No es su responsabildad la turbiedad del agua, responde la CFE a la CAPAMA
Redacción
El jefe de Comunicación Social de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Raúl Gómez Cárdenas, afirmó que el área jurídica de la paraestatal dará la atención necesaria a la demanda –una vez que sea requerida legalmente– que interpuso CAPAMA por los daños causados al suministro del agua potable de la parte alta de la ciudad, debido al incremento de la turbiedad del río Papagayo ocasionado por el desazolve en la presa La Venta.
Se dijo sorprendido porque aseguró que se dio toda la información, que se reunieron varias veces con funcionarios de la paramunicipal y se hicieron acuerdos, pero “buscaremos restablecer el diálogo con CAPAMA, siempre hemos trabajado con ellos bajo esa premisa”.
El 18 de abril, la CAPAMA informó que demandó penalmente a la CFE ante el Ministerio Público de Renacimiento por daños.
Subrayó que la compuerta desazolvadora de La Venta” no se ha abierto, respetando los acuerdos con CAPAMA, y que la turbiedad del agua que llega a Acapulco al abrir gradualmente las compuertas vertedoras es la que corresponde al flujo normal del río Papagayo en esta época. Esto pudieron constatarlo físicamente los funcionarios de la paramunicipal que visitaron la planta el pasado 16 de abril”.
En un boletín de prensa, el funcionario federal explica que las acciones que actualmente se realizan en la central hidroeléctrica La Venta son de mantenimiento preventivo y tienen como objetivo garantizar las condiciones de seguridad y confiabilidad de la planta.
Cada año y en todo el país –indicó- se da el mantenimiento a centrales hidroeléctricas en temporada de estiaje, cuando el cauce de los ríos es más bajo.
Gómez Cárdenas explicó que se hace en forma gradual y escalonada el cambio de sellos que garantizan la hermeticidad en siete compuertas vertedoras, a fin de evitar fugas de agua en la próxima temporada de lluvias.
Indicó por el contrario a lo que se ha dicho, la acción en La Venta es positiva para el agua que recibe el puerto, pues por una parte, al pasar a través de sus turbinas se oxigena y evita el paso de los desechos de gran tamaño, y, por otro lado, el embalse de la presa retiene gran parte del lodo que trae el afluente del río, lodo que, sin la acción de la planta, bajaría a Acapulco enturbiando más el agua que recibe.




