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No es del EPR, es de Alcozauca y estudió en la UAG, dice el dirigente de la CETEG Minervino Morán

*Promovió la unidad con los campesinos y las organizaciones “y creo que eso le ha preocupado al gobierno”, declara el cetegista considerado más radical

Lourdes Chávez

Chilpancingo

(Segunda parte)

Para muchos, en el movimiento magisterial de abril y mayo de este año el secretario general de la CETEG, Gonzalo Juárez Ocampo, representó el ala moderada contra la reforma educativa, y Minervino Morán Hernández, dirigente de la región Centro, era portavoz de la posición más radical de los activistas.
El articulista Raymundo Rivapalacio escribió que Minervino Morán fue enviado de Oaxaca por el EPR a Guerrero, pero el dirigente lo niega, y aclaró que es originario de Alcozauca, municipio de La Montaña, y sus ideales democráticos tienen su origen en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).
Reconoció que como integrante de la Comisión Política de la CETEG promovió la unidad con los campesinos y las organizaciones “y creo que eso le ha preocupado al gobierno”, señala.
Acerca de sí mismo, confió que en 1975 su familia emigró de La Montaña a la capital y como estudiante en Chilpancingo vivió la crisis del 83 en la UAG, cuando el gobierno federal retiró el subsidio, y docentes y administrativos trabajaron sin cobrar alrededor de un año.
No fue dirigente, pero sí activista de la Federación Estudiantil Universitaria Guerrerense (FEUG), a lado del después rector Florentino Cruz Ramírez, y aclaró que no tuvo interés en quedarse a laborar en la UAG, como muchos otros lo hicieron.
Egresó como economista y tiene cerca de 20 años de servicio en el sector educativo, donde actualmente imparte la asignatura de Historia en preparatoria abierta.
También dio clases en la secundaria Galo Soberón y Parra de Chilpancingo, aunque a la dependencia ingresó con una clave administrativa en el área de programación y presupuesto, como enlace del desaparecido Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE), pero se perfiló a la carrera docente y se sumó a la lucha sindical.
En 1997 fue preso político, con el también cetegista Mariano Maya, acusados de motín y ataques a las vías de comunicación, recordó que no alcanzaron una fianza, pero después de un mes el gobierno del estado se desistió de las denuncias ante la presión del movimiento.
Reconoció que la constante en la CETEG es la lucha por el aumento salarial, recuperar el papel histórico del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), en los últimos años por reforma a la Ley del ISSSTE y la defensa de la educación pública que desde la descentralización en 1992, el gobierno federal pretende llevar hasta la municipalización.
En esta carrera, recordó que fue desaparecido un docente de primaria del sector Sierra, Gregorio Alfonso Alvarado López, cuando recién entró a su periodo de interinato el gobernador Ángel Aguirre Rivero. El caso archivado en la Procuraduría General de la República (PGR), no ha podido ser reactivado.

La ausencia

En entrevista Minervino Morán aclaró que los dirigentes siempre han sido señalados como terroristas, y los acusan de motín y ataques a las vías de comunicación, pero esta es la primera ocasión en que los vinculan a la guerrilla, lo que hizo precisamente el gobernador Ángel Aguirre Rivero, en cadena nacional de televisión, para desacreditar al movimiento ante la opinión pública.
“Ellos saben qué movimientos son guerrilleros, y nosotros somos un movimiento social magisterial; la persecución y el hostigamiento es porque nos oponemos a las políticas de gobierno, quisieran que nos calláramos, que no dijéramos nada, que estuviéramos de rodillas”.
En el momento de mayor tensión, fue cuando el gobernador advirtió que los dirigentes serían detenidos, Juárez Ocampo y Morán Hernández se ocultaron por 15 días, y nuevos voceros entraron a la escena.
Ahora, Minervino Morán reconoce que siempre estuvo en las oficinas sindicales, y Juárez Ocampo aprovechó para atender sus problemas de salud, y en la mesa de negociación que apenas comenzaba con el gobierno federal, el subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda Nava, dijo a sus compañeros que sabían donde estaban los dos dirigentes, si hubieran querido, los detenían; no lo hicieron por razones políticas.
Sin embargo, cuestionó que para excusarse, la ex produradora, Martha Elba Garzón,  declaró que los dirigentes fueron resguardados por un hombres armados.
Reconoció que hay preocupación en sus hijos por todo lo que está pasando (inseguridad, desaparición y homicidio de activistas) pero “tenemos que dar la cara, porque la lucha es justa y tenemos la razón”.
Por su parte, el secretario general de la CETEG Gonzalo Juárez Ocampo subrayó que a los priistas se les tacha de corruptos y represores por más de 70 años de gobierno “por su dictadura blanda como la llamó un escritor o la dictadura perfecta, pero ahí estuvo el PRI y dejó todo su caudal de represión, de muertos, y podían decir que la renovación iba a ser diferente pero no es cierto”.
“Algo huele muy mal en Dinamarca, dice la obra de Shakespeare. Pues aquí, algo huele muy mal en cualquier partido; fue lo mismo con los gobiernos priistas, con los panistas, de Vicente Fox, de Felipe Calderón, y son lo mismo los perredistas en los estados, obedecen a los poderes fácticos, económicos nacionales e internacionales, se ponen de espaldas al pueblo”.
La disidencia organizada

