No veo una revancha ante México: Marcelo
Agencias / Fortaleza
El defensa zurdo de la selección de Brasil, Marcelo, dijo ayer que el partido del miércoles ante México por la segunda jornada del Grupo A de la Copa Confederaciones no será una “revancha” por la final olímpica de 2012, en la que los mexicanos vencieron 2-1.
“México no está atravesado en mi garganta, yo no veo este partido como una revancha. Por supuesto que me acuerdo de eso, fue un día muy triste para nosotros los jugadores y todo Brasil”, dijo Marcelo, que integró la cuota de tres jugadores mayores de 23 años por equipo en Londres 2012, a la prensa en Fortaleza.
Brasil viajó a esa ciudad para vérselas con México en el estadio Castelao el miércoles a las 14:00 horas de México.
“Es difícil de decir por qué no llegamos a perforar su defensa”, añadió. “Sabemos que México tiene grandes jugadores, pero somos Brasil y los tenemos también; podemos pensar que el partido será difícil, pero ellos también deben pensar eso”.
Brasil derrotó a Japón 3-0 el sábado en el estreno de la Copa Confederaciones en Brasilia y pasó a comandar el Grupo A luego que Italia venciera a México por 2-1 el domingo en el Maracaná de Río de Janeiro.
Por primera vez desde que se inició la Copa Confederaciones, la hinchada brasileña logró “invadir” ayer un entrenamiento de la selección nacional y sostener un breve encuentro con sus ídolos durante la práctica realizada en Fortaleza para el partido del miércoles contra México, por el Grupo A del torneo.
El encuentro, festejado por más de mil aficionados, se concretó después de casi dos horas de frustrada espera de los hinchas fuera del estadio Presidente Vargas, de Fortaleza, donde el seleccionador Luiz Felipe Scolari comandó una práctica del equipo suplente.
Pese a que el entrenamiento era cerrado al público, alrededor de mil hinchas rodearon el estadio en la esperanza de ver de cerca a Neymar, Lucas y Oscar, los máximos ídolos de la actual selección brasileña.
Ante el temor a una invasión de la arena, las autoridades enviaron al lugar a efectivos de la tropa de choque de la policía militarizada. Los agentes, sin embargo, no se animaron a dispersar la multitud, que siguió ocupando todas las puertas de entrada al estadio.
“Brasileño, brasileño”, gritaba la multitud, esgrimiendo el principal argumento para defender su derecho a entrar al lugar donde estaban los jugadores de la selección nacional.




