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Arturo Solís Heredia

CANAL PRIVADO

* Para ser buen ciudadano (Segunda y última)

Justo en eso de comprometerse, muchos ciudadanos cascabelean y ahí está la bronca. Na’ más calen las que para la organización  Ciudadanos por la Responsabilidad y la Ética en Washington (CREW) son las 12 reglas básicas de todo buen ciudadano:

1. Ser voluntario activo en su comunidad.

2. Ser honrado y digno de confianza.

3. Respetar leyes y reglas.

4. Respetar los derechos de los demás.

5. Estar informado de lo que sucede en su entorno.

6. Respetar la propiedad ajena.

7. Votar.

8. Pagar sus impuestos.

9. Ser compasivo y solidario.

10. Hacerse responsable de sus actos.

11. Ser un buen vecino.

12. Proteger el medio am-biente.

Si estas reglas les parecen utópicas para la realidad mexicana, chequen el Decálogo para ser un buen ciudadano, elaborado por miembros de respetabilísimas organizaciones civiles, organismos gubernamentales e instituciones académicas de nuestro país, para tratar de responder a una pregunta sencilla: “Ante los acontecimientos de violencia e inseguridad que han azotado al país, ¿qué puede hacer el ciudadano común para generar un cambio trascendente?”.

A decir de los nueve expertos, el primer paso es la autoevaluación y la voluntad de esforzarse para lograr una sociedad más justa, y proponen 10 acciones simples que todo aquel que aspire a ser buen ciudadano debiera seguir, y que en seguida comparto.

1. Cuida el medio ambiente. Cualquier cosa es inútil si no hay un planeta donde vivir. No basta con que no cortes un árbol, sino que debes sembrar más. Consume menos energía en tu casa, oficina y automóvil; no tires desechos en la calle y genera la menor cantidad de basura realizando compras verdes, bajo el principio de las tres erres: reducir, rehusar y reciclar.

2. Cultiva valores cívicos. La mejor manera de lograr una buena calidad de vida en una sociedad es a través de valores cívicos, como el respeto, la tolerancia y el apego a la ley. Practicas estos valores cuando eres abierto y optas por el diálogo antes que por el conflicto. La tolerancia se logra al tener disposición para la comunicación con los demás y respeto por la libertad de pensamiento.

3. Respeta las creencias. La Constitución establece que está prohibida toda discriminación a las creencias de los demás, cualesquiera que éstas sean. De acuerdo con datos del INEGI, en 2000 había más de 74 millones de católicos en México, pero hay más de 6 mil 959 asociaciones religiosas registradas, según la Dirección de Asociaciones Religiosas de la Segob. Todas tienen derecho a practicar su fe sin ser discriminadas, juzgadas o condenadas por ello, siempre y cuando sus prácticas no se contrapongan a la ley mexicana. También debes respetar el derecho de quienes no creen en nada.

4. Derechos humanos. Busca que los gobiernos y autoridades respeten los derechos humanos que protegen, entre otras cosas, la vida, dignidad, libertad e igualdad. Construye en tu entorno una cultura de paz y respeto, transformando las relaciones inmaduras y jerárquicas en maduras e igualitarias; coopera en vez de competir destructivamente y busca el bien común en lugar de sólo el bien propio.

5. Protege a los animales. Las especies son parte fundamental del ecosistema. Si tienes mascotas, tu obligación va más allá de alimentarlas y darles un techo. Acciones como limpiar sus desechos, educarlas y esterilizarlas contribuyen a su protección.

Si por accidente atropellas a un perro o gato, o encuentras alguno malherido, reportarlo a alguna asociación para que lo ayude. Maltratarlos deliberadamente, abandonarlos o venderlos en la vía pública es contra la ley.

6. Rechaza la violencia. La violencia genera más violencia, destruye comunidades que conviven en armonía y pone en riesgo la vida e integridad física de las personas. Si eres violento, debes buscar ayuda. Si eres testigo de violencia debes denunciarla.

7. Cumple tus obligaciones. La ética es básica porque con ella se establecen acuerdos para una sana convivencia y la construcción de sociedades justas a través de las normas. Cuando no cumples las reglas, se rompe el tejido social. Por eso hay que ser respetuoso al conducir y no invadir lugares para personas con discapacidad, por ejemplo.

8. Levanta la voz y exige. No sólo se trata de elegir a las autoridades: hay que vigilarlas; si no se vigilan, se corrompen. Exígeles que cumplan las metas específicas previamente acordadas. Parte de la obligación ciudadana es denunciar las irregularidades y, aunque a veces hay temor, también hay que alzar la voz.

9. Participa. Además de ser exigente con la autoridad, debes ser copartícipe y corresponsable de lo que pasa en tu vecindario, colonia, estado y en el país. La participación también incluye tener tu credencial de elector actualizada y acudir a las urnas para elegir a los gobernantes.

10. Valora al otro. Este es el principio del que se parte: la convicción de que cada quien tiene algo que dar y algo que hacer. Trata de interactuar con el otro, aunque sea distinto a ti, y de ver desde su ángulo. Dale su lugar al que es distinto y reconoce que también es importante aunque no tenga relación con tu propia realidad, no importa si es de otra raza, país, clase social o edad.

La neta y aquí entre nos, confiables lectores, confieso que de las reglas anteriores,  cumplo cabalmente apenas cuatro; o sea, hablo de cumplirlas al 100 por ciento, siempre y bajo cualquier circunstancia. Otras tantas, las cumplo con sus asegunes, entiéndase a discreción, a veces sí a veces no, según el costo, la pereza coyuntural, la cercanía o lejanía de la autoridad competente, el riesgo, bochorno o consecuencia de cumplir o no la regla.

El resto… pa´ qué me adorno, pa’ qué les miento, pa´ qué me engaño, si la mera verdad es que no las cumplo. No participo, no me ofrezco voluntario, no levanto la voz, no exijo… al menos como debería y podría hacerlo.

¿Y ustedes, discretos lectores, cuántas reglas del buen ciudadano cumplen?

Que conste, no juzgo, yo no-más pregunto.

 

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