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Sin protección laboran obreros en las obras del Acabús de la Costera

Mariana Labastida

 

 

Sin protección, trabajadores de las obras del Acabús realizan el cambio de tuberías de agua potable y drenaje, así como la compactación de la tierra para la colocación del cemento hidráulico.

En el caso de los peones son contratados por semana y sin garantías, y reciben un salario que va de los mil 200 a mil 500 pesos.

Luego de que a la medianoche del lunes trabajadores de Protección Civil rescataron a Jesús González y a Juan Castañeda, dos obreros del Acabús que quedaron sepultados por un deslave de tierra, las obras continuaron ayer de manera regular y no se vieron medidas especiales para evitar un nuevo incidente.

Cascos y chalecos son las únicas protecciones que tienen los obreros, aunque después éstos revelaron que los encargados les pidieron que se los quitaran para que no los identificaran con el proyecto.

Al preguntarles si la medida fue por seguridad para evitar que sean levantados o agredidos por integrantes de la delincuencia organizada luego de las amenazas y secuestros que hubo de encargados de la obra, los trabajadores respondieron que sí.

Sólo algunos usan los cascos para el cambio de tubería de drenaje y agua potable.

A los trabajadores, tanto los que manejan maquinaria, camiones y los que se ven a ras de piso haciendo el cambio de tubería, construcción de canales pluviales, registros y ollas del drenaje, se les puede ver sin protección; algunos realizan labores entre el agua con un casco pero sin protección en el resto del cuerpo, mojados casi en su totalidad.

En el tramo de la Costera, frente a playa Tamarindos, el lunes casi a la medianoche dos trabajadores fueron rescatados después de ser sepultados por la tierra que se desprendió de las zanjas que hacen para poder maniobrar en el cambio de tubería.

Un poco renuentes a hablar de las condiciones en las que laboran, los obgreros sólo comentaron que usan los cascos que los protegen de derrumbes pequeños pero no de deslaves grandes, aunque no han tenido incidentes, aun cuando un día antes ocurrió el incidente con sus dos compañeros, de los cuales se supo que se encuentran bien.

“Usamos casco pero no tenemos botas ni uniformes, así como andamos”, dijo uno de los entrevistados que vestía pantalón de mezclilla y una playera manchada de tierra, al igual que sus brazos y cara. Algunos llevan gorra por el sol y chaleco de precaución de color naranja con franjas amarillas, y la mayoría calza tenis para moverse entre la obra que en algunos tramos esta a más de cuatro metros de profundidad por el cambio de la tubería.

Los peones no tienen garantías de trabajo, no cuentan con contrato ya que son empleados cada semana, por lo que les pagan entre mil 200 y mil 500 pesos, y aunque algunos manifestaron que sí tienen seguridad social a ninguno le consta que así sea.

En el área donde fue el deslave hay maquinaria y camiones de volteo y se rellenan los espacios donde ya se hizo el cambio de tubería. Para mover los tubos de un lugar a otro lo hacen mientras uno o dos empleados lo agarran para que no se mueva mucho y se caiga y golpear alguno de los vehículos que pasan por el sentido donde hay circulación.

Desde la la Costera y Capitán Malaespina, hasta Tadeo Arredondo, no hay señalamientos para que los peatones pasen por un lugar seguro después de las recientes lluvias que reblandecieron la tierra.

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