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Abre sus puertas la Casa de los Vientos; anuncian actividades para el nuevo centro cultural

Juan Carlos Moctezuma R.

Uno de los tesoros mejor guardados de la inagotable memoria histórica de Acapulco abrió ayer sus puertas a unos cuantos.
A diferencia del oropelesco mito del gang de Hollywood que Johnny Weismueller conformara en los años 40 con sus amigos Errol Flyn y John Wayne y que halló en el hotel Flamingos su guarida, este tiene reverberancias mucho más poderosas para el alma de un edénico puerto que ahora sólo vive en la memoria de un tiempo ya ido.
Nos referimos a la Casa de los Vientos, Exekatlkalli, la casa de playa que Dolores Olmedo construyó en los años 40 en el cerro de La Pinzona y en la que el maestro Diego Rivera vivió desde marzo de 1956 a junio de 1957, y tras un receso de dos meses, regresó en  septiembre para fallecer en diciembre de ese mismo año en la ciudad de México.
Lo que en principio fue un sueño de la ex directora del Instituto Guerrerense de la Cultura, Alejandra Frausto, finalmente lo pudo concretar gracias a su tesón y a sus buenas artes para ser escuchada por el gobernador Ángel Aguirre Rivero.
Así, en septiembre del año pasado se informó que, luego de arduas negociaciones con los herederos de la casa, fue adquirida por el gobierno del estado, el gobierno federal y la fundación Carlos Slim por tres millones de dólares.
Desde entonces el ahora secretario de Cultura estatal, Manuel Zepeda, ha venido fraguando la mejor forma para hacer operativo este espacio conocido desde ya como Casa de los Vientos Centro Cultural.
Y ayer se invitó a los medios de comunicación para que conocieran los sitios desde donde Diego Rivera pintó una veintena de puestas de sol acapulqueñas, su serie de cuadros conocidos como Niños de Rusia y La hamaca, una obra que evoca la sensualidad del trópico.
Sin embargo, no es la primera vez que tan relevante residencia recibe a los medios de comunicación.
La propia Dolores Olmedo, un par de años antes de su muerte, vino expresamente al puerto para abrir sus puertas a la prensa.
Ese día, el 21 de enero de 2000, la coleccionista de arte anunciaba su intención de convertirla en museo para albergar en ella una colección de réplicas de la obra de Diego Rivera.
O sea que nueva, nueva, la idea de convertir esta casa en un museo y centro cultural, no es, aunque sí lo es la cristalización de ese deseo.
Ayer recibieron a los enviados de la prensa el secretario de Cultura, Manuel Zepeda, la directora de Galerías de la misma institución, Jeanette Rojas y la recientemente nombrada directora del centro cultural, la pintora Cristina Navarrete.
Al acto asistieron también la chef Susana Palazuelos, el empresario Fernando Álvarez y la escritora Manú Dornbierer.
El secretario dijo que la fundación Carlos Slim se encargará de asesorar y apoyar financieramente la operación del lugar y que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes programará exposiciones como la del escritor Francisco Tario, que inaugurará el centro cultural el 19 de septiembre.
Por su parte la directora Cristina Navarrete dijo que espera contar con el apoyo de todos los acapulqueños para hacer del sitio, que cuenta con 3 mil metros cuadrados y con una superficie construida de 544, un “remanso cultural”.
Agregó que, incluso, ya cuentan con los derechos del Fideicomiso Banamex –dueño de la obra de Diego Rivera– para explotar comercialmente los murales por él pintados en la Casa de los Vientos.
Precisamente en el estudio de Rivera, la artista plástica Ana Barreto ofrecía ayer un taller de arte a una docena de niños, la primera actividad que tiene lugar en ese espacio desde que el gran muralista mexicano dejara de usarlo.
Ayer, durante un par de horas, pareció revivir uno de los pasajes que hicieron a Acapulco brillar fulgorosamente. Nos imaginamos a la figura de Diego Rivera deambular como un fantasmas cromático en las habitaciones de la residencia celebrando que, finalmente, se convierta en realidad la idea original de la incansable promotora del arte mexicano, Dolores Olmedo.
Una buena forma de celebrar los 11 años de la ausencia de Lola que hoy se cumplen.

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