Juárez Ocampo participó en el Comité paritario seccional de la sección 14 del SNTE, que se integró en 1990, es decir, había un secretario institucional y otro democrático, él estuvo en la cartera de Gestoría Social.
Explicó que esta forma de organización fue posible porque a finales de los 80, el movimiento disidente creció tanto que cayó el secretario general del SNTE, Carlos Jongitud Barrios, y el presidente Carlos Salinas de Gortari, impuso Elba Esther Gordillo Morales, ahora en prisión.
“Ella llegó con un discurso seudodemocrático, de un frente amplio y plural, donde todos cabíamos”, y se integró una comisión ejecutiva provisional en el estado, para organizar el congreso estatal que iba a elegir a la dirigencia de la sección.
Recordó que la CETEG tenía mayoría, no por mucho, por unos 30 delegados, y 20 minutos antes de que terminara el receso, donde los cetegistas estaban integrando su planilla, los institucionales se trasladaron al hotel Jacarandas a concluir la sesión que resguardaron con policías, para imponer como secretario general de la sección a Pedro Álvarez de Dios.
Recordó que luego de las acciones contra la  represión administrativa, los maestros disidentes tomaron cinco días las oficinas del SNTE (las que ahora ocupa la CETEG) y comenzó otro gran movimiento que dio como resultado un comité paritario, “una forma de gobierno poco conocida y poco practicada”.
Sin embargo, en 89 hubo otro rompimiento y se conformó el Comité Democrático; “Gordillo dijo que no quería nada con nosotros. Bueno, dijimos, no lo necesitamos, y desde entonces estamos así”, la CETEG funciona como un sindicato paralelo en la sección 14.
Gonzalo Juárez recordó que después de estar en el Comité Paritario, regresó a sus funciones de director en una escuela de Taxco, a donde dijo que piensa volver en unos meses, y donde el trabajo es muy tranquilo comparado con la negociación política.
Para sortear los retos de la dirigencia, aclaró que tienen que preparase, apoyarse con otros dirigentes seccionales, hacer discusiones colectivas, “y hemos encontrado a algunas personas en el gobierno que también han sido inteligentes y sensibles y por ahí hemos podido avanzar”.
Destacó que en este periodo de gestión, por concluir, se incluyó a la CETEG en las comisiones mixtas de escalafón, impidieron los movimientos incorrectos, el otorgamiento de plazas a discreción y evitaron mayores conflictos.
En 2012 construyeron con las autoridades estatales el modelo normativo para el manejo de personal, que al final firmó la representación oficial, “la base lo sabe”, pero  no permitieron a los cetegistas entrar al Comité de Vigilancia del Plan de Previsión Social, “porque ahí algo huele muy mal”, y adelantó que la organización no va a desistir de esta demanda.

Negociación-movilización, la táctica

A pesar de los golpes, la expresión sindical sobrevive porque sus luchas son legítimas, tienen el respaldo de la base y de un gran sector de la población, no importa lo que hagan el Estado y los poderes fáticos, sostuvo Juárez Ocampo.
Su permanencia también es posible porque tienen una dirección colectiva que se renueva totalmente cada tres años, porque hacen consulta a las bases, se les rinden cuentas sobre la gestión sindical, se discuten sus diferencias ideológicas de manera interna y se mantiene la unidad en la acción.
Admitió que el comité anterior tuvo condiciones externas muy adversas, así como internas que no les permitieron posicionarse, pero en este periodo, hubo otras circunstancias y mejor comunicación, se dirimieron las diferencias de manera interna, incluso en los momentos más críticos de las movilizaciones.
Confirmó que su táctica de lucha es la negociación-movilización, para que las autoridades los escuchen, y al final los resultados no son méritos de los dirigentes, sino de la base movilizada.

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