“No hay agua aunque la paguemos, aunque la pidamos”, se queja una madre en Chilpancingo
Anarsis Pacheco Pólito
Chilpancingo
“La realidad es esa, no hay agua aunque la paguemos, aunque la pidamos, aunque la demandemos”, enfatizó Maribel Mora Juárez, una de las madres de familia de la capital del estado que debe esperar tres días para tener acceso al agua en una pipa privada, a pesar de contar con la red de distribución de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo (Capach).
En un paisaje árido, a través de calles sin pavimentación, se llega a la orilla de la ciudad, donde se ven los cerros casi llenos de casas que rebasan la cota límite. Allí se encuentra la colonia Rosario Ibarra, que vive de cerca la realidad que amenaza al mundo, el desabasto de agua. Lo sufren cientos de familias que de manera desesperada se manifiestan en las calles.
Mora Juárez contó su historia. Lleva viviendo en la colonia siete años y este fue el peor, porque el agua no llega desde hace más de cinco meses a pesar de pagar el servicio y vivir a menos de un kilómetro del tanque de abastecimiento.
La colonia tiene 18 años, cuenta con servicios como el drenaje y la red de distribución de agua, pero sólo están las tuberías llenas de aire, que no ayuda a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la casa de Maribel.
Madre de cuatro hijos a los que les hace de comer, les lava la ropa, se bañan y bañan a sus dos perros, trata de solucionar el problema del agua que sufre a diario, y que de manera conciente cuida como si se tratara del propio dinero.
“Aquí antes llegaba agua, al paso de los años fue empeorando, y este año fue fatal”, comentó.
Recordó que cuando llego a la colonia contaba con agua, llegaba diario y se pagaba justo lo que se utilizaba, pero ahora la realidad es otra, no llega el agua por la tubería y la compra de pipas no soluciona de manera inmediata la carencia.
Explicó que a pesar de comprar pipas, estas se están tardando tres días en llegar a su casas, y si tiene mucha suerte en dos días tiene agua de una pipa de 10 mil litros que vale 400 pesos y que le dura 15 días para toda la familia.
Recordó que los piperos le han platicado del desabasto que hay en el municipio y de lo complicado que ha resultado atender la demanda, ya que ha sido la peor etapa en los últimos años.
Hoy más que nunca Maribel Mora Juárez está conciente del valor del agua, y de la necesidad de cuidarla, así como cuidar de su entorno; se preocupa por sus hijos y por el mundo en el que les tocara vivir, sin agua.
A pesar de que llegan de manera puntual los cobros de la Capach, Maribel no está dispuesta a pagar por los cinco meses que cumplió sin que llegara agua a su casa, aunque ya fue visitada por los trabajadores de la paramunicipal, quienes le exigieron el pago de la deuda que pasa de los 700 pesos.
“Yo no la pienso pagar, ¿Cómo voy a pagar algo que no me llega?, no es justo que pago pipas y debo pagar al ayuntamiento por un servicio que no sabe atender”, agregó.
En la colonia Héroes de Guerrero el panorama es aún más dramático, es una colonia donde la gente entiende la necesidad del agua y de la carencia de la mayoría de sus vecinos que no tienen dinero suficiente para pagar por una pipa.
Mateo Moreno Pineda, un hombre de 60 años dedicado ahora a la albañilería después de dejar el campo donde sembraba para sobrevivir, relató que nunca había sufrido por el agua como ahora.
“Da miedo enfrentarse a que no hay agua, no me llega, la gente necesita agua para vivir”, dijo.
Moreno Pineda es vecino de familias de escasos recursos como él, aunque algunos viven en peores condiciones, por ello decidió compartir su pipa de agua con sus vecinos que lo necesitaban, para que bañen a sus hijos, para que laven sus trastes.
Con ojos llorosos dijo que es triste ver que sus vecinos, en su mayoría madres solteras, no pueden contar con agua para sus hijos, y que el desabasto no se había visto en la capital desde hace seis años que se vino a vivir para mejorar su condición.
Relató que a veces se cooperan con más vecinos con el dinero que les alcance para comprar la pipa mas grande y usar el agua para lo esencial, para que dure más y puedan aguantar más días.
