Veía Monsiváis el pasado como lección y no se asumía como profeta, dicen analistas
Jorge Ricardo / Agencia Reforma
Ciudad de México
De Carlos Monsiváis (DF, 1938-2010) se puede decir todo, menos que fuera un profeta. A esa conclusión llegaron la editora Débora Holtz, el economista Rolando Cordera Campos y el periodista Javier Aranda Luna durante la última charla por el tercer aniversario del fallecimiento del cronista.
En el Museo del Estanquillo el sábado por la noche el tema era El futuro bajo la lupa de Monsiváis, aunque los tres participantes de la charla dijeron que el futuro era algo sobre lo que Monsiváis se preocupaba poco. Su preocupación, dijo Holtz, era cómo el pasado podía ser traído a la memoria a manera de lección.
“Yo creo que esa es una lección, decir ‘el pasado está presente’, y cuando uno tiene esa memoria de lo que acaba de ocurrir y de lo que ocurrió hace tantos años, por lo menos sabe lo que ya no quiere que suceda. La memoria sirve para eso”, añadió Aranda Luna.
Cordera Campos puso como ejemplo el libro Imágenes de la tradición viva, donde Monsiváis hizo una síntesis del imaginario mexicano que lo mismo integra a la Conquista y la Virgen de Guadalupe que a Los Polivoces.
El sábado fue el segundo y último día del homenaje que comenzó el 19 de junio, día del aniversario luctuoso. Desde la mañana en el Estanquillo hubo lectura de los libros de Monsiváis, una conversación entre caricaturistas, un taller para niños sobre coleccionismo, una mesa redonda con autores del programa Tierra Adentro y se pintó un mural colectivo sobre el autor.
En la última actividad participaron unas 150 personas. Dejado de lado el asunto del futuro, los tres ponentes, amigos del autor, se refirieron a lo que hubiera pensado él sobre algunos temas. Acerca de los jóvenes, Cordera Campos, dijo que alguna vez Monsiváis le comentó por qué no protestaban. “Por menos de lo que pasa ahora, me decía, los jóvenes del 68 salieron a marchar”.
El movimiento del #Yosoy132, hubiera sido apoyado por Monsiváis, añadió Cordera, aunque seguramente les reclamaría el haber centrado sus demandas sólo en las telecomunicaciones sin referirse a la desigualdad social, la pobreza y la discriminación de las minorías.
Holtz lamentó la pasividad del sector cultural ante los sucesos recientes, luego de la muerte del autor de Nuevo catecismo para indios remisos. Parecen más preocupados, sostuvo, en ganar becas del gobierno que en ejercer la crítica. Quizá se deba a un nuevo tiempo global, consideró Rolando Cordera y citó dos economistas premios Nobel.
Primero Joseph Stiglitz para quien lo que se vive es una nueva situación de complacencia en un mundo sin liderazgo. Y después Cordera citó a Paul Krugman: “Lo que se vive es una especie de nueva normalidad con poco crecimiento económico, mucho desempleo y mucha pobreza, pero ¿a quién le importa?”.
Aunque recientemente, se dijo, protestas como las de Brasil pueden dar alguna esperanza.
“Para Monsiváis, recuperar la memoria a través de la crónica, era mirar al futuro”, comentó el periodista Javier Aranda Luna.




