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Jubilación, piden a las autoridades policías de más de 70 años que siguen en activo

Magdalena Cisneros

El policía preventivo Nicolás Campos tiene 74 años y trabaja turnos de 24 horas en la Secretaría de Seguridad Pública. Don Nicolás, quien apenas el viernes pasado estuvo alerta ante el enfrentamiento que hubo contra quienes atacaron a balazos a una gasolinera en la avenida Cuauhtémoc, ya quiere jubilarse pues tiene 40 años trabajando pero ninguna autoridad del gobierno le ha hecho caso.
Pidió a las autoridades que “tengan un poquito de humanidad”, que ya le den su jubilación porque quiere descansar, que le den el dinero que le corresponde porque “ya muerto para qué”.
En una situación similar está el comandante Martín Gómez Cabañas, quien tiene 82 años de edad y está a unos meses de cumplir 34 años de trabajo en la corporación como policía vial –actualmente labora en el área de grúas– y solicitó que ya lo jubilen porque “ya no quiere tanto ajetreo”, sino disfrutar de sus hijos y nietos.
En Acapulco hay 118 policías municipales que quieren que el gobierno ya los pensione debido a su edad, por el tiempo que han laborado o por sus condiciones físicas, sin embargo no se ha podido porque el gobierno no tiene dinero para pagarles sus jubilaciones o pensiones.
El Sur tuvo acceso a un documento donde el gobierno determinó que son 118 policías que deben jubilase, desde hace varios años en algunos casos, debido a su edad o condiciones físicas y de salud.
En la Secretaría de Seguridad Pública hay 20 policías preventivos y viales que superan los 70 años de edad, de los cuales tres tienen más de 80 años.
En la lista hay 43 viales, 8 preventivos auxiliares, dos auxiliares administrativos, un comandante y el resto son preventivos municipales, desde policías primero, segundo y tercero.
Algunos sobrepasan los 70 años y están comisionados o de guardia en la Secretaría de Seguridad Pública, en oficinas del Ayuntamiento o están asignados en algunos sectores pero sólo se ubican en los módulos policiacos, aunque hay muchos que todavía andan de recorrido por toda la ciudad.
Varios de los agentes esperan que el gobierno ya les otorgue una pensión mensual porque debido a su edad ya no pueden seguir laborando, y otros que por lo menos les den una liquidación económica para que puedan disfrutar a su familia.
El policía con mayor edad es Carlos Vega Nava, de 87 años y con 19 años de antigüedad, quien de acuerdo con versiones de sus propios compañeros labora en el área del Mercado Central.
Con 37 años de trabajo en la Secretaría de Seguridad Pública, el agente vial José Lourdes Serrano Álvarez, de 72 años de edad, ya quiere que lo jubilen en la dependencia pues por sus enfermedades ya no puede desempeñar su trabajo.
Serrano Álvarez comenzó a trabajar en la corporación como policía preventivo pero en 1988 fue ubicado como agente de Tránsito. Cuatro años después fue atropellado por un vehículo que lo golpeó en las costillas, le fracturó las piernas y “me trozó el tobillo”, así que estuvo tres meses enyesado
A raíz del accidente ha estado “achacoso, con presión alta, con eso de las operaciones se me ha ido deteriorando la salud, pero nunca hemos tenido oportunidad de una pensión”.
Afirmó que ya se quiere jubilar pero que sabe que el Ayuntamiento no tiene presupuesto para hacerlo, aunque confía que “ahora que entre la federación” pueda hacerlo.
Sentado en una pequeña jardinera afuera de las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública –área en la que está asignado desde hace seis años para evitar que los vehículos estén en doble fila o que haya espacios para la entrada de los carros– responde con ironía sobre si ya habló con algún funcionario del Ayuntamiento priista para arreglar su situación de su jubilación. “¿Con quién? El presidente municipal Manuel Añorve no tiene tiempo para hablar con uno y de allí pa´ allá los jefes no saben si uno está enfermo o no”, se quejó.
Serrano Álvarez contó que acude a trabajar porque requiere el dinero de su salario, que requeriría de una pensión mensual y que ya quiere jubilarse “no solo yo, somos varios los que estamos así, que estamos esperando si hay una oportunidad que nos pensionen”.
Don Martín Godínez Cabañas, con 33 años de servicio en la Secretaría de Seguridad Pública es el segundo policía con más edad que labora en la corporación pues tiene 82 años.
El comandante Godínez está en el área de grúas en la dependencia donde se encarga de recibir los vehículos infraccionados o chocados, hace el inventario y recibe el documento de liberación.
Don Martín primero estuvo en El Ejército donde alcanzó el grado de sargento primero de transmisiones, integró el cuerpo de guardias presidenciales y se retiró después de 26 años de trabajo.
