Aún están impunes 15 asesinatos contra las familias desplazadas de La Laguna, Coyuca de Catalán, denuncian
Zacarías Cervantes
Tepango / Ayutla
Integrantes de las familias que fueron desplazadas por la violencia de la comunidad de La Laguna, municipio de Coyuca de Catalán, a finales del año pasado y que actualmente están en Tepango y La Unión, municipio de Ayutla denunciaron ayer que los asesinatos de cuando menos 15 de sus familiares, ocurridos del 2007 a finales del año pasado, se encuentran aún en la impunidad.
Sergio Santana y Juana Alonso, padres de Rubén Santana asesinado el 15 de febrero del 2011, y suegros de Juventina Villa acribillada el 28 de diciembre del 2012 con su hijo Reynaldo de 11 años, denunciaron ayer que no ha sido cumplida su demanda de justicia por el asesinato de sus familiares, motivo por el cual salieron de la comunidad de La Laguna y después de radicar un tiempo en Puerto de las Ollas, municipio de Coyuca de Catalán, fueron sacados por el gobierno estatal a esta localidad de la Costa Chica.
Las familias desplazadas que se encuentran en las comunidades de Tepango, La Unión y en la cabecera municipal fueron visitadas ayer por el secretario técnico de la Red Guerrerense de Organismos Civiles de Derechos Humanos para constatar las condiciones en que viven.
Aquí denunciaron que la violencia provocada por la banda criminal El Ciruelo, encabezada por José Rauda y Saqueo Peñaloza, a quienes denunció doña Juventina Villa antes de que fuera asesinada, sigue incurriendo en actos violentos, pues a finales de abril irrumpieron en la comunidad de La Laguna y quemaron las casas que dejaron abandonadas.
También denunciaron que fueron al panteón municipal y prendieron fuego a las tumbas de Juventina Villa y la de todos sus familiares que están sepultados allí.
“Esos amigos siguen haciendo una matazón allá”, dijo don Sergio Santana, de 70 años de edad, quien denunció que el gobierno no ha hecho nada por investigar y detener a los integrantes de esa banda criminal que los obligó a salir de su comunidad, abandonando sus casas, ganado, las tumbas de sus familiares y sus tierras, algunas de ellas sembradas de árboles frutales.
Dijo que por la falta de intervención de las autoridades estatales y federales ahora los integrantes de esa banda del crimen organizado se han quedado con sus tierras que tanto defendieron su hijo Rubén Santana y su nuera Juventina Villa.
Incluso se quejó de que las autoridades tampoco han detenido al homicida que apenas el 3 de febrero pasado mató a otro de sus hijos, Natividad Santana, hecho que ocurrió en Puerto de las Ollas en donde estaba radicando.
Aunque reconoció que éste fue asesinado en una riña por un individuo que, al parecer, nada tiene que ver con la banda criminal, el homicidio se cometió frente a los elementos de la Policía Estatal que resguardan la comunidad de Puerto de las Ollas, pero nada hicieron para detenerlo.
Sergio Santana dijo que por estas circunstancias, a pesar de las condiciones de miseria en que viven en esta localidad del municipio de Ayutla, han decidido ya no regresar a la comunidad de La Laguna.
Entre los crímenes más sonados que cometieron los de la comunidad de El Ciruelo, Municipio de Coyuca de Catalán, para mantener el control de las tierras y el bosque de esa zona se encuentran el de Rubén Santana Alonso, ocurrido el 15 de febrero del 2012.
Posteriormente, el 28 de noviembre del 2012, ocurrió el de la esposa de Rubén Santana, Juventina Villa Mojica y el de su hijo Reynaldo Santana Villa, luego de que la mujer había exigido a las autoridades justicia para su marido y la detención de los integrantes del grupo agresor.
La violencia en La Laguna se incrementó tras el asesinato de Rubén Santana, quien se oponía a la tala de los bosques.
Al asesinato de Rubén Santana le siguió el de su hijo Sergio Santana Villa, el 17 de abril del 2012 en compañía de dos amigos. El 5 de mayo fue asesinado Jorge Delgado Salgado, yerno de Rubén Santana y Juventina Villa.
Tras esos asesinatos y las constantes amenazas y hostigamiento, la familia Santana Villa y otras familias de la comunidad se vieron obligadas a desplazarse de La Laguna a Puerto las Ollas el 21 de abril del 2011.
El 2 de diciembre del 2011 fue encontrado muerto Joel Santana Villa, también hijo del matrimonio de Rubén y Juventina, en el Centro de Readaptación Social de Iguala, en circunstancias que nunca se investigaron a pesar de que doña Juventina denunció que se trató de un homicidio.
El 1 de septiembre del 2012 fue asesinado en La Laguna, Damián Díaz Hernández y fue herido su hijo Joaquín Díaz Pérez, en un ataque de un grupo armado a la comunidad de La Laguna, aún cuando estaba resguardada por policías estatales.
Tras esta cadena de crímenes, el 25 de septiembre del 2012, doña Juventina Villa Mojica y Catalina Pérez Duque, viuda de Damián Díaz Hernández acompañadas de los defensores de derechos humanos, Bertoldo Martínez Cruz y Manuel Olivares Hernández se reunieron con el entonces secretario general de Gobierno, Humberto Salgado Gómez y la entonces directora de Averiguaciones Previas, Guadalupe Rendón Ramírez, a quienes presentaron la denuncia de la violencia en la que vivían y pidieron garantías de seguridad, así como la investigación de todos los crímenes que se cometieron en contra de sus familiares y vecinos de la comunidad.
Sin embargo, a pesar de la promesa de intervención del entonces secretario de Gobierno no se redujo la violencia y el 11 de noviembre del 2012, fueron asesinados los sobrinos de doña Juventina, Celso Chávez Segura y Fortino Méndez Segura.
Tras estos nuevos crímenes, a petición de organismos de derechos humanos, el gobierno estatal planteó la salida inmediata de los habitantes de La Laguna, al no garantizarse su seguridad en el lugar, y demandaron que el gobierno del estado habilitara albergues temporales para los desplazados.
El 26 de noviembre, en la Casa de Cultura del puerto de Acapulco, en una nueva reunión con el ex secretario de Gobierno, el funcionario acordó el traslado temporal de los habitantes de La Laguna a Puerto las Ollas, en las primeras horas del día miércoles 28, pero el personal del gobierno que los trasladaría retrasó su llegada a la Laguna y al medio día doña Juventina fue acribillada.




