Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Anituy Rebolledo Ayerdi

Acapulqueños VIII

Homenaje a un periodista

Un día, muchos acapulqueños deciden guardar en el closet el miedo que los agobia y salen muy de mañana a cumplir con una cita común. La movilización no tiene como destino final una parroquia donde escucharían misa –es sábado y no domingo. Tampoco acuden a vitorear al candidato de sus preferencias y mucho menos atraídos por la galanura del actor de moda o las “aquellotas” de la vedette del momento.
Acuden a cumplir con un compromiso para ellos inaplazable. No otro que rendir culto a la amistad y a la gratitud en la persona de un acapulqueño como ellos. Éste, para redondear el asombro y la incredulidad, es periodista, gremio en el que, como en la viña del Señor, los hay de todo, incluso cabroncitos. Un periodista sencillo y honrado que ahora mismo, para acabarla de amolar, no tiene periódico. El último al que sirvió le quedó debiendo un año de salarios. ¡Le debe, que ni qué!
Arturo Escobar García –hijo de don Pin Escobar y doña Dolores García, del barrio de El Capire–, se ha distinguido por el ser el periodista más gentil, más amable y generoso de nuestro puerto, con una trayectoria de 50 años. Por eso estamos todos aquí para patentizarle nuestro reconocimiento y nuestro cariño, expresó la señora Leticia de González Molina, encargada de la semblanza del homenajeado.
Los presentes premiaron con un largo aplauso a la señora Violeta Farías Montano, promotora de este inusitado reconocimiento a un periodista acapulqueño. El aplauso alcanzó a sus hijos Alfredo, Elizabeth, Marcia y Adriana, que colaboraron con ella en todas las facetas de la organización. También a las integrantes de la Asociación de Damas Guerrerenses, de su liderazgo: Loreto de Muñoz, Berenice de López, Carmen de Zurita, Noemí Castillo Rosas, Alicia de Salas, Cristina de Schoeder, Otilia Azuara, Rosalinda Alarcón, María Nieves Denas, Edelmira de Javier y Lupita de Santaolaya.
En la mesa de honor, flanqueando al homenajeado, las señoras Farías Montano, De González Molina, María Elena de la Llata de Alcaraz (narradora de una secuencia fotográfica de Escobar con grandes personalidades), y Rossana Ríos, portadora de los parabienes de la prensa de sociales. El maestro de ceremonias fue Alejandro Schoeder.

La columna Zig Zag

En cada una de las 50 mesas distribuidas en el gran salón de fiestas del hotel Crown Palace, se escucharon comentarios en torno al cronista de la sociedad acapulqueña. De cuando, por ejemplo, teniendo a su cargo el anuncio económico del diario Trópico, suplió la ausencia de la redactora de la columna de sociales –Zigzag. Gustará tanto su estilo que le será asignada para escribirla durante muchos años.
Ahí estaban: Lupita, Gabriela y Ana Dolores Medina (sus sobrinas), Isabel y Pili Robles, Chela Herrera, Tina de García, Gloria de la Peña, Georgina Bermúdez, Chela Herrera, Maricarmen Tenopla, Irma Cruz, Licha de Trani, Matilde Cabrera, Vivian Heredia, Emelia Gamiño, Cota Lobato, Paola Ortega (quien le cantó al homenajeado); Lupita H. de Peláez, Piquis Rochín, Mago Trani, Alicia Bustamante, Vicky Abarca, Lety Fierro, Oralia Alcaraz, Aurelia Salgado, Mildred y Hortensia Zavala, Lupita Gómez Maganda y Corazón Selene Caballero.
Un contemporáneo de Escobar García rememorará un concurso de canto celebrado en un recién inaugurado cine Río (1947), cuyo triunfo se adjudicó el ahora homenajeado, con el chotis Madrid. Al entregarle el premio de 500 pesos, Luis Aguilar, el famoso Gallo Giro, le vaticinó: “llegarás muy lejos, chamaco”. Y Arturo llegó como cantante de boleros hasta donde quiso. Su breve historia artística habla de triunfos como crooner en centros nocturnos del puerto y su tema preferido La Puerta, de Luis Demetrio. Pudo más el periodismo.
Parte de la familia Escobar García y mejores amigos ocuparon mesas vecinas: Ramón y Eugenia García, sus hijos y nieto; Lucy de Guillén, Lucy y Adriana Guillén, Margarita de Guillén, Israel y Cecilia Soberanis, Leonel y Cosset García (festejando 60 años de casados, ¿se festejan?), Vicente y Luchy Andrés, Enrique y Raquel Mendoza, Leonardo y Silvia Flores, Rafael y Malena Sareñana, Antonio y Lety Peláez, Rogelio y Marta Camacho, Raúl y María Elena Alcaraz, Victor y Margarita Reina, Wences y Larissa Peláez, Angel y Vicky Arzeta, Rubén y Carmelita Huerta, Humberto y Josefina Suástegui, Rubén Darío y Angelina Piza, Joel Rosas, Melchor Rojas, Romeo Hernández.

