Federer se despide de Roland Garros al caer en cuartos de final ante Tsonga
DPA
París
Será Rafael Nadal o habrá un nuevo campeón: Roland Garros despidió ayer al suizo Roger Federer, dueño del título en 2009, para intensificar los sueños de grandeza del francés Jo-Wilfried Tsonga y del español David Ferrer.
“Hoy obtuve mi recompensa”, dijo un sonriente Tsonga tras imponerse 7-5, 6-3 y 6-3 al suizo. Un rato antes, Ferrer arrasaba a su compatriota Tommy Robredo por 6-2, 6-1 y 6-1. Ambos partidos se resolvieron ayer con más facilidad de lo esperado: Robredo necesitó apenas 85 minutos, en tanto que Tsonga ganó en una hora y 51.
Roland Garros ya generó un pequeño hito: la final del domingo tiene garantizada la presencia de un jugador de fuera del “top four”, algo que no se daba desde Wimbledon 2010.
Los restantes cuartos de final verán medirse hoy al español Rafael Nadal con el suizo Stanislas Wawrinka y al serbio Novak Djokovic con el alemán Tommy Haas.
Pero el héroe del día fue Tsonga, celebrado por más de 14 mil espectadores en el estadio Philippe Chatrier.
“Hace ya unos meses que estoy haciendo mucho esfuerzo, tratando de manejar mi carrera de la mejor manera posible. Y, la verdad, esperaba que llegaran las recompensas”, dijo el francés, octavo del ranking, que a sus 28 años parece haber llegado a cierta madurez tenística.
Sin dudas funcionó. Intercalando veloces saque y red, Federer comenzó mandando ayer en una tarde fresca y soleada en París hasta tomar una ventaja de 4-2, 40-15 y su servicio. Perdió ese juego y ya nunca más pudo volver, su tenis se diluyó, entró en cortocircuito. Perdió el servicio y quedó 4-4. El partido parecía ir rumbo a un tie break, pero los desajustes del suizo con la derecha crecieron y el francés se encontró con tres set points, un 5-6 y 0-40 con servicio de Federer.
Ahí volvió a brillar el suizo, que se recuperó hasta 40-40 incluyendo en el segundo set point un delicioso passing shot cruzado de revés en el que tocó la pelota. Pero fue un espejismo: Federer volvió a fallar y ya no volvería nunca más, sobre todo porque Tsonga nunca le quitó el pie de encima.
Con el francés en ventaja de 3-0, Federer reaccionó levemente y volvió a ganar un juego. Enseguida se fue a su silla a cambiar de raqueta para devolver con una con diferente tensión en las cuerdas, pero Tsonga lo imitó y cambió de arma para darle aún más “punch” a su saque.
El resto del partido se fue entre Federer intercalando algún gran golpe en medio de un concierto de errores y Tsonga mandando con la autoridad que se le suponía al suizo. Un error de revés, el enésimo de Federer, se fue largo y Tsonga festejó en el mayor escenario del tenis francés.
Treinta años después, el sueño de un francés que recupere la hazaña de Yannick Noah en 1983 parece más real de lo que se creía al iniciarse el torneo.
El español impresiona por su nivel. “Fue un gran partido, fui muy consistente, quizás Tommy estaba cansado de los partidos anteriores”, dijo Ferrer, que a sus 31 años aún no pudo llegar a una final de Grand Slam. Robredo, también de 31 años, venía de ganar tres partidos consecutivos en los que comenzó perdiendo dos sets a cero.
El español reconoció que para él es mejor enfrentarse a Tsonga que a Federer, ante el que cayó las 14 veces que lo enfrentó.
Entre las mujeres, la estadunidense Serena Williams alcanzó sus primeras semifinales en una década en Roland Garros al derrotar con esfuerzo a la rusa Svetlana Kuznetsova.
La número uno del mundo se impuso a Kuznetsova por 6-1, 3-6 y 6-3 y dio un paso más en busca de reeditar el título obtenido en Roland Garros en 2002.
Su rival en semifinales será la italiana Sara Errani, finalista el año pasado en París, que batió a la polaca Agnieszka Radwanska 6-4 y 7-6 (8-6).
La menor de las hermanas Williams, ganadora de 15 torneos de Grand Slam, tiene un récord de cinco victorias y ninguna derrota ante Errani.




