Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jorge Camacho Peñaloza

Mi Universidad

La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral: José Vasconcelos.

 

Vivimos en Guerrero momentos muy críticos y de alta tensión en muchos sentidos y con muchos frentes abiertos.

Las autodefensas, las policías comunitarias amparadas en la Ley 701, los poblados casi sin circulación de sus habitantes por diferentes motivos, pero principalmente por miedo, los cambios de gabinete que están tratando de encontrar acomodo, etcétera.

Lo que en todo caso se pide, tiene que ser la aplicación del tan llevado y traído Estado de derecho, que nadie circule por fuera de la ley.

Y todo viene a cuento porque hoy el secretario de Gobierno es un ex rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, mi mejor deseo para su desempeño.

Y por cierto, quiero centrar ahí mi comentario… En la Universidad autónoma de Guerrero, con un tema de trascendencia poco valorada, donde se inserta el proceso político-académico-electoral por el que acaba de atravesar y que sin duda nos dejó varias lecciones que tienen que ser aquilatadas con una seria reflexión por todos los que habiendo sido o no parte de su comunidad le tenemos respeto y cariño por el simple hecho de ser ciudadanos de este estado, lo que nos da el derecho a decir que es nuestra universidad.

Yo considero que la UAG debe ser uno de los referentes del desarrollo de nuestro Guerrero, su estado académico, estudiantil, científico, de vinculación social e institucional, para bien o para mal marcan la dinámica del desarrollo del estado; así, si la universidad está mal, mal le va al estado y si le va bien, bien le va a ir al estado y sus habitantes.

Mi percepción es que  nuestra Universidad debería jugar un papel más activo y protagónico en un rediseño de las políticas en todos los rubros de la entidad, incluido el politico y de seguridad.

Es decir, debemos lograr que participe más activamente en la elaboración de los programas de gobierno, a partir de análisis profundos de las diversas problemáticas que enfrentamos y que nos tienen postrados como una entidad con los más altos niveles de pobreza en el país.

Y es que la Universidad bien pudiera aportar alternativas en diversos rubros, que sin duda son los que nos tienen a todos en lo que estamos.

El cambio de rector en la institución podría ser una buena opción para avanzar en esta estrategia de vincularla mejor con el desarrollo del estado.

Y todo esto, más allá de lo morboso del proceso electoral, que según mi apreciación personal, fue excesivo.

Hoy los guerrerenses queremos un proyecto de universidad claramente definido, con sus fortalezas y debilidades, sus virtudes y sus vicios.

El proyecto deberá estar centrado en la excelencia académica y en la estrecha vinculación sociedad-universidad

La universidad que yo hoy veo, es una sin proyecto académico ni político, (al menos no claro y por lo tanto, si existe, es desconocido) una universidad extraviada que perdió el rumbo al ser abandonada por la militancia y la academia de izquierda que le daba orientación académica y sentido político en las décadas de los setenta y ochentas; al resolverse la legalidad del Partido Comunista de México con la reforma de 1977 y la creación del Partido de la Revolución Democrática en 1989, la Universidad dejó de ser el centro académico y de lucha social de la oposición al régimen autoritario pasando a ser sustituida por los partidos de izquierda que entraron en la vorágine de la rentabilidad electoral.

Hoy como parte de esta sociedad, no sé bien a bien qué espíritu científico campea en sus aulas y laboratorios, con qué espíritu científico debaten los estudiantes y con qué espíritu científico se conducen y difunden las investigaciones universitarias.

Me gustaría conocer un proyecto político claro, es decir, cómo convence la universidad a la sociedad de que sus impuestos están bien invertidos en ella; cómo se relaciona la universidad con la sociedad, los grupos sociales, con la economía, con la vida política que tanta falta le hace un sustento teórico y conceptual para que se deje de hacer política pragmática… cómo se relaciona con el mundo de las instituciones, no más no veo claro.

En definitiva la Universidad requiere fortalecerse tanto académica como políticamente, quiero que mi Universidad Autónoma de Guerrero, vuelva a ser esa universidad brillante, actuante y determinante en el desarrollo de nuestro estado.

Vuela vuela palomita y ve y dile al que escuche…  Dejemos de lado la manifestación fácil, la cultura del no… Aquí vayámosle apostándole al sí… Sí podemos crecer… Sí se puede cambiar… Sí se puede dejar el último lugar en todo. Sí se puede si trabajamos juntos. Hagamos que Guerrero cambie y lo haga para bien, pero de manera conjunta y háganoslo desde la Universidad y con ella.

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