Promueve Calamaro en México su nuevo disco en el que alude a la narcobohemia
Manuel Tejeda / Agencia Reforma
Ciudad de México
La versión más tóxica, excesiva y amoral de Andrés Calamaro estará presente en Bohemio, su próximo disco, que saldrá a la venta en septiembre.
“Vamos a chocar con letras de realidad: el bohemio tóxico, el bohemio que va a los toros, el que prefiere la mañana cuando no ha dormido. Y al final estará la redención; es decir, al final del disco seré yo mismo, la persona que todos conocen”, comentó el rockero argentino, en conferencia.
En el lobby del Auditorio Nacional, donde tocará este 29 de junio con la gira homónima del álbum, admitió conocer los caminos de los excesos que conforman la definición de bohemia.
“Un poco de bohemia al día está bien. ¿Para qué voy a mentir? Conozco los extremos de lo que podría denominarse bohemia contemporánea, o narcobohemia, pero lo mejor de los laberintos es salir, porque son complicados, pero están para salir. Esa es la gracia que tienen”, aseveró el intérprete de Te quiero igual.
Para Calamaro, no hay mejor bohemia que la que plasman las canciones rancheras; sin embargo, su material, producido por Óscar Cachorro López, está muy alejado de eso, aunque tenga un guiño a la cultura mexicana.
“El sello inequívoco es Jorge Alderete, El Doctor, le va a dar una portada mexicana. Es uno de los argentinos más mexicanos que conozco. Lo conocí, primero, a través de Los Fabulosos Cadillacs (por La luz del mundo), y luego por sus propios diseños.
“Consideré que era un autor con el que quería trabajar, y por eso le pedí que me hiciera la portada. El diseño gráfico, en México, está muy evolucionado”, expresó.
Ahora que está en el país, consideró que hará cantar a los chilangos en acento argentino por los músicos porteños que lo acompañan y que, por la proximidad con Estados Unidos, por fin comprará un AK-47 bañado en oro.
“Vamos a presentar un recital de rock porque las nuevas generaciones vienen a los conciertos para cantar, no sólo para escuchar. Elegimos un repertorio que guste, que la gente lo reconozca y que tendrá un sello de la vieja escuela. La crítica dice que mis músicos se llevan el concierto, son maravillosos, no cabe duda. Venimos a tocar con un acento argentino a México, y también tocaré más el piano. Empezamos mañana (hoy) en Monterrey, y estoy pensando cruzar la frontera para comprar un AK-47 de oro, pero va a ser difícil llevarlo a Argentina”, bromeó.




