Mantiene la tradición Zacualpan, comunidad nahua donde se elabora artesanía de barro
Sergio Ferrer
Tlapa
Desde la ciudad de Tlapa, en un lapso aproximado de hora y media, por un camino de terracería que cruza algunos pueblos como Tlacuiloya, Ahuetepec Pueblo, se llega a la localidad nahua de Zacualpan. Allí se trabaja el barro, la mayoría de la gente usa moldes. Andrés Moreno Pacheco, crea piezas únicas con diseños más elaborados.
Andrés tiene “más o menos 43, 44 años”, recuerda que como hijo de campesino al ir al campo había cerca de la milpa barro con el cual hacía pequeños platitos no más grandes que su mano, después, comenzaría a crear figuras; camellos, dinosaurios, iguanas, águilas, leones, guerreros aztecas y demás figuras que observaba en los libros.
En la zona donde se ubica Zacualpan hay otras comunidades antiguas: Tenango Tepexi o Chiepetlán, ésta última a pesar de haber perdido el uso de la lengua materna, cuenta con un lienzo de su origen, resguardado celosamente por sus habitantes, en el cual se detalla que fue creada por los xochimilcas allá por 1490. En los sesenta, un alemán saqueó parte de los artefactos y piezas que había en una antigua pirámide ahora enterrada en terrenos de la comunidad.
De Chiepetlán, se puede llegar caminando a través de los cerros al pueblo de Zacualpan, así lo hicieron dos campesinos provenientes de Temalacatzingo con el fin de vender chile seco. En la localidad no hay calles pavimentadas, frente a su comisaría se observa incompleta la obra del techado de su cancha pública junto a un gran árbol de amate.
El campesino y artesano Andrés Moreno, en entrevista después de regresar del campo, afirmó que sólo en temporada de secas se pueden trabajar las figuras de barro y que tarda entre un día y medio o dos para realizar.
Comentó que hay tres tipos de tierra que se encuentran en cerros diferentes, una es la base, otra la que permite moldearlo para que quede la figura con un tono gris y una tercera es el color que se aplica al final.
El artesano, acompañado de su hermana y su sobrina, relata que ahora hay más gente elaborando piezas de barro, desde que unas personas vinieron a prometer apoyo, sin embargo remarca que hacen sólo platos, nicas, toros o pequeñas figurillas utilizando molde.
“Yo digo que hagan cosas diferentes para que los compradores tengan de donde escoger”, reitera, mientras limpia algunas figuras hechas el año pasado. El pueblo antes se nombraba Atzacualtipan, cuyo significado aproximado es agua tapada por piedras.
El 19 y 20 de abril Zacualpan tendrá una fiesta en honor a la virgen de Guadalupe. Obtulia, sobrina de Andrés, tiene tres hijos, su esposo se fue hace tres años a Nueva York, tiene cuatro meses que no sabe de él, según le dijeron lo detuvieron y está preso. Ella nos lleva con otra de sus tías.
En aquel hogar, cuidado por varios perros, habita una familia numerosa, la madre de familia elabora hasta seis piezas de barro por día apoyada de moldes; molcajetes, cajetes, cucutzin (ollas pequeñas) o huei cometl (ollas grandes), que vende en comunidades cercanas porque se gasta más en pasajes si van a Tlapa.
Para la elaboración de la artesanía de barro no hay hornos construídos, se pone la leña en el suelo, arriba las piezas y se tapan hasta que están listas, así también lo hacen en la comunidad de Tlatzala con los comales.
“Ya a los jóvenes que van creciendo no les interesa hacer el barro, se van a Morelos o a Nueva York”, admite el padre de familia que recuerda que los abuelos de los abuelos ya traían esta tradición que ahora se está perdiendo.




