Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

El maquinista del tren siniestrado en España se niega a declarar

DPA

Madrid / Santiago de Compostela

El conductor del tren que el miércoles descarriló cerca de la ciudad española de Santiago de Compostela, detenido desde el jueves e imputado por “imprudencia”, se negó ayer a declarar ante la policía.
Francisco José Garzón, de 52 años, está ahora mismo en el punto de mira de las especulaciones y en medio de la polémica en torno a la peor tragedia ferroviaria en cuatro décadas en España, que según las últimas cifras provisionales ha dejado 78 muertos y ha conmocionado a un país que desde ayer está tres días de luto oficial.
Cuando la policía judicial se desplazó ayer a tomarle declaración en el Hospital Clínico de Santiago de Compostela, donde está ingresado con heridas leves y custodiado por las fuerzas de seguridad, se negó acogiéndose a su derecho constitucional.
El maquinista, con una experiencia de 13 años y que llevaba uno en la línea Madrid-Ferrol, admitió que el tren iba a 190 kilómetros por hora en el tramo en el que convoy descarriló el miércoles por la noche, en una curva muy pronunciada, cerca de la estación de la capital gallega, en la que la velocidad máxima permitida es de 80 kilómetros por hora.
“Tenía que ir a 80 y voy a 190”, dice en la grabación de una comunicación por radio tras el siniestro que publicaron ayer medios españoles. La grabación fue entregada al juez la misma noche del accidente. “La he jodido”, señalan también las transcripciones. “Me quiero morir”.
Las causas del siniestro son una incógnita abierta, aunque las hipótesis de los medios de comunicación españoles apuntan al exceso de velocidad, en medio de una polémica que ha puesto también en cuestión los sistemas de seguridad en la red ferroviaria española.
El gobierno de Mariano Rajoy no quiso ayer entrar en ella. “En estas cosas quien tiene que opinar son los que saben y quienes tienen los datos”, dijo la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, y pidió “prudencia y respeto” frente a la investigación.
Según publicó ayer el diario El País, el maquinista admitió que los sistemas de alarma saltaron cuando detectaron que el tren superaba la velocidad máxima y aseguró que él intentó frenar, pero no pudo evitar el descarrilamiento.
Las dos cajas negras del tren, que están bajo custodia policial, aún no han sido abiertas, ya que la comisión judicial que debe hacerlo priorizó la identificación de las víctimas mortales en el accidente.
En medio de esos trabajos de identificación, la policía científica rebajó ayer de 80 a 78 el número de muertos, después de confirmar que varios restos humanos, atribuidos inicialmente a personas distintas, corresponden a las mismas.
El funeral por las víctimas del siniestro, según se anunció ayer, será el lunes por la tarde en la catedral de Santiago.

468 ad