Posteriormente trabajó unos meses como chofer en la línea de Flecha roja y después se incorporó a Tránsito donde fue profesor de academia del escalón femenil que había hace más de 30 años y como jefe de departamento de radio, pero posteriormente al término del gobierno de Rubén Figueroa Figueroa lo incorporaron a patrullas.
“Trabajé bien, no tuve ningún pleito ni discordancia con quienes me ponían de pareja. Después me cansé de andar en el sol, en el agua, mejor pedí oportunidad y me cambié al corralón, ya tengo como 15 años, he estado en tres corralones”, dijo.
Trabaja 8 horas diarias y tiene dos días de descanso a la semana debido a que Alberto López Rosas cuando fue alcalde instruyó ese beneficio para las personas de tercera edad.
Don Martín ya quiere jubilarse. Hace cuatro años hizo su solicitud pero el gobierno le ofreció 110 mil pesos, así que decidió cumplir exactamente los 30 años de trabajo pero sólo le ofrecieron 5 mil pesos más, lo cual no lo consideró justo y consultó a unos abogados que fueron sus alumnos en la Academia de Policía quienes le dijeron que le corresponde más de 350 mil pesos de jubilación. “Yo quiero lo justo”.
A dos meses de cumplir otro año más de trabajo en la dependencia del Ayuntamiento criticó que ningún funcionario se ha acercado para ofrecerle su jubilación. Desde 2010 hubo comentarios de que jubilarían a los policías con mayor antigüedad y edad pero no hubo avances, aunado a que en la administración pierden los documentos como en su caso que ha entregado su certificado de estudios en tres ocasiones, acusó en entrevista.
El comandante Martín expresó que quiere ya jubilarse, que espera que el gobierno “active” este beneficio porque ya no quiere tanto ajetreo sino disfrutar de sus hijos que viven, cinco de ellos, en Estados Unidos.
Nicolás Campos Hernández tiene más de la mitad de su vida trabajando como policía preventivo en Acapulco. Con casi 41 años de servicio lamentó que ningún funcionario o autoridad se acerque a ayudarle para que lo pensionen, a pesar de que es un beneficio que les corresponde.
“Pediría a quien corresponda que tenga un poquito de humanidad, que se fijen que todos vamos para allá, que haya una gente que nos apoye y que nos den la jubilación. En todo trabajador sea de la dependencia que sea, en el artículo 123, dice que todos gozamos de las mismas garantías individuales como también tenemos las mismas obligaciones y nadie está arriba de los derechos humanos”, dijo.
Campos Hernández, de complexión delgada, cuyo cuerpo muestra ya los estragos de los años, trabaja turnos de 24 horas por una cantidad similar de descanso. El trabajo que realiza ya lo cansa porque tiene que hacer recorridos en patrulla junto a sus demás compañeros, pero ya sin la agilidad de antaño.
Apenas el viernes pasado, cuando iba a bordo de la patrulla 007 hacia la Secretaría de Seguridad Pública, escuchó la balacera que ocurrió en avenida Cuauhtémoc, cuando hombres armados atacaron a una gasolinera y después se enfrentaron con preventivos municipales. El vehículo en el que iba se detuvo y sus compañeros para repeler la acción se bajaron corriendo.
No fue su caso, recordó Dosn Nicolás, pues dice que a su edad ya no pudo hacer esos movimientos pero se bajó de la patrulla, cortó cartucho y se puso “6-7”, es decir pendiente, ante cualquier situación que se presentara. Algunos de sus compañeros le dijeron que se bajara de inmediato porque de lo contrario lo iban a matar, pero afirma que por experiencia sabe que si se paraba dentro de la patrulla los agresores podrían ver su silueta y disparar, por eso se aparta y se prepara para disparar en caso de ser necesario.
“Me agazapo y siempre estoy al tiro, listo, entro en acción cuando es necesario, no corto cartucho solo por cortar cartucho sino cuando veo que hay peligro”, aseguró.
Recordó que desde el gobierno de López Rosas comenzó a buscar su jubilación pero sólo le ofrecieron 80 mil pesos, cantidad que considera insuficiente por todo el tiempo que ha laborado en la dependencia que son más de 40 años.
“Desde López Rosas he venido luchando no por huevonada sino que la ley ampara a uno, yo no tengo mucho estudio pero sé que la ley ampara a uno ya teniendo de 35 años (trabajando), yo tengo 40 años, 74 años cumplidos de vida, entré a los 75, voy para los 80”, explicó.
Una de sus peticiones que ha hecho a sus jefes policiacos mientras se resuelve su jubilación es el cambio de adscripción para que ya no participe en los recorridos porque ya no puede subir o bajar corriendo la patrilla.
“Nomás dicen que el gobierno federal que nos va a liquidar, que ahora sí va a estar bien, para mí es pura mentira, ya se acabó el 2011 y yo no veo nada”, concluyó.

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