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Trabajan en el rescate del acervo fotográfico del colombiano Leo Matiz

Jorge López / Agencia Reforma

 

Jilotepec

 

Un total de 100 mil fotografías, de las cuales 90 por ciento se consideran inéditas, conforman el acervo más numeroso de la obra del fotógrafo colombiano Leo Matiz, el cual se encuentra en el Estado de México, donde un equipo de especialistas trabaja en su rescate, investigación y digitalización.

La pregunta de cómo llegó a un pueblo mexiquense el archivo de quien fue considerado entre los mejores diez fotógrafos del mundo parece provocar una respuesta sencilla: el terreno era suyo. Sin embargo deja entrever el desconocimiento general que se tiene en el país sobre este personaje: Leo Matiz vivió casi una década en México (1940-1950), justo cuando inició su carrera como fotógrafo, y donde conoció y formó parte de la élite cultural de entonces.

Fue discípulo de Manuel Álvarez Bravo; con Gabriel Figueroa colaboró en un número incierto de películas; formó parte de la tertulia de los tres grandes muralistas (Orozco, Rivera y Siqueiros), a quienes captó en momentos de insólita intimidad; realizó fotorreportajes como corresponsal de las revistas Así y Siempre! que lo llevaron a retratar desde los bajos fondos de la Ciudad de México hasta el París liberado durante la Segunda Guerra Mundial.

Amante de María Félix (a quien retrató por primera vez desnuda) y amigo de Agustín Lara, Leo Matiz abandonó México justo cuando comenzaba a ganar reconocimiento internacional; reivindicar esa ruptura es la tarea que se impuso Alejandra Matiz hace cinco años, cuando decidió trasladar el acervo de su padre de Italia a México.

El proyecto inició tras la muerte de Matiz, en 1998, cuando su hija comenzó a recuperar colecciones y series completas perdidas en archivos y museos de Europa y América. Pronto descubrió que gran parte del material nunca fue publicado.

“Antes me comía el archivo, ahora soy yo la que le dice dónde quedarse”.

Desde entonces se ha vinculado con Eva Calderón y Gabriela Martínez, investigadores de la UNAM, quienes colaboran en la catalogación y la investigación de las obras, de las cuales se estima el 40 por ciento son de tema mexicano.

“Él adoraba a México y me parece lo más justo. Cuando vino, México lo ayudó, le dio trabajo, le prestaron plata para montar su estudio y los grandes maestros estuvieron con él. Es como una forma de devolverle al país todo lo que hizo por mi padre. Yo no tengo quien se ocupe de la obra después de mí, por eso mi preocupación es que se quede en los museos, en colecciones importantes”, comentó Alejandra Matiz.

A mediados de abril el Museo Nacional de Arte (Munal) exhibirá Microcosmos de una victoria, obras de Leo Matiz, compuesta por 32 imágenes y algunos negativos cuyo tema central es lo sucedido la noche del 25 de agosto de 1944 en París: la liberación de la ciudad por parte de los aliados.

“Yo creo que, actualmente, se conoce muy poco (del archivo fotográfico). Alrededor del 90 por ciento es desconocido, el 40 por ciento es sobre México y el resto es todo América”, comentó la presidenta de la Fundación Leo Matiz, Alejandra Matiz, hija del fotógrafo.

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