Ángel Aguirre, presente

El gobernador Angel Aguirre Rivero pasó lista de presente en este inusitado reconocimiento a un periodista que, como AEG, ha dado cuenta puntual de fastos y nefastos de los acapulqueños. Lo hizo por conducto de su director de Comunicación Social, Pedro Julio Valdez Vilchis, quien hizo un emotivo reconocimiento de la trayectoria del colega, el texto del pergamino signado por el mandatario estatal habla de un reconocimiento a una importante labor informativa de más de 50 años. Escobar, dice, nos ha dado los elementos necesarios para reflexionar y conocer un poco de nosotros mismos.
Presentes, también: Chuchita y Malena Galeana, Licha Jiménez y Lucía Guadalupe, su hija; Carmen de Rebolledo, Margarita Juárez, Aída Vargas, Irma Berdeja y Mónica, su hija; Eberth Liquidano, Tomasita y Amparito Manzanarez, Amelia Radilla de Manzanarez, Lilia Maldonado, Lupita Pérez, Hilda Pineda, Analila Fox, Ivonne Casis, Elizabeth Alvarez, Pilki Ricart, Cecilia Sánchez, Lupita Juárez, Karla Garibo, Ester Sadala, Luz María Ahedo, Araceli Eunice, Eloína López Cano, Rosario Cardoso, Marisela López Trejo, Malena Steiner, Amalia Hernández, Themis Mendoza. La periodista estadunidense Fiorette, asombrada por el acto: ¡oh my god!
Los sombrillazos

Enrique Díaz Clavel fue testigo cuando una indignada dama llega al Trópico pidiendo ver al señor Escobar. Ya frente a él, sin decir agua va, le lanza el primer golpe con su sombrilla floreada, esquivado ágilmente por aquél.
–¡ Mi nietecita es virgen y no solo lo parece, majadero!, le reprocha con grandes voces al tiempo de lanzarle otro sombrillazo, también esquivado.
Ninguno de los presentes atina a pronunciar ni media palabra. La dama abandona finalmente el recinto de Bravo 17, echando pestes contra los pinches periodistas en general. Afuera, el sol canicular la obliga a abrir la sombrilla floreada, su arma fallida.
La urgente revisión de la crónica le dará la razón a la “vieja cabrona”, como fue llamada enseguida. En efecto, la reseña de Escobar de la misa de quince años de la nieta decía así: “La hermosa quinceañera lucía esplendorosa con su vestido de satín con aplicaciones de guipiur (Casa Teresita), y su belleza dulce y serena la hacía aparecer como un auténtica virgencita…”.
–¡No, pos sí!

Más acapulqueños

Rosa Marta Muñúzuri y familia; Acela Tellechea de Nava, Gloria Luz Nozari, Anita de la Peña, Víctor García Aguilera, Esteban Román y señora; Isabel Martínez Quevedo, Alba Luz Estrada, Regina Anaya, Yazmin Valdovinos Caballero, Martha Suástegui, María Estela de Martínez, Eloy Polanco y señora; Gustavo y Etelvina Díaz, Carmen de Anda, Pablo y Crisantema Bello, Lupita Torreblanca, Esther Elías, Rosario de Ceballos, Ramiro y Delia García, Marilú Lozano, Tere Landa, Óscar Bustos y señora (también le cantaron al homenajeado); Alfredo y Rogelia Beltrán, Yayita y Paty Reina, Refugio Rojas, Irma Rojas, América del Río, Alejandro y Yolanda Suazo, Alberto Barney, Virginia Villalvazo, Javier Gómez Vela y familia. Etcétera, etcétera.
Mención especial merecen Elvia Zavala, gerente del Crown y su directora de Relaciones Públicas Marina Castrejón, quienes fungieron como anfitrionas de excelencia.

Otro pergamino

Doña Fanny Alarcón de Heredia fue portadora de un hermoso diploma dedicado a Escobar García –por su magnifica labor social en beneficio de las causas nobles de Acapulco–, otorgado por la asociación denominada “Acapulqueños unidos por el cariño y la gratitud”.¡Qué bonito!

El agradecimiento

El agradecimiento de Arturo Escobar fue breve y sustancioso: “Antes que nada quiero agradecer a las hermosas y dinámicas Damas Guerrerenses, encabezadas por la poeta Violeta Farías Montano, este inmerecido homenaje. Quiero, asimismo, brindar un abrazo cordial a todos ustedes, miembros de diversas organizaciones, que han sacrificado un poco de su valioso tiempo para acompañarme en este momento, sin duda uno de los más emotivos de mi existencia.
“Mi actividad en los medios me ha dado, felizmente, la dichosa oportunidad de conocer a gente sensacional como lo son todos ustedes. Haciendo ello más agradable esta profesión a la que he dedicado la mayor parte de mi vida. No hay, pues, manera de agradecer la deferencia que siempre me han demostrado todos y cada uno de ustedes, restándome únicamente reiterarles mi estimación y afecto por siempre. Muchas gracias”.
Y Arturo no lloró y el de la pluma perdió cien pesos apostados a que lo haría.

Etcétera

–Gracias, Arturito, por mencionarme en tu crónica–, telefoneaba don Pepe Muñúzuri a Escobar luego de leer su columna Zig Zag.
–Perdóneme, don Pepe, por favor, pero no me lo reportaron en ese evento…
–No te preocupes, hombre, yo ya sé que siempre voy incluido al final, en el etcétera, etcétera.
Lo mismo le decimos a quienes estuvieron en el homenaje pero que no aparecieron en estas listas. Sorry.

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