A la poesía mexicana le falta calle, dice el escritor chiapaneco Balam Rodrigo
*Presenta, al lado de Antonio Salinas, textos de sus obras en el Centro Cultural Acapulco
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Logomaquia, de Balam Rodrigo y Bajo la sombra de un árbol, de Antonio Salinas fueron los poemarios presentados la tarde de este sábado “con la idea de una resistencia hacia que el género quede al margen” y “a sabiendas de que desde esa marginación escribimos pues la poesía se escribe de adentro hacia afuera”, comentaron los autores.
Ante la gente reunida en el Centro de lectura Carlos Fuentes del Centro Cultural Acapulco, Antonio Salinas se refirió a su trabajo, Bajo la sombra de un árbol, con una anécdota: que éste es producto de un rechazo continuo en los concursos literarios, y narró que en algún momento sintió encono al saber que escritores con poca calidad fueran premiados por gente de la talla de Luis Zapata, hasta que le tocó el turno de ganar en 2008.
“Yo tengo una formación religiosa y tuve un descontento con la idea de la creación, por lo que juego (en mi libro) con esa idea y hago ficción con Adán y Eva y empiezo si bien de La Biblia, termino hablando de una Eva que se volvió Madona contemporánea que vive en nuestros días y que termina alejándose de Adán para poder vivir sola llevando una vida de prostituta, radicando en una colonia llamada El Paraíso”.
Este poema, agregó, compone el 70 por ciento del libro, “los demás textos se escribieron entre 2004 y 2006 que ya los había incluso mandado a concurso pero que perdieron”. Al tiempo que reveló que esta edición nace de la colaboración con el poeta atoyaquense Jesús Bartolo, “quien me pidió los textos hace más de un año y me olvidé de ello hasta hace dos meses, que me avisó que ya estaba listo”.
Acerca de la dificultad para que la poesía “se mueva” como la narrativa, el poeta acapulqueño aseguró que ésta “no es publicada por las grandes editoriales porque no se vende, así que las editoriales independientes hacen su lucha”.
Por su parte, Balam Rodrigo, originario de Chiapas y con una docena de libros publicados, comentó que desde 2004 escribe poesía; “y justo este, el doce, Logomaquia, es una selección de los libros que he publicado”.
Al respecto, dijo que este poemario guarda el orden cronológico de cómo fueron escritos los textos, más no su publicación, por lo que es visible su evolución como poeta y de la que dijo que si bien ha habido cambios, estos “no se notan tanto por el orden que se les dio”.
Sobre su escritura, comentó que es recurrente en él el trabajo sobre el lenguaje:“busco reflejar una suerte de dialecto del español de Chiapas, en especial del Soconusco, es decir nuestra forma de hablar que yo busco ponerla por escrito”.
Un ejemplo de ello, dijo es el voseo; “vos, andá, vení, nosotros voseamos justo desde Chiapas hasta Centroamérica y eso da muchas más posibilidades a mi poesía que el sólo decir tú”.
Cuestionado sobre los cambios que ha sufrido la poesía en los últimos tiempos, Balam Rodrigo afirmó que la percepción ante el lector ha cambiado, “sobretodo porque también ha sido una necesidad de los escritores, de los poetas, escribir sobre nuestra realidad inmediata; si hace diez años, creo que más, un escritor dijo que a la poesía mexicana le falta calle, ahora creo que la situación actual ha hecho que muchos poetas de los considerados exquisitos, de academia ahora sí necesiten hablar de la calle porque la calle los ha tocado”.




