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Destacan la figura de López Obrador en el homenaje póstumo a José María Pérez Gay

Oscar Cid / Agencia Reforma

 

Ciudad de México

 

Un error desafortunado, un desliz, marcó el homenaje póstumo que el gobierno del Distrito Federal ofreció ayer a José María Pérez Gay, fallecido el pasado 26 de mayo. Los organizadores dispusieron un escenario en el que destacaba una frase falsamente atribuida al homenajeado: “La literatura nunca salvará al mundo, pero sin la literatura el mundo no merecería ser salvado”.

La observación la hizo desde el estrado el primer orador del acto, el hermano del escritor, Rafael Pérez Gay, quien advirtió: “Es una frase que nunca firmó mi hermano; no pudo firmarla porque es de Hermann Broch, aunque podría ser de él”.

Fuera de ello, todo estuvo en su lugar durante el evento, que se llevó a cabo en el patio central del Museo de la Ciudad de México.

El hermano del escritor, quien a la vez fue su alumno, destacó su perfil intelectual, desde su juventud hasta sus últimos años, entregado a las causas políticas.

“Pepe era un maestro extraordinario y dramático. Nos avisaba por cartas que vendría a México y que todas nuestras lecturas tenían que estar al día”, recordó. “‘Sospechen’, nos decía. ‘Nunca dejen de sospechar o serán parte del rebaño, y, sobre todo, lean a Borges’”.

Evocó también sus amistades y sus pasiones, y entre sus pasiones una figura: Andrés Manuel López Obrador. Su relación con el político fue también subrayada por los demás oradores: Héctor Aguilar Camín, Luis Linares Zapata, Arnaldo Córdova, Héctor Vasconcelos y Elena Poniatowska.

Entre los asistentes al homenaje se encontraba, por supuesto, el tabasqueño, quien como candidato a la Presidencia votó en las pasadas elecciones por Pérez Gay, antes que por él mismo. Y junto a él, el anfitrión del homenaje: el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, así como la viuda, Lilia Rosbach, y los hijos, Mariana y Pablo.

Linares Zapata, académico, subrayó su colaboración con López Obrador en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012. “Fue ésa la aventura de su vida adulta”, señaló: “Fue un activo pivote de un nutrido enjambre de intelectuales que lo apoyaron”.

Arnaldo Córdova, politólogo, dijo que un eje central de su vida fue la política, más allá de las letras y la investigación. Le preocupaba la política porque había sufrido un largo proceso de degradación, advirtió, convirtiendo incluso en una desgracia para la especie humana, aunque creyó en un cambio.

Vasconcelos recordó al diplomático que fue, mientras Poniatowska al hombre pasional, entregado a la filosofía y a la cultura germánica que tanto divulgó en el país, y a sus amigos, entre ellos Carlos Monsiváis, Héctor Aguilar Camín y, de nuevo, López Obrador, quien se limitó a escuchar durante todo el homenaje.

Aguilar Camín, por su parte, recordaría el buen humor que marcó al autor a través de diversas anécdotas en la que la constante eran las carcajadas. “Voy a recordarlo riendo”, señaló.

En el homenaje también participó el autor nicaragüense Sergio Ramírez, quien compartió un poema dedicado a Pérez Gay.

También se dieron cita políticos como Porfirio Muñoz y Javier González Garza y escritoras como Laura Esquivel y Marta Lamas, así como el celista Carlos Prieto. El recinto estaba a reventar.

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