Electrizante degustación musical de Café Tacuba en el Foro Corona del DF
Mario Abner Colina / Agencia Reforma
Ciudad de México
En una verdadera fiesta sensorial, Café Tacuba ofreció una electrizante degustación de sus novedades musicales y de producción, anoche en el Foro Corona del Hipódromo de las Américas.
Para el inicio de la gira El Objeto, la banda nacida en Satélite eligió una gran caja negra al centro del lugar, de 30 metros de largo, 30 de ancho y 9 de altura, cubierta por telas del mismo color.
Dentro de ella, Rubén, Quique, Joselo y Meme se colocaron en una tarima cuadrada, a cuyos lados se extendían dos largas pasarelas que recortaban el recinto en dos, pero, a través de un par de túneles, los 2 mil 250 asistentes podían moverse de un lado a otro.
Cuatro luces blancas apuntaban a los músicos y, desde el propio entarimado, se alzaban ocho luces robóticas que jugaban apuntando al techo.
La idea era, según han explicado los músicos, reflejar con su nuevo espectáculo la intimidad y el espíritu que vivieron en la grabación del álbum El Objeto Antes Llamado Disco, producido por Gustavo Santaolalla.
A nivel musical, la velada, que inició a las 21:16 horas al ritmo de Pájaros y prosiguió con El Aparato, fue testigo de un recorrido por la historia del grupo, pero a través de temas poco interpretados en otros shows.
Deslizándose sobre el escenario, Rubén bailaba de manera contagiosa y se acercaba a sus admiradores, que estiraban los brazos para tocarlo o para captarlo con las cámaras de sus teléfonos.
“Está poca madre este escenario porque podemos estar cerca de todos ustedes. Y aparte, ustedes pueden estar dando vueltas. ¡Qué chingón!”, exclamó Rubén, quien apareció sin su máscara de Zopilote, su nueva identidad.
El desenfreno y el slam, clásicos de otros espectáculos de los tacvbos, no estuvieron presentes esta ocasión, pues los contoneos leves y los tarareos con cerveza en mano predominaron.
Tras El Ave, Andamios y Debajo del mar, llegó El río, momento en el que se desplegó, entre la banda, una suerte de tronco de árbol blanco, sobre el que disparaban luces de colores.
“¡Oe oe oe oé, Café, Café!”, se oía, entre el fluir de temas, como Trópico de Cáncer y De este lado del camino, donde, como elemento, ahora apareció un corazón gigante transparente.
Entre los propios tacvbos, el espíritu de camaradería, fraternidad y buena vibra se reflejaba con miradas cómplices y sonrisas de vez en vez, quizás celebrando su simbiosis con la gente.
Cuando Meme tomó el micrófono y comenzó a entonar el inicio de Aviéntame (abrázame y muérdeme…) los fieles de la banda de alzaron en un ciclón de ovaciones.
Después vino el turno para Quique, quien cantó Esperando, y de Joselo, quien optó por Lento para acariciar musicalmente a los fanáticos.
La banda, que terminó hipnotizando con Zopilotes, (para la que Rubén se colocó su máscara y una capa con alas) tendrá presentaciones hoy, mañana, el sábado y el domingo en el Foro Corona.




