Festeja Elena Poniatowska 81 años con su sonrisa de niña y su postura de izquierda
Jorge Ricardo / Agencia Reforma
Ciudad de México
Se ríe Elena Poniatowska al otro lado de la línea. “Puede decir que mi corona la empeñamos en el Centro y que mi capa de armiño la rentan en esas tiendas de smokings que huelen a gasolina y que son para una sola noche”, dice y se sigue riendo, casi en secreto, como una niña que no ha aprendido a controlar la risa.
Así es ella, a sus 81 años de edad que cumple este domingo. Dice: “Pues yo creo que he sido una gente insegura que se ríe todo el día”.
El chiste sobre su corona se debe a que Helene Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, es decir, ella, La Poni, como la llaman quienes la quieren, nació como princesa en Francia, el 19 de mayo de 1932. Sus padres fueron Jean Evremont Poniatowski Sperry, descendiente de Stanislao Augusto Poniatowski, último rey de Polonia, y Dolores Amor Iturbe, hija de terratenientes mexicanos.
La reina roja, como se le ha llamado por su postura política de izquierda, llega a los 81 años de edad en pleno trabajo. Está por terminar la biografía sobre su esposo, Guillermo Haro, está antologando sus entrevistas periodísticas que va a publicar la editorial Era, quiere iniciar otro libro sobre Guadalupe Marín y otro más sobre la genealogía de la Poniatowska para lo cual está leyendo mucho en inglés y en francés. “En polaco no puedo leer ni jota”, dice.
Así que no tiene tiempo para los festejos. El domingo comerá con sus hijos Felipe Haro, Emmanuel y Paula. “Y los gatos, Monsi y Váis, y el perro Shadow y los canarios ya no porque les dio un infarto cuando vio a los gatos”. Sigue teniendo la misma inseguridad de siempre. “Siempre pienso que voy a meter la pata”, dice.
Elena Poniatowska dice que nunca aprendió a grabar a través del teléfono ni a entrevistar a los políticos: “Les comenzaba a preguntar si se habían podido robar el dinero y se enojaban conmigo”.
Pero no eran los únicos. Cuando entrevistaba para sus libros La noche de Tlatelolco. Testimonios de historia oral o Nada, nadie. Las voces del temblor sentía también el desprecio. “Me decían: ‘pinche refugiada’, ‘pinche vieja puta’, pero eso no lo ponga porque se oye feo”.
Hace muchos años, cuando ya veía que Elena se convertiría en la reina roja, su hermana Kitzia se burlaba de ella: “Elena,/ tú no sabes, no sabes/ ni te duele la vida,/ estás fuera, comprende,/ out, no cupiste,/ no has entendido nada,/ ni juntaste dinero,/ ni te vestiste bien,/ ni tu casa es tu casa”. Pero eso ha quedado atrás Elena Poniatowska, quien aprendió el español de su nana Magda, ha ganado los premios Nacional de Periodismo 1978, Alfaguara de Novela 2001, el Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura 2008.
¿Se arrepiente de algo? “No, más bien me duelen algunas cosas. La muerte de mi hermano Jan a los 20 años, y porque en general uno siente que la muerte es una gran injusticia y uno se rebela siempre contra la muerte”.




