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El rescate de la Tradicional debe fortalecer el tejido social roto por la violencia: Garfias

Mariana Labastida

El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, convocó a las autoridades a que se rescaten los espacios públicos de la zona Tradicional pensando en fortalecer el tejido social deteriorado por el miedo, desconfianza e individualismo alentado por la violencia e inseguridad.
Asimismo se congratuló de que los tres ámbitos de gobierno y sectores empresariales vayan a invertir en el rescate del Acapulco Tradicional.
En un comunicado enviado por la Arquidiócesis, el arzobispo se refirió al anuncio que hicieran las autoridades y empresarios el lunes pasado para el desarrollo de siete proyectos turísticos en la zona Tradicional, “es una esperanza para el futuro de la ciudad en esa área que necesita modernizarse para atraer a los visitantes pues es importarte darle nuevas opciones y mejores servicios”.
La iglesia consideró también importante la recuperación de espacios públicos para el servicio de la comunidad, “espacios que sean compartidos con los acapulqueños y con los visitantes; estos espacios tendrán que ser pensados en relación al fortalecimiento del tejido social tan deteriorado por el miedo, la desconfianza y el individualismo alentados por la violencia y la inseguridad”.
En el comunicado, el arzobispo consideró importante la propuesta de acapulqueños para que el Malecón se utilice como espacio público para encontrarse de manera artística y cultural. “Si logramos que todos los habitantes mejoren en vivienda, en su salud, en sus alternativas de educación y obtengan mejores servicios, será de mucha trascendencia y beneficio este proyecto, sin olvidar que se deben de considerar las necesidades sociales, por lo que el proyecto del recate del Acapulco Tradicional debe de estar encaminado para afianzar la identidad de nuestra ciudad y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos”.
El arzobispo reiteró el llamado a aprovechar el periodo de Cuaresma para trabajar en la construcción de la paz; “tenemos las condiciones favorables para el reconocimiento honesto del poder destructivo del pecado personal que tiene sus resonancias sociales, no podemos ocultar a diario cómo dañan las acciones violentas a personas, familias y pueblos”.
Recordó que el perdón es el remedio que Dios ofrece para las heridas causadas por el pecado: “el perdón, como expresión del amor, es necesario para la construcción de la paz y para fortalecer el tejido social. El perdón siempre será oportunidad de volver a empezar y hago un llamado a todos para que aprovechemos este camino del perdón y reconciliación hacia la paz”.

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