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Ayudan más a la salud educación y riqueza bien distribuida que medicinas y médicos: galeno

Emily Corona / Agencia Reforma

 

Ciudad de México

 

La educación y una riqueza bien distribuida ayudan a la procuración de salud más que medicinas y doctores, considera Rubén Torres, gerente de sistemas de salud basados en la atención primaria de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

“Posiblemente –ejemplifica–, el hecho de educar a las madres sea más importante que las medidas médicas que se toman, porque está comprobado que la mortalidad infantil es más fuerte en la madre que tiene menos educación. Eso es el gran tema de la pobreza”, señaló.

Entrevistado al final de su jornada de trabajo, Torres afloja y retira su corbata mientras describe cómo los factores de riesgo como el humo de tabaco, alcohol o deficiencias del saneamiento, se dan con mayor fortaleza en los sectores pobres que en los ricos.

“La diabetes afecta más a los pobres que a los ricos; cuidado que no son gordos los ricos, son gordos los pobres. Cuidado que el problema no es controlar la obesidad que a veces está vinculado a la ingesta de harinas en los pobres, sino controlar el problema de la pobreza y la distribución de la riqueza”, expresa.

La OPS no cree en las recetas comunes para todos los países, advierte Torres, quien comenzó su carrera como cirujano infantil.

Entender que un sistema de salud es un producto “profundamente” cultural es uno de los retos que advierte el funcionario argentino entrevistado por Reforma durante su visita al país.

El contexto, el comportamiento de las personas son muy peculiares para cada país, explica.

“Se hizo en décadas pasadas (aplicar recetas de éxito), y los resultados no han sido los mejores”, explica el funcionario del organismo multilateral cuyo rol es apoyar con cooperación técnica y transmitir las lecciones aprendidas.

Dichas lecciones se traducen en recomendaciones para los países miembros de la OPS, que el doctor radicado en Washington, recita sin siquiera tomar aliento: “Alcanzar la cobertura universal, la protección social en salud, disminución de la fragmentación y la segmentación, aumento del financiamiento público, disminución del financiamiento privado; mejoría de la capacidad de rectoría de los ministerios. Es decir, el sistema tiene que tener un componente central de atención primaria de la salud. Si usted no hace esto, sabemos que le va a ir mal; si usted no invierte de impuestos una cantidad importante, le va a ir mal; si usted no disminuye el gasto de bolsillo, le va a ir mal; si usted tiene un sistema con un componente privado importante mal regulado, le va a ir mal”.

–¿Qué país ha reducido su gasto de bolsillo? –Es difícil dar ejemplos porque, en la región, en general, el gasto de bolsillo es muy alto, y, lo grave es que en los últimos 10 años –de gran crecimiento económico en la región–, a pesar de que aumentó la inversión en salud pública, el gasto de bolsillo no se ha reducido demasiado.

–¿El aumento de la inversión en salud pública se ha encaminado a apoyar el uso de genéricos? Mire, hay una recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde hace muchos años de utilizar medicamentos genéricos. Lamentablemente no todos los países la han adoptado. Ahora, acá existe el impacto del poder. El poder de la industria farmacéutica que distorsiona el mercado.

Hace unas décadas, la mayoría de las muertes se debían a enfermedades transmisibles, explica el doctor. Ahora, en la región de Latinoamérica el 85 por ciento de las muertes están vinculadas a enfermedades crónico no transmisibles: enfermedades cardiovasculares, cáncer y accidentes automovilísticos.

¿Padecemos los males de las naciones industrializadas sin serlo? Totalmente. Hay naciones en la región que sí lo son, pero básicamente sí, es el padrón epidemiológico común para la región.

El reto, resume el entrevistado, es pasar de un modelo de atención de la enfermedad a un modelo de cuidados.

“Como hoy está diseñado habitualmente el sistema de la región, se dedica a tratar las consecuencias de estos factores de riesgos, cuando la idea sería atacar estos factores de riesgo para que no se lleguen a desarrollar”, profundiza, “y esto exige un modelo de atención diferente, porque hoy el modelo está muy centrado en los hospitales, es hospitalocéntrico”.

Lo que tenemos, indica el funcionario, no son sistemas de salud, son sistemas de enfermedad.

América Latina no es el continente más pobre del mundo, pero sí el más desigual. Y la salud se ve afectada en un sistema que no puede garantizar la misma atención de calidad independientemente de la posibilidad de pago.

“La Constitución dice que todos tienen cobertura universal, pero, después, cuando accede a esa cobertura universal y usted tiene un cáncer de mama y lo puede solucionar mañana en un lugar, y tarda tres meses en otro lugar. Sí está cubierta pero los resultados son diferentes”, ejemplifica Torres.

“Hay una premisa católica cristiana que dice que el reino de los cielos es de los humildes”, dice con ironía el funcionario de la OPS: “No sólo van a entrar al reino de los cielos, sino que van a entrar primero si seguimos en esta situación”.

El sector salud de cada país de América tiene características particulares, en la mayoría intervienen los sectores público, seguridad social y privado.

 

México

 

–El componente de seguridad social (con contribuciones de trabajadores y empleadores) es mucho más importante que el público y el privado. Argentina y Costa Rica comparten esta característica.

 

Cuba

 

–El 100 por ciento de su población tiene cobertura.

–No hay fragmentación puesto que el único sector existente es el público.

 

Costa Rica

 

–Dividido en dos subsectores: público y de seguridad social.

–Este sistema de salud resalta en los indicadores de la OPS/OMS.

–Tiene un modelo de gestión basado en la atención primaria de la salud, con redes integradas de servicio.

 

Brasil

 

–Tiene reuniones multitudinarias con distintos estratos sociales, a niveles federal y municipal donde anualmente la sociedad organizada, o no organizada, opina respecto a las necesidades de salud en el país.

 

Estados Unidos

 

–Invierte casi el 15 por ciento del PIB en salud –casi el doble que Europa– y tiene peores resultados que la mayoría de los países de la OCDE.

 

Fuentes: OPS/OMS, Dr. Rubén Torres.

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