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María Luisa Garfias Marín

Reforma electoral con perspectiva de género

A todo vapor se trabaja en la 60 legislatura de Guerrero la reforma a la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales, y las y los diputados tienen para ello las propuestas presentadas en los foros y en las conferencias magistrales organizadas para la reforma electoral, así como las  entregadas al Congreso para la elaboración de una legislación con democracia de género.
A las diputadas y los diputados de la actual legislatura les toca ser consecuentes con la Constitución Política Mexicana en su artículo 1º, con la Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres, tanto la nacional como la estatal, con la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida sin Violencia y con lo dispuesto por instrumentos internacionales, garantizándonos a las mujeres la igualdad sustantiva. Las diputadas deben tener claro, que no les estamos pidiendo a los varones, ya sean diputados o magistrados electorales, una mayor tajada del pastel; lo que les pedimos  es cambiar la receta. Una receta en la que estemos todas y todos en igualdad de condiciones, con los mismos derechos a participar, a opinar, a decidir, a conducir el barco.
No pueden hablar de democracia paritaria si las mujeres seguimos subrepresentadas, y  digo lo anterior, porque piensan quienes dirigen los partidos o las mismas fracciones parlamentarias que basta con que lo digan y lo repitan, con que esté escrito para que nosotras creamos que ya vivimos en un mundo igual… Hasta romántico.
Requerimos una Constitución política en Guerrero que reconozca a las mujeres como ciudadanas, con los mismos derechos que los hombres, una Constitución que visibilice a las mujeres guerrerenses y a la par, leyes estatales con la misma visión, es decir con visión de género. Entre estas leyes debe estar indiscutiblemente la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales. Esta ley tiene que ser reformada y garantizar con ella los derechos políticos plenos de las mujeres.
No es posible la existencia de una ley electoral en Guerrero que discrimina a las mujeres y fortalece las políticas patriarcales de los partidos políticos. No es posible su existencia en un estado donde las mujeres hemos sido guerreras para su constitución, pero además, hay una alta participación de las mujeres en política, tanto en la formal como en la informal. Somos casi el 53 por ciento de la lista nominal de electores, hacemos ganar a los candidatos, fortalecemos sus partidos políticos, sus asambleas, la defensa del voto y mantenemos su registro.
No podemos seguir estando solo en las bases y con subrepresentaciones en las candidaturas o en los puestos de tomas de decisiones o en el poder político, cómo lo demostró el último proceso electoral local 2011-2012, en el que los siste partidos políticos y las dos coaliciones  registraron 326 candidaturas de mayoría relativa y de estas, solo 62 fueron mujeres, es decir el 19.02 por ciento. Según los datos proporcionados por el IEEG, el porcentaje de mujeres registradas por cada uno de los partidos y las coaliciones fueron de 28% en el caso del PAN y el PT; 26% el PVEM; 23% el Panal; el 11% el PRD; 5% el PRI y MC, y las dos coaliciones entre el 15 y el 18%. Ninguno alcanzo el 30% como mínimo. De este total de candidatas registradas, sólo nueve integran la legislatura actual conformada por 46 diputaciones, tres de mayoría relativa elegidas en urnas y seis plurinominales presentadas en sus listas por los partidos. En lo que se refiere a las candidaturas para las presidencias y sindicaturas de los 81 municipios, los partidos políticos registraron 271 mujeres de un total de mil 397, que corresponde a un porcentaje de 16.25%. Y de éstas, sólo cuatro presiden un ayuntamiento, de las 86 sindicaturas, apenas siete son ocupadas por mujeres; de las 588 regidurías, 255 las tienen mujeres. Del total de candidaturas registradas en las elecciones locales del año pasado, que fueron 5 mil 188, el 19% fueron para mujeres, es decir mil 837.
Los datos anteriores muestran una desigualdad en las candidaturas de mujeres en relación con las de los  hombres. Ningún partido político registro mínimo el 30% de mujeres, y ello, porque la ley electoral no establece cuotas de género en las candidaturas de mayoría relativa. Da por hecho que todos los candidatos saldrán de un proceso “democrático” en donde se niega la obligatoriedad de las candidaturas de mujeres.
La misma ley electoral justifica con el examen de los aspirantes a integrar los órganos electorales, la inequidad de género, argumentando que los siete mayores promedios serán los consejeros, ya sea generales o distritales, pero lo peor del caso es que en la integración, a pesar de que una mujer este dentro de estos primeros lugares, la misoginia de quienes aprueban la conformación del Consejo General o Distrital, las saca de la jugada política, como sucedió el 11 de septiembre del 2012 al aprobar el pleno de la actual legislatura a los siete integrantes del Consejo General del IEEG. ¿En dónde quedó la igualdad?
Otro aspecto a señalar es la violencia política de género, que viven las mujeres que hacen política, tanto en los partidos, como en los sindicatos, o cualquiera instancia de organización política, que limita, violenta y niega a las mujeres el ejercicio pleno de sus derechos políticos, y  que debe ser parte de la ley electoral y de   la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado Libre y Soberano de Guerrero
Todo lo señalado es para que quienes lean esta colaboración, se den cuenta del desequilibrio político existente entre las mujeres y los hombres, y que las y los diputados deben respetar los compromisos establecidos con las leyes que ellos mismos proponen y aprueban, o solo aprueban, pero también para que nosotras las mujeres estemos alerta con lo que ellos presentarán y aprobarán, para recurrir a instancias electorales superiores.

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