Explora robot del INAH túnel que lleva al inframundo teotihuacano
Yanireth Israde / Agencia Reforma
San Juan Teotihuacan
Las excavaciones del túnel que corre bajo la Pirámide de la Serpiente Emplumada superan ya los 70 metros –de los 120 que mide el conducto– y alcanzaron un punto que el arqueólogo Sergio Gómez, responsable de la investigación, define como el “vestíbulo del inframundo”, un recinto de dos cámaras que, en su época, deslumbraban al estar recubiertas de polvo de minerales metálicos, como la pirita, la hemetatita o la magnetita.
“El lugar debió brillar como un cielo estrellado”, dice el especialista durante un recorrido por el ducto, al que ingresará el próximo lunes un nuevo robot –el primero se introdujo en 2010– denominado Tláloc II TC, creación de los ingenieros Hugo Armando Guerra Calva, Alberto Álvarez Rojas y Francisco Castañón Decena, de la empresa HA Robotics.
Aquel espacio refulgente fue la antesala de la cámara principal, situada 30 o 40 metros adelante, donde podrían encontrarse entierros reales, destaca Gómez, quien prevé concluir las exploraciones este 2013 tras cuatro años de excavaciones y la remoción de 800 toneladas de piedra y tierra.
“Si todo el túnel es importante y sagrado, estaríamos en la parte más sagrada, porque allí está el verdadero inframundo”, apunta el arqueólogo al señalar la oquedad por la cual entrará Tláloc II TC, cuya construcción asesoró el investigador de Hong Kong Ng Tze Chuen.
Los teotihuacanos, informa Gómez al grupo que transita a 15 metros de profundidad, replicaron en este túnel las condiciones del inframundo, por eso es frío, húmedo y oscuro.
Pero el territorio que recorrerá el robot, provisto de sofisticadas cámaras de video y escáner láser, tiene una profundidad aún mayor, de unos 18 o 19 metros desde la superficie.
La información recabada por el aparato, que se abrirá camino entre montones de tierra, permitirá evaluar las condiciones en este último tramo situado exactamente debajo del centro de la Pirámide de la Serpiente Emplumada, en La Ciudadela de la Zona Arqueológica de Teotihuacán.
“Nos dará imágenes de la configuración del túnel y la estabilidad en su interior”, explica.
En el trayecto, Gómez mostró una ofrenda con dos petates de fibra vegetal en óptima conservación, que se suman a otro par localizado recientemente y a otros que ya habían aparecido, pero no completos.
“Son objetos de fina hechura, no de uso común, sino de carácter ritual; los debió usar gente de alto estatus. Junto con ellos encontramos objetos de la persona que los utilizó, por ejemplo cuchillos de pedernal”, detalla.
El arqueólogo precisa que sólo se usará el equipo robótico el lunes y no habrá otra incursión del mismo posteriormente.




