Javier Saldaña Almazán*
Una Universidad incluyente, de calidad
(Segunda, de tres partes)
Pertinencia y regionalización
Comentamos en nuestra entrega anterior (El Sur, martes 9 de julio) el significado que damos al “cruce virtuoso de dos tiempos”, referido a la significación que tiene el hecho de que, en la conmemoración bicentenaria de hechos decisivos del periodo independentista, bajo el liderazgo de José María Morelos, presentemos el Plan de Desarrollo Institucional 2013-2017 de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).
Con el agregado, ahora, de que este “cruce” de fechas, en acto de rememoración a realizarse el próximo 19 de julio en el fuerte de San Diego –en reunión expresa de nuestro Consejo Universitario–, no se reduce a algún contenido meramente retórico, pues se finca en la plena convicción de que el proceso que ahora desarrollamos con el Plan de Desarrollo Institucional encuentra sus líneas básicas de inspiración en el pensamiento y acciones de aquella gesta fundacional de nuestra nación.
Quiero referirme a varios de los puntos del Plan de Desarrollo Institucional, para mostrar con la mayor claridad posible al más amplio público dónde y en qué aspectos articulamos nuestro esfuerzo actual de cambio institucional. Empezando por citar algunas de las líneas con las que presenté mi aspiración para dirigir nuestra máxima casa de estudios para el período 2013-2017:
“Me permito presentar mi candidatura para el proceso de elección para ocupar el máximo cargo al que puede aspirar un universitario, (porque) rechazo los esquemas que mantienen a la Universidad aislada, distante y lejana de la sociedad, [al tiempo en el que] aspiro a que los distintos sectores de la sociedad miren a la universidad como aliada y [como] espacio que respalda y apoya al futuro de Guerrero (…) pretendemos ser un proyecto incluyente de universidad, (…) con la participación activa de la comunidad universitaria a favor del desarrollo equilibrado y armónico de nuestra alma mater”.
Delineamos entonces un proyecto que reanime relaciones profundas entre la Universidad y la sociedad a la que se debe, con un renovado proyecto de vinculación que se extienda y multiplique en muy diversos términos y niveles. Por ello es que entre los principios que integramos en nuestro credo (inclusión, autonomía, calidad, pertinencia, regionalización) damos ahora un particular énfasis a la pertinencia, pensando que la calidad educativa por sí sola no tiene una significación cabal, si no se relaciona con su contribución al desarrollo, y pensando a la vez que sin procesos serios y sostenidos de vinculación con lo social, el proceso educativo queda mutilado en su función esencial.
El otro principio al que damos relevancia en la perspectiva señalada es el de la regionalización, con un proyecto inmediato para el desarrollo de siete campus regionales. Estos campus serán Altamirano, Cruz Grande, Iguala, Llano Largo, Tecpan, Tlapa y Zumpango.
El objetivo estratégico de este proceso de regionalización es para reducir la brecha en la cobertura educativa de nivel medio superior y superior entre las distintas regiones socioeconómicas del estado de Guerrero.
Algunos dirán en forma crítica que la regionalización que planteamos supone la multiplicación de divisiones, segmentaciones o fórmulas de compartimentación que minan la estrategia unitaria que hemos venido defendiendo y pregonando. Pero nada nos parece más falso. Por el contrario, en nuestro primer artículo señalamos que la regionalización resultará una fortaleza, pues la raigambre regional de la UAG constituye una garantía de al menos cuatro factores decisivos, a saber: a) el factor autonómico; b) el factor democrático; c) el factor incluyente; d) el factor de diversidad.
Porque el futuro de Guerrero y de México se encuentra en la multiplicación y en el desarrollo de sus áreas y capacidades diversas, y no en su homogenización y en la centralización de información y poderes.
¿Que con el esquema de regionalización se rinde culto al localismo y al retraimiento institucional frente al proceso globalizador? De ninguna manera. Porque en nuestro proyecto estratégico vertido en el Plan de Desarrollo Institucional el esquema de regionalización no es sino una cara de la moneda: la otra es la internacionalización, en un juego dinámico –dialéctico, dirán algunos– en el que la acción local siempre tiene un referente-pivote ligado a lo global, mientras que la acción global siempre tiene un referente-pivote ligado a lo local.
Esta última relación entre lo global y lo local es marca obligada de los nuevos tiempos, en los que ya no es posible retraerse de las determinaciones globales, como tampoco es posible actuar en lo local sin pensar que ello implica inevitablemente un cierto impacto global.
Reiteramos lo expresado en el artículo del pasado 9 de julio: nuestro programa de “Gran visión 2035” tiene como ejes decisivos la regionalización y la internacionalización, y ello en forma simultánea y en una estrecha y necesaria vinculación.
A la perspectiva de regionalización agregaremos un ingrediente esencial: la apertura de un proyecto emergente de universidad virtual, para extender al máximo posible la cobertura educacional de nuestra casa de estudios y potenciar la contribución de la UAG al desarrollo de Guerrero y del país.
Entenderá el lector que a la perspectiva presente en los valores de pertinencia y de regionalización se agrega naturalmente el principio de inclusión, inscrito destacadamente en nuestro lema principal: “Universidad de calidad con inclusión social”. Preeminencia de equidad y de propuesta para fijar el credo básico de la “igualdad” que llega hasta nuestros días, desde el pensamiento fundacional de Miguel Hidalgo y Costilla, pero también y sobre todo de José María Morelos, cuando el 13 de septiembre de 1813 dio a conocer al mundo Los Sentimientos de la Nación.
Democracia, inclusión, equidad y desarrollo; pluriculturalidad, diversidad y pertinencia; ciencia dura y en perenne avance y renovación, pero sin concesiones al ostracismo y a la vida académica que se aísla de los valores humanos y del desarrollo social.
Los estudiantes que egresen con calidad y se incorporen al mercado laboral, o a la actividad productiva, social y cultural en las nuevas oleadas generacionales de la UAG, tendrán un distintivo claro de orgullo de pertenencia: a su Universidad, a su región, a su país y a su mundo.
* Rector de la Universidad Autónoma de Guerrero




