Toda obra de teatro es poética, pero inevitablemente política, dice David Gaitán
Claudio Viveros Hernández
Taxco
Los talleres de formación teatral que se imparten en las Jornadas Alarconianas han mostrado una respuesta favorable de los asistentes quienes paulatinamente toman el hilo conductor y participan de acuerdo a las indicaciones de los maestros e instructores.
Así han transcurrido los de La sabiduría de la voz, Una Mirada al verso, y se desarrollan los de Teatro de emergencia para niños, Mapas, traducciones y movimientos, y el de Dramaturgia para proyectos en desarrollo.
En éste último, que pudo haber logrado una mayor demanda hay una media docena de participantes, jóvenes y adultos, que curiosamente no están inmersos en su totalidad en la dramaturgia sino en actividades de actuación, dirección y producción, lo que aún así da prueba del interés por conocer este proceso, ante la ausencia de escritores o dramaturgos de la entidad que no se registraron y pudieron haber asistido.
David Gaitán es el maestro del taller que, sin importar la cifra de participantes, se ha volcado en sembrar los cimientos del proceso creativo de una obra de teatro en la que “no debe sobrar ni faltar nada”, según se desprende de las sesiones realizadas.
Para él, “toda obra de teatro es poética, pero inevitablemente política”, afirma.
“Cuando pensamos en una obra dramática tenemos que concebirla y lograr un equilibrio a partir de una composición estética, tenemos que buscar que haya movimiento, que haya avances, no dejar cabos sueltos y meter cosas volando”, expresó respecto a lo anecdótico, las situaciones y los personajes.
Lo fundamental en una obra, precisó, es la progresión que dé cuenta de lo importante, lo emocionante y lo notable que está pasando, de la intensidad, la sorpresa, el avance o el movimiento que se logre, que es finalmente el acto de la dramaturgia, “el cómo se logra” en lo anécdota y en el tiempo de lectura.
Durante el segundo día, los participantes se sometieron a la primera tarea de escribir todos, con el inicio individual a partir de un parlamento escrito, es decir a un texto que dicen los actores, de un personaje determinado, el cual pasa a otro y le agrega una secuencia u otro personaje o parlamento y, así sucesivamente, para llegar al final con un texto más completo que remata quien inició originalmente y todos crearon un trabajo en el que se viera parte de lo visto en la clase.




