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Regresan Los Rolling Stones a Hyde Park 44 años después y ofrecen un concierto

Leonardo Valero / Agencia Reforma

 

Londres

 

Las tres enormes pantallas parecen ser ventanas para viajar en el tiempo.

Los primeros acordes de Start me up pusieron el sábado fin a más de 44 años de espera.

En pantalla, una joven banda de veinteañeros enloquece al Hyde Park de 1969.

Sobre el escenario tocan los Rolling Stones de 2013, encabezados por Mick Jagger, quien este mes cumplirá 70 años.

“¡Bienvenidos de vuelta, Londres! Es genial estar aquí”, saluda el vocalista a los más de 75 mil fans de todo el mundo que colmaron el sábado el icónico parque del oeste londinense.

Son las 20:30 horas del día más caluroso en lo que va del año en Inglaterra.

El sol pega fuerte sobre la concurrencia. La mayoría llegó al parque hace más de cinco horas. Muchos estuvieron ahí hace cuatro décadas.

It’s only rock n’ roll but i like it. Suena la segunda canción y Jagger ya ha corrido varias veces por los más de 40 metros de escenario.

Keith Richards y Ron Wood rasgan las guitarras sin alejarse mucho de la batería de Charlie Watts.

Comienza a caer la noche veraniega. El blanco y negro de las pantallas anuncia otro clásico: Paint it black.

“¿Hay alguien aquí que haya estado en 1969? Levanten la mano”, pide Jagger.

La levanta la mitad del público. Unos de más de 70, otros de 50, y muchos que ni habían nacido la levantan también.

“Nos tomó mucho tiempo, pero estamos de vuelta”, reitera Richards antes de entonar You got the silver y Before they make me run.

Para Honky tonk women, Jagger usa sobre su ajustado atuendo negro un vestido blanco que recuerda al que usó en el 69 como una provocación.

“Y tras la batería, fumando mariguana… Ron Wood”, grita Jagger al presentar a la banda. Ronnie sonríe, sorprendido, mientras vuelve al frente.

Siguen los recuerdos. Mick Taylor, guitarrista de los Stones entre 1969 y 1974, entra para Midnight rambler, mientras Jagger se da vuelo con la armónica.

El coro juvenil de Londres abre You can’t always get what you want y las pantallas se llenan de fuego cuando toca el turno de Simpathy for the Devil.

Han pasado exactamente dos horas, cuando desde el escenario son disparados miles de papelitos rojos con forma de flor.

Las manos se estiran para alcanzar una, y los Rolling arrancan (I can’t get no) satisfaction para cerrar con broche de oro.

Termina el concierto. Nadie pide más.

Pueden ser los Rolling Stones, pero las reglas vecinales van primero y no puede haber ruido en la calles después de las 23 horas.

Los organizadores incluso le piden a los asistentes que abandonen el parque en silencio.

La mayoría así lo hace. Si no por civismo, porque están molidos.

Fueron nueve horas de rock, de parque, de cerveza y de un sol que envidiarían hasta en Acapulco.

Precisamente aquella noche del 69 en Hyde Park, uno de los organizadores de los conciertos gratuitos presentó por vez primera a los Stones como “la banda de rock más grande del mundo”.

A aquella profecía, hoy pocos le ponen peros.

 

Albercas y mariposas

 

El 3 de julio de 1969, la policía encontró el cadáver de Brian Jones, guitarrista original de los Rolling Stones, en el fondo de la alberca de su casa.

Dos días después, enfundado en un femenino vestido blanco, Mick Jagger abrió una pequeña caja para liberar a 2 mil mariposas del mismo color, en memoria de su amigo.

Más de medio millón de personas acompañaron a los Stones en aquel concierto en Hyde Park.

Nunca volvieron a tocar ahí. Hasta el sábado cuando, 44 años después, la banda de rock más grande del mundo regresó a dar un concierto.

Esta vez no hubo mariposas ni tragedias, pero sí una borrachera musical cargada de recuerdos y símbolos.

La misma caja de las mariposas guardó la lista de canciones del concierto.

Tres enormes robles de utilería enmarcaron el escenario justo como lo hacían ejemplares reales hace cuatro décadas.

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