Estallan dos bombas artesanales cerca de la residencia oficial del presidente colombiano
DPA
Bogotá
Dos explosiones de mediano poder se registraron ayer en las inmediaciones de la sede de gobierno de Colombia, residencia oficial del presidente Juan Manuel Santos y su familia, ubicada en el centro de Bogotá, informaron los organismos de seguridad.
Las dos “papas bomba” (artefactos artesanales) fueron lanzadas a una plaza ubicada en medio del Congreso y la Casa de Nariño, que es custodiada por un cuerpo de seguridad especial.
Las autoridades arrestaron a un hombre que fue visto cuando lanzaba los explosivos. El individuo resultó ser un ex soldado que fue separado del Ejército en 2000 por problemas mentales, y cuatro años después comenzó a percibir una jubilación.
El fiscal que atendió el caso pidió al Instituto de Medicina Legal que haciera una valoración psiquiátrica del sujeto para determinar si debe ser declarado inimputable.
En un comienzo, las autoridades sospecharon que el hecho estaba relacionado con el problema de orden público que Bogotá enfrentó ayer, cuando numerosos estudiantes protestaron en contra del servicio de transporte masivo.
Alcalde señala a partido político como impulsor de las protestas
El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, acusó al izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA) de motivar las protestas hechas ayer por jóvenes usuarios del sistema de transporte masivo capitalino que dejaron más una veintena de detenidos, daños en varias estaciones del servicio y el colapso del tránsito.
“Un grupo de la administración pasada (a cargo del PDA) ayer sale a un bloqueo porque tiene una directriz, la oposición política al alcalde Petro”, escribió el mandatario local en Twitter.
Los jóvenes bloquearon durante más de cuatro horas el paso de los buses y se enfrentaron con piedras ante el Escuadrón Móvil Anti Disturbios de la Policía (ESMAD) en las seis terminales del servicio de transporte articulado TransMilenio.
Con chorros de agua, gases lacrimógenos y bombas aturdidoras el ESMAD intentó dispersar a los jóvenes que se desplazaron hacia las principales avenidas de Bogotá y colapsaron la movilidad no sólo de los articulados, sino también de los vehículos particulares y buses públicos.
Las autoridades reportaron la detención de 28 jóvenes, el saqueo a las taquillas del servicio e innumerables daños materiales en las estaciones.