La vecina de la colonia Bordo de San Mateo, Aurora Santos Hernández dijo que ha contado con el apoyo de las pipas por parte de Capach, pero los operadores suelen pedirle dinero para comprarse refrescos por repartirles el agua.
También comentó que cuando no se cuenta con las pipas de la paraestatal, suelen cooperarse entre tres vecinas para comprar una pipa de 10 mil litros y llenar los tinacos botes y piletas de sus casas para poder aguantar hasta que llegue el agua.
Dijo que es un gasto grande para ellos porque en su casa pagan el agua de manera anual pero “no sirve de nada” porque al final tienen que comprar pipas para poder lavar su ropa, lavar los trastes y el baño que usan diariamente.
Otra de las vecinas dijo que las pipas privadas incrementan sus precios por la colonia a la que entrar, ya que algunas no cuentan con pavimentación y aseguran que es un riesgo para las pipas meterlas en terrenos escarpados.
Es crítica la recolección de agua en los pozos, dicen los piperos
En un recorrido por el parador conocido como Don Eli, donde más de 50 pipas cargan agua de más de 20 pozos –10 de ellos en proceso de registro en la Conagua–, se pudo constatar que sólo uno cuenta con agua suficiente, pues sus dueños decidieron dejar de extraer el agua un día y medio.
Don Heriberto Martínez Salgado explicó que esta temporada es muy crítica la recolección pues los pozos no cuentan con agua suficiente para llenar una pipa, pues cuando es temporada de lluvias tardan 10 minutos en llenar una pequeña de 3 mil litros y en esta época están tardando hasta tres horas.
En la visita al lugar se pudo ver que todo se encuentra árido, difícilmente se puede creer que de ese lugar se extraiga el agua, pero existen pozos clandestinos (sin registro y sin estar en proceso), a los cuales se les ve el fondo de tierra y con escasa agua en su interior.
Para poder contar con el agua los piperos contratan a maestros albañiles para que caven al fondo del pozo con poca agua para que sigan extrayendo y puedan llenar sus pipas, lo que suele acostarles hasta mil 500 pesos al día por el trabajo.
La peor época de estiaje en la capital, dice el director de la Capach
Por su parte, el director de la Capach, Luis Enrique Carbajal Neri recordó que este año se presentó la peor época de estiaje en la capital, pero aseguró que se ayuda a la población con el suministro de pipas cuando son requeridas, siempre y cuando estén al corriente en sus pagos con la paramunicipal.
En Chilpancingo para acceder al apoyo de pipas se debe justificar la falta de agua en su domicilio, y sólo si está en reparación la tubería que suministra agua se puede otorgar el servicio de agua sin costo para los ciudadanos, sólo mostrando su recibo de agua.
En los últimos días de constantes protestas por el servicio de agua en la ciudad, la Capach ha modificado la entrega de las pipas, pues prometen a los vecinos que protestan que les enviaran pipas para abastecer sus hogares.
Cuando las pipas llegan a los domicilios de los quejosos les dan un tiempo de llenado que va de los 5 minutos a los 20 minutos, de lo que últimamente se han quejado la mayoría de los vecinos pues el agua no es suficiente.
En las oficinas de Capach se recurre a la sección de distribución, donde se solicita la pipa con el recibo de pago y la dirección, pero tardan hasta un día en llegar después de anotarse, y suele ser más rápido comprar la pipa de agua en la misma dependencia.
Carbajal Neri explicó que el plan de distribución con pipas ayuda considerablemente a la distribución de agua en las colonias de la periferia, principalmente en la Rosario Ibarra, que es la que enfrenta actualmente un serio problema de desabasto.
Dijo que se cuentan con seis pipas de aguas que llegan a repartir al día entre 8 a 10 viajes cada una y atienden la demanda de los ciudadanos que la solicitan y que cumplen con los requerimientos para contar con ellas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef informaron que 2.4 millones de personas, es decir, un tercio de la población mundial, continuarán sin tener acceso a agua potable y saneamiento adecuado en el año 2015.




