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Intensifican las fuerzas sirias ataques a opositores; descarta Obama intervención

DPA

Beirut / Washington / Bruselas

Las fuerzas sirias intensificaron ayer sus ataques contra bastiones rebeldes en Daraa e Idlib, además de masacrar a 19 civiles en Homs, según los activistas, mientras el presidente de Estados Unidos Barack Obama se volvió a manifestar contra una intervención militar.
La acción contra los rebeldes en Daraa, en el sur, e Idlib, en el norte, que según los activistas dejó 15 muertos, se produce un día antes de la prevista llegada a Damasco de la jefa de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, Valerie Amos, para presionar al gobierno a que ponga fin a la violencia y permita el ingreso de la ayuda.
La violencia contra la población civil es “desgarradora e indignante”, señaló Obama en una conferencia de prensa en la Casa Blanca y dijo que Estados Unidos trabaja estrechamente con los países árabes para planificar cómo apoyar a la población y cómo continuar aislando al presidente Bashar al Assad.
“La pregunta no es si caerá Assad, sino cuándo”, dijo el presidente estadunidense.
Las fuerzas de seguridad siria mataron a diez personas, entre ellas una niña, en la aldea de Harak, cerca de Daraa, junto a la frontera con Jordania, aseguraron los activistas. Al menos cinco soldados murieron en enfrentamientos con el rebelde Ejército Libre de Siria.
En la provincia de Hama, en el centro del país, las tropas del gobierno asaltaron el área de Teebet al Imam, según el opositor Comité Sirio de Coordinación Local (LCC)
Las fuerzas del gobierno se están preparando para ingresar a las ciudades en la provincia de Idlib para liberarlas de los combatientes rebeldes, aseguraron activistas.
En la ciudad de Homs, las tropas del régimen masacraron a 19 civiles, entre los que había dos familias completas, según se informa ayer en un foro de Internet del movimiento de protesta.
Los civiles fueron degollados. La víctima más joven era una niña de un año. Los asesinos dejaron sobre los cadáveres el nombre de la brigada Al Faruk del Ejército Libre de siria, para que se adjudique la masacre a los desertores, agregaron los opositores al régimen.
Los activistas publicaron los nombres de las personas asesinadas, que presuntamente fueron encontradas en un terreno ajardinado del barrio de Baba Amro, que ha sido asediado y tomado por las fuerzas regulares. Los activistas no informan sobre cómo han tenido conocimiento de los hechos.
Al Comité Internacional de la Cruz Roja no se le permitió aún el acceso al distrito de Baba Amro, en Homs, donde quiere entregar alimentos y suministros médicos a las familias atrapadas allí durante semanas.
La comunidad internacional incrementó la presión sobre Siria para poner un freno a la violencia y permitir que la Cruz Roja entregue ayuda humanitaria.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió ayer en Ankara al régimen sirio abrir un corredor humanitario para hacer llegar la ayuda a las zonas de combate.
España, por su parte, decidió suspender las actividades de su embajada en Siria como “repulsa” a las “salvajes matanzas” del régimen,  en una jornada en la que los 27 socios de la Unión Europea (UE) analizaron la posibilidad de cerrar sus legaciones en Damasco.
“Con esta decisión, España, que siempre ha querido mantener una postura común con sus socios, hace lo mismo que los países centrales del llamado cuarteto”, dijo en Madrid el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, refiriéndose a Reino Unido, Francia y Alemania.
La suspensión de las actividades de la embajada española en Siria no supone el cierre total de la legación diplomática. En ella se quedará el personal local, que “seguirá atendiendo las actividades normales de la embajada”, dijo el ministro en los pasillos del Senado.
En tanto, el primer ministro británico, David Cameron, no ve signos de cambio en la posición rusa frente al conflicto en Siria, dijo ayer en Londres tras una conversación telefónica con el primer ministro ruso y presidente electo Vladimir Putin.
“No vi signos de un cambio de opinión”, señaló. Quien apoya al presidente sirio, Bashar al Assad, se arriesga al caos y a una revolución popular, alegó Cameron.
La mejor solución para el fin de la violencia es la dimisión de Assad, consideró el premier británico. “Si se queda, se desatará la inestabilidad”.
China, el otro país aliado a Damasco, insiste en una solución política  a través de la negociación y así lo manifestó ayer el ministro de Asuntos Exteriores, Yang Jiechien, en la rueda de prensa con motivo de la sesión anual del Congreso Nacional del Pueblo en Pekín.
El enviado especial de las Naciones Unidas en Siria Kofi Annan tiene previsto llegar a Damasco el 10 de marzo.

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