Javier Saldaña Almazán*
Una universidad incluyente, de calidad
(Primera, de tres partes)
El próximo 19 de julio presentaremos el Plan de Desarrollo Institucional 2013-2017 (PDI 13-17, en adelante) de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro, en adelante). Y lo haremos en el Fuerte de San Diego, en Acapulco, para ser discutido y aprobado por nuestro Honorable Consejo Universitario, dentro del marco-tiempo conmemorativo de los 200 años que se cumplen en estas fechas de asedio y cerco del Ejército Insurgente comandado por Morelos sobre el fuerte referido y que desembocan, primero, en su toma militar el 20 de agosto de 1813, para derivar después en la realización del Primer Congreso de Anáhuac (Chilpancingo, 13 a 15 de septiembre de 1813).
Con ello pretendemos honrar y celebrar lo que consideramos el cruce virtuoso de dos tiempos, a saber: el que marca por un lado la etapa más firme y fructífera de la lucha de Independencia, tanto en el terreno militar como en el constitucional (1812-1813); el que se define por otro, en nuestra actualidad, la apertura de un nuevo ciclo de rectorado de la UAGro (2013-2017) mandatado por elecciones democráticas bajo el signo de una plena unidad.
Y esto último, sin duda hay que subrayarlo: cansada nuestra comunidad de algunos de los vicios, roces y desgastes propios de procesos eleccionarios marcados por la pugna y la confrontación, en nuestro más reciente proceso electivo para rector quedó perfectamente delineada una ruta unitaria que, sin tener precedentes, posibilita ir con fuerza efectiva a procesos de cambio que requieren y pueden ser delineados en el corto, mediano y largo plazo.
La fórmula que hemos forjado al calor de esta posibilidad puede sintetizarse de la siguiente forma: “Armonizar un rectorado de unidad en el contexto de un proyecto incluyente de Universidad con visión de largo aliento”. Integrada dicha visión de largo aliento en tres fases imbricadas íntimamente en concepto y en posibilidad: La “Visión 2017”, la “Visión 2025” y la “Gran Visión 2035”.
La primera corresponde al periodo específico de nuestro rectorado (2013-2017), articulado a dos horizontes temporales cuya extensión (12 años en el primero y 22 en el segundo, contando ambos desde este 2013) tienen que ver con la necesidad no reductible en nuestros tiempos, de pensar lo local y regional desde la perspectiva global, y lo global desde la perspectiva de lo local y lo regional. Describiremos estas fases para justificar su pertinencia y relación.
“Visión 2017”.
Correspondiente al ciclo de nuestro rectorado (2013-2017), inicia desde una Plataforma de Unidad –ya lo hemos dicho– lograda en el último proceso eleccionario para la Rectoría de nuestra casa de estudios, con la consigna de forjar una “Universidad de calidad con inclusión social”.
Las líneas que comandan esta específica Visión 2013-2017 –Plataforma Programática sin la cual no es posible pensar las Visiones que siguen– conforman un preciso arcoiris de principios que conviene enumerar: a) principio democrático: la inclusión; b) principio histórico: la autonomía; c) principio inspirador: la calidad; d) principio básico: la pertinencia; e) principio necesario: la regionalización.
Ya hablaremos en una próxima entrega de la naturaleza y oportunidad de estos principios, pero que quede aquí sólo una aclaración; constituyen ya valores históricos de nuestra comunidad, mas ahora resignificados y rediseñados en aras a una planeación que quiere tomar en cuenta nuestras complejas realidades modernas y dar sentido a definiciones de larga duración.
“Visión 2025”-“Gran Visión 2035”.
Los ciclos de desarrollo y de transformación de las naciones y del planeta en su conjunto no pueden pensarse más que en horizontes amplios, de larga duración. Es el caso, por ejemplo, de lo que significa o ha significado el denominado cambio climático en nuestras vidas y procesos productivos de reproducción. La visión de largo plazo, en sus dos variantes indicadas, no puede ubicarse entonces más que en la perspectiva de lo que hemos denominado en nuestro PDI 2013-2017 como “internacionalización”.
Pero la dialéctica de dicha “internacionalización” no puede pensarse más que en su vínculo complejo con lo regional o lo local. Por ello es que la “Gran Visión 2035” de nuestro PDI 13-17 incluye a la “regionalización” como el otro polo de la ecuación. Y es dicho proceso de virtuosa articulación entre la internacionalización y la regionalización el que permite resignificar el sentido estratégico de acciones concretas e inmediatas que ya se encuentran en puerta.
Nuestra Universidad entra a una etapa en la que lo internacional o mundial y lo local o regional se imbrican de manera firme, inmediata, y en la que es posible concatenar un esfuerzo estratégico de largo alcance (2013-2035): forjando por un lado un sistema educativo con capacidades crecientes para enfrentar los complejos retos planteados en el plano mundial; pero estableciendo al mismo tiempo los vínculos virtuosos que, en la cosecha del progreso o del avance generado desde el plano internacional, permitan fincar lo que se gane mundialmente en los espacios regionales, para bien de la UAGro y del desarrollo cabal de la entidad.
¿Tiene la UAGro las condiciones propias para que dicha intersección o vínculo entre lo global y lo local se convierta en producto inmediato y mediato de realización? Ya hablábamos del factor de unidad que nos permite pensar en grande de cara a los retos del presente y del futuro. Pero conviene agregar otro factor derivado o heredado de la propia historia de nuestra Universidad, a saber: que a la UAGro pertenece desde siempre la marca distintiva de tener un vínculo estrecho o, mejor aún, indisociable con los sectores sociales a los que se debe y sirve, una buena parte de ellos marcados por la circunstancia de pertenecer a las franjas menos favorecidas económicamente de nuestra población.
Pero resulta igualmente relevante el hecho de que nuestra casa de estudios no tiene los niveles de concentración que identifican a las demás instituciones académicas de su tipo en el país, pues sus áreas de trabajo, dependencias e institutos se encuentran desplegados en todo el territorio de la entidad.
Y ello marca, sin duda, una fortaleza que no podemos perder, pues su raigambre regional constituye una garantía de al menos cuatro factores decisivos de nuestra identidad: a) el factor autonómico; b) el factor democrático; c) el factor incluyente; d) el factor de defensa de nuestra extraordinaria diversidad.
* Rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, 2013-2017.




