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Comparte el grupo catalán La Fura dels Baus su experiencia escénica con acapulqueños

Óscar Ricardo Muñoz Cano

 

“Tenemos que hacer que la gente se acuerde toda su vida de algo que ha visto aquí”, dijo enfático Pep Gatell, uno de los miembros fundadores del colectivo escénico La Fura dels Baus, que revolucionó la forma de presentar espectáculos como teatro de calle, teatro de acción, teatro de texto, óperas, cine y que se encuentra impartiendo el taller Rito sin tradición en el Centro Cultural Acapulco.

Como objetivo propuso, “que los chicos se queden con esto: que la potencia de un grupo siempre es mayor a la de un solo individuo; porque un grupo tiene más capacidad de autocrítica y cuando está bien engrandado muy compacto, la audiencia se da cuenta de que ahí hay trabajo escénico”.

La finalidad del taller, dijo Pep Gatell en entrevista, y con la ayuda de Nadala Fernández, productora del grupo, “es sumergir a los participantes en el proceso y en la metodología creativa de La Fura, cuyo tema será el lenguaje en sus diferentes manifestaciones y formatos: lenguaje físico, oral, tecnológico virtual y escrito”.

 

El nacimiento del colectivo, en la España post franquista

 

Pep, quien lleva 33 años dentro de la agrupación, “desde casi cuando empezamos, cuando no éramos nada de nada”, recordó que “La Fura dels Baus es un grupo de creación escénica en el que empezamos nueve personajes y empezamos en la calle intentando hacer cosas; seguíamos la estela de otros grupos que hacían en la calle, si ellos hacían música, nosotros lo hacíamos, si otros hacían esto, nosotros lo imitábamos…”, todo esto, dijo, en la Barcelona post franquista.

“Había mucha alegría en la calle en esa época, en la transición; después de 40 años de putadas, de ser un país cerrado, muere este tío y bueno, hay una revolución cultural, revolución en el trabajo, una revolución de vida: la gente pasa del miedo a las ganas de vivir, y eso creó unas sinergias muy buenas”.

El nombre del grupo hace referencia a una especie de hu-rón, propio de la zona catalana de donde provienen.

Recordó más adelante que “empezamos en las fiestas populares y a eso nos dedicamos en principio: a tocar, actuar y bueno, nos dimos cuenta de que no íbamos a ser mejores que los que ya lo estaban haciendo y decidimos cambiar de rollo”.

“Por la misma manera de vivir y comparar lo que estábamos haciendo con lo que podríamos hacer: ir de fiesta, nos dijimos: hay que cambiar de formato”, al tiempo que reía tras recordar que “incluso hubo un tiempo en que hacíamos trabajos infantiles, para niños, que al final lloraban mientras sus papás se partían de risa…”.

“No es fácil cambiar y encontrar un lenguaje, pero por ahí y por suerte nosotros chupábamos mucho de los conciertos de rock, pero también teníamos en la memoria histórica una cantidad de fiestas tradicionales españolas”.

“Así también, teníamos toda la vanguardia del siglo XX: Picasso, Dalí, Klein, los artistas vieneses que habían aportado tantas cosas por separado y fue cuando pensamos en lo que nos gustaría ver junto en un espectáculo y teníamos de dónde elegir: había boody art, había surrealismo, había un ritmo en la música y bueno, que de alguna manera recogimos todo un siglo y lo destilamos en un espectáculo y eso funcionó muy bien”.

Hizo hincapié en que “lo bueno que tiene La Fura” cuyo espectáculo participó en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de 1992 de Barcelona, “es que  ninguna de las disciplinas mata a la otra, todo está bien cocinado, como las buenas recetas”.

 

No perder la tradición, sino hacer que evolucione

 

Sobre el hecho de impartir talleres, Pep mencionó que “después de dos o tres espectáculos cuando ya teníamos un lenguaje propio y ya nos reconocían, el Instituto de Teatro de Barcelona nos propuso hacer un curso para los estudiantes de ahí y bueno, de vez en cuando hacemos uno por ahí”.

Respecto al hecho estar en Acapulco, agregó que “nosotros hacemos obra, no somos pedagogos; vengo aquí a compartir una experiencia como si fuera mi propio grupo y al final tenemos que presentar algo en unos días”.

En ese sentido, dijo, “hay un acercamiento para poder empezar a trabajar”, y refirió, podemos empezar un pequeño performance hilvanado con pequeñitas escenas y bueno, que el resultado casi no me importa, lo que me importa es el proceso de trabajo y que se contagie, porque lo tienen ahí para lo que necesiten”.

Asimismo, destacó que “Acapulco pensó en nosotros para impartir un taller; hay por ahí un proyecto, Los Diablos de Ometepec, por ejemplo y que en vez de perderse esa tradición, resolverlo de otra manera: variarla, cambiarla, evolucionarla, por qué no poner su tradición en nuestros performances y que ellos vean cómo se puede vehicular algo tan tradicional en algo tan al día; si podemos hacer algo para que llegue mejor al espectador, será siempre bienvenido”.

Pero insistió en que “la potencia de un grupo siempre es mayor a la de un solo individuo y cuando está bien engrandado muy compacto, la audiencia se da cuenta”.

La Fura dels Baus imparte el taller Rito sin tradición del 1 al 12 de julio en la Gran Galería del Centro Cultural Acapulco.

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