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Impide la basura que se certifique a la Roqueta; llevan a cabo jornada de limpieza en la isla

Karla Galarce Sosa

Como en la playa Caleta, la isla de la Roqueta presenta múltiples problemas que dificultan la certificación como un espacio limpio ante el Instituto Mexicano de Normalización y Certificación de Playas Limpias, pues la gran cantidad de visitantes y la escasa participación de prestadores de servicios turísticos y hasta de propios usuarios, deriva en una gran cantidad de basura que el agua arrastra, además que los desechos de algunos servicios son vertidos directamente al mar, como se pudo observar ayer en un recorrido que este medio efectuó, a partir de la limpieza que la dirección de Ecología realizó con el grupo de 30 jóvenes que prestan su servicio social.
En parte de los senderos se puede observar basura, sobre todo en áreas cercanas a las zonas de playa, servicios y cerca del emblemático faro, donde existe una gran cantidad de cartones de cerveza vacíos, botellas y bolsas de plástico que contrastan en color, al ocre de las hojas caídas de los árboles.
La labor de limpieza comenzó desde temprano y los jóvenes levantaron principalmente botes de PET, mobiliario dañado, bolsas de plástico, envolturas de golosinas, platos, vasos de unicel y hasta una llanta de camión que el mar arrojó a la franja de arena.
Desde el desembarque, el director del programa de educación ambiental de la dependencia municipal, Pablo Morales García, organizó tres equipos de trabajo que levantaron desechos en andadores, playa y zona de restaurantes.
Al principio de los andadores, tras un viejo tanque de almacenamiento, los muchachos, todos estudiantes de nivel bachillerato, levantaron una gran cantidad de botellas de plástico, latas y sobre todo botellas vacías de PET.
La ambientalista Robin Sidney, quien es integrante del Comité Mixto Insular de la Isla de la Roqueta, comentó que en ese mismo lugar, rodeado por enormes rocas y frondosos árboles, era utilizado como un tiradero y hasta como baños públicos porque los usuarios y visitantes de la isla se niegan a pagar los cinco pesos que cobran por el servicio, además que algunos prestadores de servicios turísticos vertían en esa misma área sus desechos y restos que los visitantes dejaban.
“Hace tres semanas nos organizamos para limpiar esta área y aunque todavía hay basura, ya se ve más limpio”, comentó la ambientalista.
Mostró el letrero en el que se advierte de la vigilancia, durante 24 horas de la guardia Marina, además que se hace la invitación a cuidar el Parque Nacional Marino, usando los baños públicos y no arrojando basura.
En un recorrido aledaño al faro, se pudo observar un tramo de los andadores, limpios y barrido. Una vez en la cumbre de la isla, en la parte posterior del faro, se observaron grandes cantidades de basura y escombro. Dentro del emblemático faro, abierto al público y vigilado por un grupo de marinos, existen escalones dañados por la salinidad y que están en riesgo de caer.
La semana pasado, durante la cuarta sesión ordinaria, los integrantes del Comité Insular se quejaron que la maquinaria que produce la luz para la iluminación del faro, vierte aceites y combustible que daña el suelo de la zona. En el lugar se pudo constatar que el cuarto donde se aloja la vieja maquinaria, está completamente cubierto por aceite y expide un fuerte olor a diesel.
En esa junta se propuso el cambio de producción de luz, mediante el uso de energía solar para evitar que se siga contaminando, debido a que existe el riesgo de que con la lluvia el aceite y las grasas desemboquen en el mar.
En la cima de la Roqueta existe una estación meteorológica que sirve con celdas solares.
Quien logra subir al faro, observa una vista de 360 grados al puerto y mira la barra de Coyuca, el hotel de gran turismo Bayan Tree, construido en la punta Diamante de Acapulcoel imponente océano Pacífico y las playas Caleta y Caletilla divididas por el islote donde hubo un parque acuático y un acuario.
En el recorrido se observaron diversos árboles frutales que de acuerdo con lo expuesto por Robin Sidney, quien a su vez dijo que la ecóloga Guadalupe Rivas informó ante los integrantes del Comité, sirven de alimento a murciélagos que migran cada noche a la isla desde otros lados del puerto, debido a que durante la estancia de tres días de un equipo de investigadores –que integraron el Estudio Previo Justificativo al Plan de Manejo Ambiental–, no observaron ningún nido de murciélagos en la isla.
Al bajar de los senderos, se observaron los restos del antiguo proyecto Acazoo, impulsado en 1990 por el entonces gobernador de Guerrero, el extinto José Francisco Ruiz Massieu, y que ahora lucen olvidados, aunque libres de basura.
Se explicó que esas áreas serán rellenadas para ofrecer mejor infraestructura a los usuarios y establecer una imagen más adecuada para los visitantes cuando se obtenga el decreto de Monumento Histórico, por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
La limpieza reunió una gran cantidad de basura, compuesta principalmente por mobiliario de playa roto, basura inorgánica y botellas de PET que la barredora marina de la Promotora y Administradora de Playas se llevó a bordo de una de sus lanchas hasta el tope.
En un extremo de la playa, en el último restaurante de la isla, cercano a la zona de arrecifes, se observó también un tinaco semienterrado en la arena, al abrirlo, expidió un fuerte olor a excremento, además que el suelo estaba lleno de escamas de pescado, corcholatas y algunas botellas de PET que el mar arrastró y semienterró.

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