Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Federico Vite

La fusión entre literatura y televisión

Burlando a la parca, de Josh Bazell (Anagrama 2009, 320 páginas), cuenta la historia de Peter Brown, un médico interno residente en el peor hospital de Manhattan; también es un experto en artes marciales, cínico y hablantín galeno que no tiene reparo en decir lo que piensa, pero este tipo sólo es una fachada. Su verdadero nombre es Pietro Brnwa, está en el programa de protección de testigos del FBI y posee un pasado truculento. Brnwa fue un asesino a sueldo de la mafia hasta el día en que reconoció que matar a otro también implica asesinar algo en uno mismo.
La narración en primera persona es contada por Peter Brown, antes Pietro Brnwa. El relato corre en dos acciones simultáneas, cauce normal para abordar las dos personalidades del protagonista.
Bazell, quien debuta en la literatura con Burlando a la parca, trabaja en un hospital, lo que hace inevitable preguntarse por cuántos de los espantos que relata con humor negro el protagonista han sido reales.
La novela se pone en marcha cuando el doctor Brown debe atender a Eddy Squillante, un paciente con un cáncer de estómago y tres meses de vida. Eddy piensa burlar a la muerte, él también se ha cambiado el nombre –antes era Nicholas LoBrutto– un mafioso que reconoce a Peter y le ofrece un trato: si lo mantiene vivo, Eddy no lo delatará a sus antiguos jefes de la mafia; si Squillante muere, sus socios tomarán el teléfono y la vida de Brown tendrá un retorno violento al pasado.
Varios críticos literarios han señalado que este libro es una mezcla de Doctor House y Los Soprano, pero según Bazell no fue su intención amalgamar dos productos culturales exitosos ni dispone de los conocimientos necesarios para crear una novela que abreva de programas televisivos. Este dato no sólo es una invitación a la lectura de Burlando a la parca sino una forma de reconocer la influencia de la televisión en la literatura contemporánea.
Brown es un deleite. Algunos de sus monólogos refieren directamente a personajes emblemáticos de la cultura pop de Estados Unidos: “Aspiré a la peligrosidad y la perfeccioné. Como habría hecho cualquier otro chico norteamericano, tomé como modelo a Batman y a Charles Bronson en El justiciero de la ciudad para encaminar mis actos”. Pero una de las tesis que llaman la atención y permea toda esta novela es la siguiente: “Permítanme decirles algo de la venganza. Sobre todo de la sangrienta. No es buena cosa. En primer lugar, no dura mucho. La razón por la que dicen que la venganza se sirve en plato frío no es con idea de aplazarla para luego tomársela completamente, sino para prolongar su aspecto más divertido, que es la planificación y la espera. En segundo lugar, aun cuando te salgas con la tuya, asesinar no es nada bueno. Mata algo en tu interior, y tiene toda clase de consecuencias imposibles de prever”. Brown sabe perfectamente qué pasará si decide continuar con su lucha, pero está dispuesto a defender su endeble presente como médico.
Brown es un misterio que amenamente se deshoja en Burlando a la parca. Anoto otra cita de este libro que ha hecho amables mis transbordos en camiones y aeropuertos: “–Dígame una cosa, doctor. ¿Por qué es tan importante contemplar un río de vez en cuando?
–Pués no sé –le digo–. Me parece que me perdí esa clase en la facultad.
–Supongo que es porque todos sentimos alguna vez la necesidad de ver algo creado por Dios. Como cuando en un campo de prisioneros de guerra se plantan flores, y entonces a la gente no le da por escaparse tanto.
–Si tengo que contemplar algo creado por Dios –terció Merschawn–, preferiría mirar un coño.
–¿Ves alguno por aquí? –le preguntó Mosby.
–No, señor.
–Entonces tendremos que conformarnos con el río (…)”
Bazell ha comentado en varias entrevistas que sus conocimientos de la mafia son autobiográficos, pues vivió en un barrio de Nueva York en el que estaba muy presente la delincuencia organizada.
También, reveló, ha colaborado con el departamento médico de la policía de Nueva York, donde pudo practicar autopsias y estar en algunas escenas de crímenes que le ayudaron a fundamentar ciertos aspectos de la vida de Peter Brown.
Puede ser que Burlando a la parca ingrese sin problema alguno en la saga de libros creados por Ian Fleming y Tom Clancy, pero eso no evita que el lector disfrute este proyecto literario que nos regala uno de los autores estadunidenses recientes, quien acaba de publicar Wild thing este año en la editorial Anagrama. Burlando a la parca no es un libro canónico, sólo una novela que cumple con su expectativa: contar bien una historia violenta.

468 ad