande y pisa fuerte”.

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