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El INBA, en entredicho por dar a Jaime Chabaud el Premio de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón

Redacción

 

La distinción del Premio de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón 2013 al escritor y director teatral Jaime Chabaud ha causado una polémica en el medio teatral mexicano, debido a que un grupo importante de ese ámbito considera que se le debió entregar a Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio conocido como Legom.

El asunto tiene un par de ingredientes extra: por vez primera el Instituto Nacional de Bellas Artes y el gobierno del estado de Guerrero lanzaron una convocatoria abierta a las propuestas surgidas de la comunidad teatral de México, lo que significa que el ganador del premio debía de sumar el mayor número de simpatías, y en esta edición el monto del premio tuvo un aumento cosiderable, pues de los 100 mil pesos que entregaba hasta el año pasado, fue aumentado a medio millón de pesos.

Luego de que el Instituto Guerrerense de la Cultura (IGC) diera a conocer el 10 de mayo que Chabaud resultó el ganador, al día siguiente, el 11, el crítico teatral y periodista cultural Fernando de Ita escribió un artículo en el diario de circulación nacional El Financiero, al que tituló El premio a Chabaud, otro tavirazo en el que define su oposición al veredicto del jurado.

 

El artículo de Fernando de Ita

 

Desde el primer párrafo del artículo mencionado De Ita lanza: “De nueva cuenta, Luis de Tavira se apodera de otro espacio del teatro en México para imponer como jurado del renovado Premio de dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón a tres gentes de teatro ligadas a la Compañía Nacional de Teatro, para darle el premio a Jaime Chabaud, cuya filiación por de Tavira es pública y notoria”.

Luego escribe que los miembros del jurado que tomaron la decisión son Alegría Martínez, empleada de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) –de la que Luis de Tavira es director artístico; José Caballero, alumno de De Tavira y director frecuente de la CNT, y José Ramón Enríquez, amigo incondicional del director de escena, quienes “escogieron a Chabaud por encima de la propuesta que hizo gran parte de la comunidad teatral del país por Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio (Legom)”.

Luego de mencionar que si no existiera Legom, Chabaud sería el natural candidato a la distinción, el crítico precisa que como la convocatoria del INBA y el estado de Guerrero es pública “y el premio se da con fondos del erario, exigimos que las instituciones involucradas den a conocer el motivo de la resolución y los apoyos que obtuvo el autor de Perder la cabeza, para cotejarlos con los documentos y las firmas de apoyo que logró Legom, porque a su favor está la mayoría de los autores y directores del país con obra significativa”.

Más adelante dice que en las redes salieron docenas de apoyos para Obregón y ni uno solo para Chabaud, “Cosa que lo tiene sin cuidado porque con un padrino como Tavira sabe muy bien que es mejor pedir perdón que pedir permiso”, y remata diciendo que “Lo importante aquí es que se hayan cumplido las bases que las propias instituciones suscribieron para el premio, así que el director del Instituto Guerrerense de la Cultura, Manuel Zepeda, puede comenzar explicando por qué aceptó a un jurado tan ligado a la CNT, la que por cierto, será la estrella invitada a las Jornadas Alarconianas, donde el gobernador Ángel Aguirre entregará el premio. Supongo que el gobernador no espera que en un acto cultural también lo acompañe la protesta”.

 

Respuesta de uno de los miembros del jurado

 

Al texto en cuestión respondió la noche del sábado a través de las redes sociales uno de los miembros del jurado, José Caballero.

En su cuenta de Facebook el director teatral escribió: “Va uno de buena fe a dictaminar un premio de dramaturgia, se supone que con criterios artísticos. Llega uno a una conclusión y dos días después recibe uno el pago. Calificativos e insultos del tipo: priísta, insensible, mafioso y lindezas por el estilo. El colmo es que haya quien crea que nomás estoy esperando la santa palabra de Tavira. Que le pregunten a Luis cómo nos ha ido en nuestra ya larga y muchas veces áspera relación”.

