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Deciden pescadores y habitantes de Barra de Potosí iniciar trámites para declararla Área Natural Protegida

Brenda Escobar

Barra de Potosí

Pescadores y habitantes de la comunidad ecoturística Barra de Potosí, dieron su anuencia para tramitar ante el gobierno federal y estatal que esa zona se declare como Área Natural Protegida con la finalidad de conservar sus recursos naturales, pero también, para evitar que el Fondo Nacional de Turismo, Fonatur, a través de su empresa filial Fonatur Operadora Portuaria SA de CV, ejerza aquí la concesión que la secretaría de Comunicaciones y Transportes le autorizó desde octubre de 2010.
A finales de enero de este año, se llevó a cabo un taller para la conservación de la riqueza natural de Barra de Potosí, convocado por la secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales del estado, Semaren, en el que participaron representantes de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Conanp, así como especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM y de la Universidad Autónoma Metropolitana, UAM, quienes expusieron el estudio previo justificativo para el establecimiento del área natural protegida.
Durante ese ejercicio, pescadores de la comunidad, se mostraron reacios a aceptar que la zona en la que viven se declare área natural protegida, pues argumentaron que entonces tendrían que enfrentarse a ciertas restricciones a las que no están dispuestos a ceder.
Luego de que conocieron de la concesión que la SCT otorgó al Fonatur, los pobladores de Barra de Potosí buscan conseguir que el gobierno estatal y federal decrete un polígono de casi ocho hectáreas divididas en 21.14 por ciento de área marítima, 21.53 por ciento de cuerpos de agua, 55.34 de área terrestre y 1.99 por ciento de área urbana como área natural protegida con la finalidad de que la empresa filial de Fonatur, Fonatur Operadora Portuaria SA de CV, la cual tiene una concesión en esa zona desde octubre de 2010 y entre otras cosas tiene proyectado construir un muelle para cruceros, no pueda entrar a Barra de Potosí y el ecosistema de laguna se conserve tal como está.
El viernes 12 por la tarde, durante el segundo taller para la conservación de la riqueza natural de Barra de Potosí, convocado por la Semaren, que fue impartido por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de Guerrero, que se llevó a cabo en la calle Cruz Roja Mexicana, de esa localidad, estuvieron presentes vecinos del lugar, así como representantes de cuatro cooperativas de pescadores, una de prestadores de servicios, una de productores de sal, dos de cooperativas de mujeres artesanas y una cooperativa de camaroneros.
En esta ocasión, la postura de los pescadores fue distinta, principalmente luego de escuchar de viva voz los testimonios de dos líderes de cooperativas que en enero expresaron públicamente su negativa a que Barra de Potosí se declare área natural protegida con el argumento de que entonces ya no los van a dejar pescar, de la cooperativa Cerro Huamilule, Antolín Albarrán Fajardo; y de Morros de Potosí, Juan Carlos Cerdeño Solís.
Los dos pescadores cambiaron su forma de pensar, luego de que hace dos semanas, junto con otros vecinos de Barra de Potosí, invitados por la Semaren, durante cuatro días visitaron la comunidad ecoturística Chacahua, Oaxaca, declarada área natural protegida.
Al momento de dar su testimonio públicamente sobre su visita a Chacahua, los pescadores coincidieron en que “vamos a ser nosotros los que determinemos las restricciones, nosotros mismos nos vamos a organizar para decidir en qué parte de la laguna vamos a poder pescar y en cuales partes no; es mentira que las restricciones nos las pone el gobierno, vamos a ser nosotros porque nosotros vamos a dedicarnos a cuidar la laguna, de conservarla”.
Antolín Albarrán habló de que los habitantes de Chacahua obtienen beneficios económicos de la pesca, pero mucho más de la conservación del ecosistema de laguna; dijo que allá “le sacan provecho a todo y cobran bien cobrado, principalmente porque ellos fomentan la conservación y el cuidado”.
Por su parte, Juan Carlos Cedeño, manifestó a los asistentes al taller que debían de apurarse a aceptar que Barra de Potosí se declare área natural protegida porque la laguna se está secando y le urge ser dragada, “en cuanto nosotros tengamos ese papel que diga que es área natural protegida, el mismo gobierno nos va a apoyar a dragarla y así vamos poder salvar nuestra laguna, pero así como está hoy en día, no le podemos meter mano y no tenemos dos millones de pesos para pagar sólo el estudio que nos pide la Semarnat para que nos autorice el dragado”.
Destacó que tanto los pescadores como los habitantes de Chacahua “están bien organizados y eso también lo podemos estar aquí nosotros, sólo es cuestión de que queramos hacerlo; ellos aprovechan todo, incluso un recorrido por la laguna no lo cobran en 100 ó 200 pesos, lo cobran en mil 200 pesos, pero eso sí, la calidad de los turistas que los visitan son de más dinero y que tienen más respeto por el medio ambiente, no como los que ahorita nos visitan aquí”.
Añadió que además, el gobierno federal invierte recursos económicos para que los habitantes de esa comunidad acudan a recibir cursos de capacitación en la conservación del sistema lagunar, “y también están siendo apoyados por organizaciones internacionales que tienen que ver con el medio ambiente; allá todos están bien organizados y les está yendo muy bien nomás por cuidar el medio ambiente”.
Luego de los testimonios de estos dos pescadores así como de la artesana Araceli Oregón Salas, que también acudió a Chacahua, los representantes de la UNAM volvieron a hablar de la urgencia de rescatar la laguna como área natural protegida, “porque de manera directa o indirecta, ya están empezando a ser afectados todos los habitantes de la comunidad debido a que la laguna se está secando en un 70 por ciento por diversas causas, entre ellas, el taponamiento que causó el desarrollo turístico Proyecto Laúd, que impide la comunicación de la laguna Valentín con esta laguna y el azolve que tiene acá en la bocabarra”.
También dijeron que los estudios preliminares los han llevado a identificar mil 305 especies de flora y fauna, la mayoría de ellas, endémicas y en riesgo de extinción.
Luego de tres horas de intercambio de opiniones, los representantes de las cooperativas de pescadores, de camaroneros, de productores de sal y de artesanas, dieron su aprobación para que se inicien los trámites ante el gobierno federal y estatal para que se decrete esta zona como área natural protegida.
En este segundo taller estuvieron presentes el delegado de la Semaren en la Costa Grande, Israel Campos García; y en representación del alcalde de Petatlán, el director municipal de Ecología, Ignacio Salto Villa.

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