Tomás Tenorio Galindo
OTRO PAÍS
* Sabotaje: en acción Aguirre
Como se temía y era previsible, a la campaña pública que el gobernador Ángel Aguirre emprendió personalmente para desacreditar el movimiento magisterial, el lunes de esta semana sumó un activismo soterrado para sabotear los acuerdos firmados entre la CETEG y la fracción del PRD en el Congreso local. Como efecto de esa intervención, que convierte al gobernador en el legislador número 47, la iniciativa de reformas a la ley estatal de educación llegará hoy por segunda vez a la sesión plenaria del Congreso en medio de una fuerte incertidumbre, pues a pesar de que cuenta –al menos en teoría— con el respaldo de los veinte diputados perredistas, enfrenta el movido rechazo de la fracción del PRI y ahora la posibilidad de que algunos legisladores perredistas retrocedan en su posición bajo el influjo de la presión gubernamental. De prosperar estas presiones, el voto favorable de fracciones como la del partido Movimiento Ciudadano y del Partido del Trabajo, que podemos suponer más cercanas al entorno cetegista, podría resultar insuficiente para sacar adelante las propuestas de los maestros. Es decir, es muy alto el riesgo de que hoy se consuma una segunda traición de Aguirre a los maestros, por la vía de impedir la aprobación de las reformas –como hizo la vez pasada– o mediante el cambio de los términos en que fueron acordadas el sábado pasado.
El martes, el propio Aguirre informó que ese día se reuniría con la Comisión de Gobierno del Congreso, que es presidida por el perredista Bernardo Ortega, según dijo para conocer los avances conseguidos por los diputados en torno al procesamiento de la iniciativa. Y en efecto lo hizo, como dio cuenta este diario ayer. Pero el lunes ya había sostenido reuniones con otros integrantes de esa comisión, que congrega a los coordinadores de las fracciones partidistas, y el tema fueron las propuestas de los maestros. Ahora se sabe que en esas reuniones el gobernador ha intentado introducir –o introdujo ya– modificaciones en la iniciativa para garantizar que no contenga ninguna discrepancia con las disposiciones de la reforma educativa federal, o lo que es lo mismo, para no incomodar al gobierno de Enrique Peña Nieto, cuyos mensajes de cero cambios a la reforma educativa fueron tomados al pie de la letra en el Palacio de Gobierno de Chilpancingo.
Esas maniobras bajo el agua explican por qué la cúpula nacional del PRD consideró necesario publicar el lunes un desplegado para dar a conocer su “absoluto respaldo al gobernador” en el contexto del conflicto magisterial. Se desprende que con ello la jerarquía del PRD respalda lo que Aguirre ha hecho para enfrentar el conflicto, y sobre todo lo que haría y ya estaba haciendo el día en que apareció el resolutivo, firmado por Jesús Zambrano y los coordinadores perredistas en la Cámara de Diputados y el Senado, así como por el presidente estatal del partido y el coordinador de la fracción en el Congreso local. Así, el PRD y Aguirre se estaban curando en salud porque preparaban un golpe a la iniciativa acordada con la CETEG y sabían que lo que sucederá hoy en el Congreso del estado desatará una reacción de Movimiento Popular Guerrerense. Si no es así, ¿entonces cuál podía ser el propósito de hacer público un respaldo “absoluto” del PRD al gobernador? De manera congruente con ello, el mismo Aguirre declaró el martes, como para dar un mensaje a los diputados locales, que las voces disidentes deben ser escuchadas, pero lo que los legisladores aprueben no debe “cambiar la esencia de la reforma” federal. Esa declaración y el cabildeo del gobernador evidencian que actúa bajo línea del gobierno federal, como lo adelantó la CETEG la noche del martes, para echar abajo la iniciativa pactada con la fracción perredista.
Es mentira que la segunda versión de las propuestas cetegistas choque con la reforma federal, ni siquiera lo que plantea para la evaluación de los docentes. Y si a pesar de todo fuera el caso, no sobra una acción de dignidad e independencia del Congreso local frente al centro, y dejar que el resto de la historia tenga un curso jurídico. Lo que aparentemente atemoriza al gobierno federal y pretende impedir con su presión encubierta, es que avance un instrumento legislativo de carácter independiente, diseñado sin su intervención ni su consentimiento, y de origen popular, antes de que sea aprobada la ley reglamentaria de las reformas federales. Quizás porque esa reglamentación federal dará la razón a los maestros de Guerrero, pues según un adelanto proporcionado ayer, sí prevé el despido de los profesores que no aprueben la evaluación, aunque eso pueda ocurrir después de tres oportunidades para sortear la evaluación. (El Universal, 17 de abril de 2013).
Por otra parte, la existencia de una campaña para sabotear las propuestas de la CETEG en el Congreso es confirmada por el hecho de que el gobernador y el SNTE hayan desarrollado pláticas en secreto, de las que no se emitió información, para enviar a la Cámara de Diputados una serie de planteamientos con el objetivo de que sean incorporados a la reglamentación de la reforma federal, y es obvio que también con el propósito de adelantarse en esa vía a la CETEG. A eso mismo debió obedecer la cancelación del acto público del gobernador por su segundo informe de gobierno, que estaba previsto para el martes 23 en el auditorio Sentimientos de la Nación. Tiene Aguirre motivos para saber que ese día el estado estará nuevamente en ebullición.




