La crisis es una zona de oportunidad para la literatura y la crónica: escritor
Oliver Zazueta / Agencia Reforma
Guadalajara
Son tiempos aciagos para las letras, los jóvenes no leen y las redes sociales provocan un analfabetismo funcional; el exterior tampoco pinta nada bien, con el crimen y la impunidad como normalidad cotidiana. La esperanza es un platillo que sabe amargo.
Pero para el escritor Sergio González Rodríguez esta crisis es más bien una zona de oportunidad, los eventos traumáticos de la sociedad son un material muy atractivo para la literatura y la crónica.
“La adversidad se vuelve un modo de mejorar la imaginación. La imaginación proviene del caos, esto implica que llegue de muchos modos y cimbre al lector”, expresó.
El reciente ganador del Premio Casa América Catalunya a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, acudió ayer al ITESO a dar una charla titulada La crónica: enlace entre periodismo y literatura.
“El mundo contemporáneo nos está enseñando que sin un sentido de la transformación va a ser muy difícil que concibamos la realidad. Esa complejidad nos está retando a asumir que las formas de expresión, sea la escritura, cine, video o música, tienen que ser mucho más astutas y mejoradas”, dijo.
El autor de Huesos del desierto –un conjunto de relatos acerca de los asesinatos de mujeres en Cd. Juárez– consideró que es preocupante lo que pasa con el hábito de la lectura, un instrumento que, de acuerdo a la concepción humanista, debe ser visto como el vehículo de la civilización.
Hoy vivimos un proceso de “deslectura” por lo que es necesario ser más creativos al momento de escribir, tener apertura a la fusión de géneros literarios, –puso como ejemplo la apuesta de Seth Grahame-Smith de mezclar el relato de Jane Austen, Orgullo y prejuicio, con una historia de zombis–, y ser capaces de desbordar los límites.
“Ya no debemos ver la lectura como un edificio plano que era antes, sino que es una arquitectura compleja de muchos pisos y formas, así pienso yo cuando empiezo a concebir una crónica o un texto, sea de ficción, no ficción o autoficción”, expresó.
Para González, la sociedad contemporánea vivió un cambio de generación, pero también un cambio radical de era y civilización, el paso de la sociedades industriales a las sociedades de la información. Esta transformación es tan brutal que todavía no acabamos de ver sus efectos en toda su dimensión.
Respecto a la escuela de la crónica mexicana, el escritor consideró que con la muerte de Carlos Monsiváis se cerró una etapa, pues ahora los cronistas deben trabajar con una identidad “post-nacional”, en la cual 10 millones de connacionales viven en Estados Unidos y el crimen organizado desfigura las fronteras constantemente.




