Continúan las protestas en Brasil pese a los éxitos cosechados por los manifestantes
Agencia Reforma
Rio de Janeiro
Bajo un fuerte operativo de seguridad, más de 50 mil personas marcharon ayer hacia el estadio Mineirao, donde Brasil venció a Uruguay en la semifinal de la Copa Confederaciones.
Aunque la manifestación fue pacífica, en términos generales, un grupo protagonizó choques con la policía y luego incendió una concesionaria de autos, lo que resultó en la detención de 25 personas.
Sin embargo, la batalla campal que muchos temían que ocurriera en Río de Janeiro, no ocurrió.
Las protestas que se repiten diariamente en Brasil comenzaron en Sao Paulo exclusivamente por el aumento de las tarifas de transporte público, pero se extendieron a todo el país y ganaron nuevas reivindicaciones, como exigencias de mayor inversión pública en educación y salud, y críticas a la corrupción.
Más temprano, la Cámara de Diputados y el Senado aprobaron varias leyes que intentan responder a los reclamos de mejores servicios públicos y contra de la corrupción, lanzados en los últimos días.
Por su parte, el Supremo Tribunal Federal no se quedó atrás y, por primera vez en la historia, ordenó encarcelar a un legislador condenado por desvío de dinero público.
Sin embargo, en las redes sociales, los brasileños comentaban con sarcasmo el repentino interés de las autoridades en la lucha contra la corrupción y la mala utilización de recursos.
Uno de los reclamos más fuertes es que el gobierno gasta demasiado dinero en estadios para los torneos internacionales de los que será sede, mientras el país sufre profundas deficiencias de servicios públicos.
“Fueron las calles las que levantaron la ceguera en que se encontraba la clase política”, señaló el diputado Domingos Dutra, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).
El congresista señaló que el trámite de las nuevas normativas fue exprés, las cuales, en la mayoría de los casos, estaban en manos del Legislativo desde hace tiempo.
Tras años de estancamiento, los diputados dieron el visto bueno al proyecto para destinar 75 por ciento de las ganancias por explotación petrolera a educación, y 25 por ciento para la salud.
La Cámara también rechazó masivamente la impopular propuesta de enmienda constitucional que pretendía limitar el poder de la Fiscalía General para investigar casos de corrupción.
Además, redujo impuestos sobre el transporte colectivo.
El presidente de la Cámara alta, Renan Calheiros, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (aliado del Gobierno), dijo que en los próximos días se votarán otras iniciativas.
Entre ellas, estarán los cinco pactos propuestos el lunes por la presidenta Dilma Rousseff sobre responsabilidad fiscal, reforma política, educación, salud y transporte.




