Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Eduardo Pérez Haro

Pobreza, efecto y causa,
problema estructural

La pobreza en México pasó de 48.8 millones de personas en 2008 a 52 millones en 2010. Ese es el reporte de la comisión gubernamental encargada de su medición (Coneval). La noticia ha sido ampliamente difundida y comentada. No es para menos.
Esto representa un crecimiento del 6.5%. El hecho es preocupante desde diferentes puntos de vista. Lo es, en principio, porque representa una situación por demás difícil para más de tres millones de mexicanos que se suman a 48.8 millones que ya sufrían lo que significa ser pobre.
México no es un país considerado pobre por el nivel de riqueza que genera, pero casi la mitad de los mexicanos son pobres. Ello revela una desigualdad que se traduce en desequilibrios y así, la situación se complica.
Hemos advertido en este espacio que el entorno mundial está comprometido por las dificultades financieras y económicas de los países desarrollados, pero más aún para México por su alta dependencia de Estados Unidos que atraviesa por una situación complicada en grado tal que les llevará varios años superar, y con ello se afectará la situación de nuestro país. Lo delicado es que no estamos hablando de una posibilidad sino de un hecho.
Ciertamente se ha dicho que México tiene condiciones macroeconómicas que le permiten amortiguar los efectos del debilitamiento de la economía de Estados Unidos y de la economía mundial, pero amortiguar no es sinónimo de evitar, no hay nadie capaz de evitarlo, pues el país vecino del norte, solo él, representa la cuarta parte de la economía mundial y no hay ningún cuerpo que funcione igual cuando está afectado en la cuarta parte de su organismo. Todo el mundo resentirá el reflujo de la producción y el comercio de Estados Unidos, aunado al de la Unión Europea y Japón.
Ni China queda exenta a pesar del ímpetu de su proceso de desarrollo en curso, pero tiene bases para responder y remontar. ¿Pero México….? No muestra bases sólidas sino fragilidades internas en un entorno complicado. La pobreza en México no está siendo atacada y el desequilibrio contrarresta y afecta al conjunto, México no puede seguir con esa dificultad ni moral, ni económica, ni políticamente.
Pensar en generar riqueza sin incluir una estrategia de superación de la pobreza, es decir, generar riqueza sin contar a todos, incluidos los ahora 52 millones de pobres, es un error garrafal. Pretender un país desarrollado y rico con tal desequilibrio no sólo es una falta ética y política sino una deficiencia de elemental aritmética económica. Sencillamente no es posible.
El estado de Guerrero creció su pobreza cuatro veces más que el país, al pasar de 2.2 millones de pobres en 2008 a 2.8 millones de pobres en 2010. El problema es, por decir lo menos, cuatro veces más grande que el de México. Y esta contabilidad no incluye a los más de 44 mil emigrantes del estado que ahora se estrellarán con la desaceleración de la economía del país más rico del mundo, que ya no los podrá albergar a la manera en que venía sucediendo. ¿Se quedarán en el campo a engrosar las filas de la pobreza? ¿O habrá manera de inscribirse en esquemas de organización y apoyo del Estado para aprovechar sus fuerzas y los activos que representan como dueños de la tierra? ¿Se podrán procurar la integración de economías de escala de los agricultores pobres?
El fenómeno de la pobreza revela problemas estructurales que deben de entenderse como tales, como estructuras en las que se soporta la construcción del desarrollo. Cuando hay tal nivel de pobreza no hay bases estructurales para erigir nada en el mediano plazo. ¿Cómo saldremos de esta década de dificultades mundiales y debilidades internas?
No es la única debilidad de orden estructural pero sin duda es una muy relevante por su contenido social y su peso en el abatimiento de las capacidades nacionales. Y digámoslo con el acento que guardan estas dificultades. La mayor pobreza es rural y es del estado de Guerrero.
Y la pregunta es si el sector rural tiene posibilidades propias de superar sus dificultades y pobreza o tendrá que ser salvado por el sector urbano porque ahí está el valor agregado y la economía de grandes proporciones. Y la respuesta es que no lo hará solo y aislado de la economía urbana, pero por supuesto que tiene recursos propios que están siendo subutilizados de cara a la nueva demanda de los mercados y por supuesto que puede no sólo disminuir los costos subsidiarios de la ciudad sino también puede contribuir, si es que se atreve a ser productivo a lo largo y ancho del territorio.
El sector agropecuario del país está muy concentrado en el bajío y el noroeste por decirlo rápidamente, entonces el problema se complejiza porque ese desequilibrio se suma al de la pobreza social; es decir tenemos pobreza territorial. ¿Cuál es el problema frente a tales evidencias?, ¿acaso la debilidad política del estado que no permite enfrentar el peso de los poderes altamente concentrados? ¿o la subordinación explicita a los llamados poderes fácticos?
La pobreza no es sólo un efecto también es una causa, y como tal debe ser enfrentada en sus manifestaciones y en sus bases, si no queremos que las clases medias caigan definitivamente a las filas de la pobreza y el campo se vuelva presa de la extranjerización de la propiedad agraria.

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