Sólo duplicando la producción alimentaria en los próximos 30 años se atenderá a la población hasta 2063
Diana Saavedra / Agencia Reforma
Ciudad de México
Para cubrir las necesidades alimenticias de la población en los próximos 50 años y las que tienen los 2 mil millones de personas malnutridas que existen hoy día en el mundo, es necesario duplicar la producción de alimentos en las siguientes tres décadas.
Así lo señaló Julian Schroeder, de la Universidad de California en San Diego, en la más reciente edición de la revista Nature. Como una posible solución, refiere una serie de desarrollos que permitirían garantizar, en conjunto, la producción de plantas de consumo en los próximos 80 años.
Entre los proyectos destaca el trabajo del mexicano Luis Herrera Estrella, del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad del Cinvestav, que desarrolla semillas de maíz y soya capaces de absorber fertilizantes que utilizan fosfitos y no fosfato, un elemento derivado del fósforo que se encuentra en peligro de extinción.
“La salud humana depende de la nutrición y si no tenemos alimentos, para qué nos preocupamos en aliviar el cáncer o el Alzheimer y todas esas cosas que afectan a la gente mayor si la gente no tiene qué comer. El artículo señala la importancia y el impacto que podría tener este tipo de trabajos si se les da el apoyo que requieren”, comentó Herrera Estrella en entrevista vía telefónica a propósito de la mención de su trabajo en la revista.
La producción de fertilizante nitrogenado consume el uno por ciento del uso de la energía global y representa el mayor costo de insumo para muchos cultivos. Sin embargo, sólo del 20 al 30 por ciento del fosfato y del 30 al 50 por ciento del fertilizante nitrogenado aplicado es utilizado por las plantas. El resto puede conducir a la producción de óxido nitroso, un gas de efecto invernadero.
El trabajo de Herrera-Estrella mostró cómo la modificación genética para proporcionar cultivos de plantas con nuevas vías metabólicas podría ser utilizada para disminuir significativamente el uso de fertilizantes y herbicidas, indica el reporte.
“Nos estamos enfrentando a un problema de escasez de fertilizantes, de agua y al cambio climático que requerirá la implementación de nuevas tecnologías para mantener la producción agrícola e incrementarla a los niveles que se van a requerir en los próximos 50 años.”, comentó Herrera Estrella.
El artículo de Schroeder enfatiza que la humanidad enfrenta una disminución en los insumos naturales que se requieren (fertilizantes, agua, etcétera), además de que no se puede incrementar la superficie sembrada y se debe aumentar la producción de alimentos en la misma. Esto implica duplicar la producción reduciendo la cantidad de fertilizantes y agua necesarios para hacerlo, lo cual es un reto extraordinario que debe ser considerado por todas las naciones.
Herrera Estrella y su equipo de colaboradores ya ha comenzado a hacer en Argentina las primeras pruebas de viabilidad de líneas de maíz y soya capaces de absorber fertilizantes que aprovechen el fosfito exitosamente.
“Es muy factible que esta tecnología beneficie primero a países como Argentina, Brasil o Estados Unidos que a México, porque ahí será más fácil registrarla y comercializarla que aquí; nosotros tenemos una Ley de Bioseguridad que hace extremadamente difícil comercializarla”, comentó Herrera Estrella.




