Hallan nueva ciudad maya en Campeche; Chactún tiene edificios palaciegos y pirámides
Staff / Agencia Reforma
Ciudad de México
La ciudad maya de Chactún permaneció oculta, por siglos, en la selva de Campeche, al norte de la Reserva de la Biosfera de Calakmul… hasta hace un par de semanas, cuando fotografías aéreas de gran escala revelaron sus pirámides, edificios palaciegos y estelas con inscripciones.
El arqueólogo esloveno Ivan Sprajc, que bautizó la antigua urbe como Chactún –”Piedra roja” o “Piedra grande”– describió el sitio, con más de 22 hectáreas, como un “blanco total” en el mapa arqueológico del área maya, de acuerdo con información proporcionada por el INAH.
“Es uno de (los sitios) más grandes de las tierras bajas centrales, comparable por su extensión y la magnitud de sus edificios con Becán, Nadzcaan y El Palmar, en Campeche”, detalló el especialista del Centro de Investigaciones Científicas de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes, cuyas exploraciones financian la National Geographic Society, la empresas austriaca Villas y la eslovena Ars longa.
Según las primeras hipótesis, la ciudad ubicada entre Río Bec y Chenes fue centro rector de una vasta región hace mil 400 años, sólo conocida en el pasado por chicleros y madereros que abrieron brechas entre la maleza.
La zona fue completamente cubierta por la maleza en 1989, tras ser declarada la Reserva de la Biosfera. Ahora, los caminos alguna vez abiertos para explotar los recursos naturales se han despejado por los lugareños, esta vez con motivo de las investigaciones arqueológicas.
“Con las fotografías aéreas, examinadas estereoscópicamente, encontramos muchos rasgos que evidentemente eran vestigios arquitectónicos. A partir de ahí tomamos las coordenadas y el siguiente paso fue localizar los antiguos callejones utilizados por los chicleros y madereros para poder llegar a la zona”, explicó Sprajc.
A partir de la carretera que conduce del poblado de Xpujil hacia Hopelchén se recorren 16 kilómetros. Para llegar al campamento del equipo de arqueólogos es necesario internarse durante casi dos horas en la selva mediana. El camino sólo es transitable con camioneta de doble tracción y continuamente hay que detenerse para cortar a machete la vegetación que vuelve a bloquear el sendero.
Testimonio del esplendor
De acuerdo con la información difundida por el INAH, El sitio comprende tres complejos monumentales: El Oeste, que cubre una superficie de más de 11 hectáreas, mientras que los Sureste y Noreste suman otra extensión igual.
En estos espacios se dispersan numerosas estructuras de tipo piramidal y palaciego, entre ellas dos canchas de juego de pelota, patios, plazas, monumentos esculpidos y áreas habitacionales.
La pirámide más alta, de 23 metros, se localiza en el Complejo Oeste, pero son las estelas y altares –algunos de los cuales aún conservan restos de estuco– los que mejor reflejan el esplendor de la ciudad en el llamado Clásico Tardío (600-900 d.C.).
Chactún –contemporáneo a urbes mayas como Calakmul, Becán y El Palmar– destaca por la gran cantidad de altares y estelas, las cuales combinan inscripciones grabadas con otras en estuco pintado, una característica poco común en este tipo de monumentos.
De las 19 estelas registradas hasta ahora, tres son las mejor conservadas. La denominada 1 da nombre al lugar, pues en ella se menciona que el gobernante K’inich B’ahlam “Clavó la Piedra Roja (o Piedra Grande) en el año 751 después de Cristo”, según la interpretación preliminar del epigrafista Octavio Esparza.
En tanto, las estelas 18 y 14 destacan por la epigrafía que aún se observa.
Esparza, también arqueólogo, indicó que varios de estos monumentos fueron reutilizados en épocas posteriores de la época prehispánica.
“Estas personas tal vez desconocían el significado de los monumentos, pues algunas de las estelas fueron encontradas de cabeza, sin embargo sabían que eran importantes y les rendían culto, pues se encontraron ofrendas de cerámica al frente de algunas de ellas”, explica
“Esa reutilización de los monumentos es otro de los aspectos interesantes de este lugar. En otros sitios que hemos documentado no se ha encontrado este tipo de evidencia”, coincidió Sprajc.
Para Sprajc lo más importante del hallazgo es la posibilidad de esclarecer la relación entre las regiones Río Bec y Chenes, así como el vínculo de esta primera (Río Bec) con la dinastía Kaan, establecida en Calakmul durante el Clásico Tardío.
Con información de Yanireth Israde.




