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Invitan a reflexionar sobre los derechos de las mujeres en la obra Los monólogos de la vagina

Óscar Ricardo Muñoz Cano

 

Lilia Aragón, Raquel Garza y Maya Zapata presentaron la tarde y noche de este jueves Los monólogos de la vagina, obra emblemática del teatro pues con 12 años presentándose en México sigue moviendo multitudes, en especial a las mujeres, en una sola dirección: conocer la vagina.

En ésta su gira de despedida nacional, las tres actrices durante 90 minutos narraron ante la audiencia una serie de monólogos con los que buscaron dar a conocer, entre risas, reflexiones y una que otra lágrima, el derecho a las mujeres sobre su cuerpo, al amor y al placer.

Vestida de largo y negro, formal para la ocasión, y delante de una cortina que simulaba el interior de una vagina, pasadas de las 6 de la tarde (la primera de dos funciones que tuvieron en el puerto) la primera actriz Lilia Aragón preguntó: “¿Conoce usted su vagina?”, al tiempo que una Raquel Garza, más fresca pero igual, vestida de negro, recitó los nombres con los que a la vagina se le conoce en México y en Guerrero causando la risa entre la gente.

Mientras, Maya Zapata, una de las jóvenes actrices que a últimas fechas se integró al de por sí gran reparto, no dejó de sonreír cuando, sentada en uno de los bancos altos, de vestido largo y negro también, esperaba su turno para hablar.

Tras ser presentada la mecánica de la obra por la señora Aragón, uno a uno los monólogos se presentaron; una a una las distintas historias sobre sexo, amor, violación, menstruación, mutilación, masturbación, nacimiento y muerte que componen la obra. La puesta en escena fue escuchada en un Foro Mundo Imperial que, para la primera función, lucía a tres cuartos de su capacidad.

Pelos, leído por Raquel Garza, o La Inundación, de Lilia Aragón, establecieron que es un hecho que muchas mujeres desconocen su cuerpo y expusieron la dificultad para hacerlo sin enfrentarse al qué dirán.

Sin embargo, fue El taller de la vagina, leído por Garza, el que desató las primeras risas entre el público pues éste narró la experiencia de una mujer en un taller especializado para conocer su cuerpo.

No obstante, a pesar de ser considerada una obra ligera y de humor, monólogos como el de una niña que recibió una cachetada luego de su primera menstruación o las experiencias de una mujer y las violaciones en Bosnia, hicieron que más de uno de los asistentes, externaran algún tipo de comentario o aspaviento.

Así también, los altos intempestivos al ritmo de las lecturas, hechos adrede, para dar lectura a datos duros y difíciles para la audiencia acerca de la mutilación ritual, las muertas de Juárez o las violaciones en el mundo y México, que colaboraron con el fin original de la obra, misma que a decir de las actrices, se ha presentado en sitios donde la violación a los derechos de las mujeres han sido o son permanentes.

Pero más allá de la seriedad, la tristeza o la reflexión tras la lectura, la invitación era más bien al hecho de reflexionar acerca de que la vagina también puede ser un instrumento de poder. Y muestra de ello dieron los siguientes monólogos, donde el trabajo histriónico de Lilia Aragón, Raquel Garza y Maya Zapata se hizo evidente.

Mientras doña Lilia refunfuñaba como vagina enojada y despotricaba contra los tampones y las duchas, Raquel Garza narró los recuerdos de una mujer que encontró la felicidad en otra mujer, con lo que preparó el terreno para el monólogo de Maya Zapata.

Y es que el monólogo acerca de los tipos de orgasmo, es el más socorrido y recordado por la gente. El religioso, el deportista, el asmático, el geográfico y otros, fueron escenificados a la perfección por una de las actrices jóvenes más destacadas en México. Maya, sentada con los pies cruzados sobre el banco y sin zapatos, terminó hasta despeinada al escenificar el orgasmo triple, generando una reacción explosiva entre la gente que no paraba de reír.

Finalmente, le llegó el turno al monólogo Yo estuve ahí, en voz de Lilia Aragón, quien una vez en calma relató la maravilla de un parto y el entorno hipnótico de la vagina: su dilatación al dar vida a un ser, con lo que se ganó el aplauso último del público que se dio cita en la función.

Los monólogos de la vagina entró en su doceavo año de permanencia en cartelera y en ellos han participado 72 actrices. Algunas han retornado a la obra que fue escrita por la feminista estadunidense Eve Ensler y fue dirigida, en México, por Jaime Matarredondo.

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