Y agrega: “¿De dónde vienen los epítetos? Parece que de los amigos de uno de los candidatos que lo daban por seguro ganador, no sólo por su obra sino por su enfermedad. Por más que busco en la convocatoria no veo dónde dice que la salud de algún dramaturgo deba ser un criterio para reconocer su obra. Tampoco que el jurado deba seguir las instrucciones de una gran cantidad de abajo firmantes (a cuya lista me hubiera sumado de buena gana si alguien me lo hubiera pedido). Menos que deba de seguir las pretendidas instrucciones de quien se sueña el único criterio del teatro mexicano”.

Finalmente apunta: “No tengo el gusto de conocer a Legom (…) pero sí conozco sus obras y las aprecio, aunque parece que no tanto como sus cuates, por lo que seguro me he de merecer sus reclamos. En fin, sugiero a la Dirección de Literatura del INBA que ya no soliciten jurados: mejor sometan el premio a votación. Lo que no sé decirles es cómo integrar el padrón, porque en la “comunidad teatral” hay quien que no tiene más obra que la grilla y la maledicencia y presume de gente de teatro”.

 

La respuesta en las redes sociales

 

A su mensaje respondieron decenas de internautas, la mayoría en favor de su postura.

Edward Betancourt Jackson escribió: “si se sometiera a votación, la dramaturgia en México se irá al pozo. De por si ya hay suficiente nepotismo en este ambiente.Creo que son gajes del oficio, maestro”.

Mientras que Carlos Sebastián Mendoza cuestionó: “La pregunta es maestro Caballero ¿Por qué son siempre los mismos los que dictaminan? No es sano, no hay crecimiento, se anquilosa y se hace viejo”.

Por su parte Víctor Manuel Castillo Bautista precisa: “Querido maestro José Caballero, yo firmé la susodicha carta, a mi me parece mejor dramaturgia la de Legom que la de Chabaud. A mi me hubiera gustado que ganara con el que simpatizo, pero no porque sucedió lo contrario creo que se les deba atacar de tan vil manera a los jurados. Repruebo esa bajeza. Y sobre todo repruebo que se le ataque a usted, que le conozco desde hace años, que sé de su humanidad y sensibilidad. Le mando un abrazo y mi gratitud de seguir viendo en mi maestro esa integridad intelectual”.

Jorge Pérez Falconi pregunta: ¿Por qué siempre son los mismos que dictaminan? ¿Por qué la provincia siempre ha estado relegada?

A lo que el propio José Caballero contesta: “Yo no elijo jurados, no tengo ni idea de porqué me llamaron las dos veces, en cuarenta años de carrera, para serlo del premio Juan Ruiz de Alarcón. Pregunte en la Dirección de Literatura del INBA”.

Finalmente Édgar Álvarez Estrada publica: “No creo que las enfermedades sean méritos para ganar premios, pues en ese caso González Dávila y Argüelles tuvieron que haber ganado el premio Juan Ruiz de Alarcón (nunca lo obtuvieron) con un cáncer terminal que bien les pudo merecer hasta el Pulitzer. Reconozco en Luis Enrique (Gutiérrez Ortiz Monasterio) a un talento excepcional y creo que hay que ayudarlo de muchas maneras, de hecho, las instituciones tienen la obligación de hacerlo; yo me sumo a la campaña para contribuir. Por más que reviso la trayectoria de ambos candidatos, veo que Jaime tiene más montajes, traducciones, premios y publicaciones que Legom, pues irrumpió en la escena nacional por lo menos diez años antes, ésa es la ventaja de Chabaud, el tiempo le ha dado más validez a su obra como dramaturgo (…). Creo que la comunidad hace bien en firmar cartas, pero influir en los jurados y determinar quién gana sólo es decisión de ellos. Es un premio más, vamos. Si Legom no lo ganó ahora, tal vez lo gane el año siguiente, dependiendo de los candidatos que contiendan ¿o también nos vamos a enojar si se lo dan a otro? El Juan Ruiz premia la trayectoria, no otra cosa: trayectoria. Lo del Tavirazo me parece una jalada, como si el señor tuviera la importancia o poder para influir en la decisión de José Ramón o Caballero”.

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