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Los mineros de Taxco, seis años de lucha por sus derechos entre la solidaridad y la indiferencia

*Teníamos accidentes fatales y muy continuos, hablamos de seis u ocho accidentes por mes, a consecuencia de la falta de seguridad con la que estábamos trabajando y fue que dijimos ya basta”, recuerda el dirigente Roberto Hernández Mojica

Claudio Viveros Hernández

Taxco

(Primera parte)

Un día como hoy era la víspera. Hace seis años, 400 mineros taxqueños decidieron enfrentar a la poderosa empresa Grupo México, aliada y protegida por el gobierno federal panista, con una lucha en defensa de sus derechos.
Eso los llevó a ondear un 30 de julio, a las 12 horas y ante presencia de notario público, las banderas rojinegras de la huelga en las minas de Taxco, asentadas en la ciudad en El Solar, La Concha en la comunidad de El Frayle, y Los Remedios en la comunidad de Tehuilotepec, esta última de las más ricas en yacimientos minerales.
Aún cuando los trabajadores y su sindicato buscaban el diálogo, los oídos sordos del Grupo México y sus directivos prevalecieron por encima de atender las demandas y los principales puntos del pliego petitorio: la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo, que implicaba por derecho un incremento salarial, y mejores condiciones de seguridad.
Sin embargo, la respuesta fue nula, al igual que la atención del principal dueño y accionista de las minas en Taxco y la citada empresa, Germán Larrea Mota Velasco, a quien pronto se le ubicaría como uno de los hombres más ricos, aliado y confabulado con los gobiernos panistas.

El pliego petitorio: Seguridad e incremento salarial

Uno de los líderes más reconocidos de esta lucha histórica, no sólo en Guerrero, sino en el país y en el extranjero, es precisamente el dirigente de la Sección 17 del Sindicato de Trabajadores Mineros, Similares y Metalúrgicos de la República Mexicana, Roberto Hernández Mojica, quien al igual que sus pares en Somberete, Zacatecas y Cananea, Sonora, hicieron estallar con un ya basta la huelga el 30 de julio de 2007 a las puertas de las instalaciones donde trabajaban.
En entrevista con El Sur, detalló que dentro del pliego petitorio presentado a la empresa los mineros cuestionaban entonces las violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo, del cual la empresa, en la última revisión en 2006, ya no respetó varios de sus artículos, entre ellos los aumentos en las tablas de bonificación para los agremiados, lo que se agravó más todavía cuando les anuncian en 2007 que ya no iban a contratarlos y a lo que se sumó la embestida del gobierno de Vicente Fox al tratar de imponer en la dirigencia del sindicato nacional a un líder que no era minero, Elías Morales Hernández, que a nivel local, devino en la línea de la empresa para ya no contratar a los mineros, según se planeaba en una orquestación empresa-gobierno, que más tarde se iría por los suelos.
Otro de las peticiones, refirió Hernández Mojica, fue la Seguridad en las minas, un asunto que no se atendía ni significada nada junto con la vida de quienes hacían engrosar de dinero a la empresa a costa de la explotación irracional de las riquezas de las entrañas de la tierra.
En este aspecto, las minas de Taxco no eran la excepción en materia de muertos y accidentes. Por ello es que expresó: “Teníamos accidentes fatales y muy continuos, hablamos de seis u ocho accidentes por mes, desde leves hasta graves a consecuencia de la falta de seguridad con la que estábamos trabajando, porque en esta empresa no sabíamos ni para quien trabajábamos, ni quien era nuestro patrón, pero cuando descubrimos que era uno de los hombres más ricos de México, nos dimos cuenta que era imposible que estuviéramos con estas carencias de los equipos e implementos propios para cada elemento, no nos daban y fue que dijimos ya basta”.
Al respecto, en los años que hubo una depreciación del valor de los metales preciosos, los mineros consideraron prudente no exigir incremento salarial, “nos dieron aumento a fin de que no se cerraran las minas, pero después subió el precio del metal y no nos dijeron te damos un quinto más”.
En su conclusión, ante la falta de protección de su vida con las herramientas, equipos de trabajo y condiciones inadecuadas de seguridad, el líder taxqueño asentó que la empresa no invertía en nada, ya que su lema era la producción mientras ellos sufrían y había accidentes.
“Los compañeros de la Comisión de Seguridad e Higiene tienen las estadísticas. Ya no era posible continuar con esto y vino la huelga, que desde que estallamos no ha habido acercamiento con el Grupo México, cuyo empresario, Germán Larrea Mota Velasco -señala- financió fuertemente las campañas de los gobiernos panistas, pero con el compromiso de crear un sindicato minero blanco”, contrario al de los mineros taxqueños, justamente en el tiempo que su líder nacional, Napoleón Gómez Urrutia, ya estaba exiliado en Canadá a raíz del conflicto de Pasta de Conchos, Coahuila, donde perdieron la vida 65 de sus compañeros, lo que calificaron como un “asesinato industrial”.
De esto apuntó que a sus compañeros del norte del país “los mandaron directamente al matadero con el fin de afectar a nuestro líder Napoleón Gómez Urrutia y poder desaparecer al sindicato minero, pues los enviaron a hacer trabajos inusuales en un horario inusual y no se tentaron el corazón para que se murieran”.

Las reacciones y amenazas del Grupo México

En el caso de Taxco, Roberto Hernández Mojica dijo que ellos como directivos, tanto los nacionales como de la sección local, están amenazados y tienen órdenes de aprehensión por la lucha que mantienen con la huelga en defensa de sus derechos.
“Al estallar la huelga la empresa nos adjudica pérdidas, pero nosotros siempre hemos dicho que mientras la huelga sea legal, porque estalló en tiempo y forma, no nos quita el sueño de que nos vayan a tomar presos”, aunque omitió mencionar las amenazas de las que han sido objeto vía telefónica, en contra de ellos y de sus familias, por parte de sujetos escudados en el anonimato, desde números privados o con números de otros lugares del país, lo que trascendió entre el gremio como alerta.
A pesar de esto, afirmó que en la lucha que mantienen hay señales de esperanza de una posible solución con el gobierno federal priista, que encabeza Enrique Peña Nieto, que sustentó con base en las declaraciones del titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, a principios de julio de este año, donde anunció que se reconocía el liderazgo de Napoleón Gómez Urrutia y las huelgas de Taxco y Zacatecas, en lo que vislumbró un arreglo del conflicto.
“Estamos en espera de una pronta solución, lo importante es que ya hubo un pronunciamiento oficial y el reconocimiento a las huelgas, esperamos que ahora sí se apriete al empresario (Larrea Mota Velasco) y haya un diálogo, ya que no se ha presentado y el gobierno puede obligarlo a dejar la concesión y se la dé a otra empresa  más responsable”, expuso.
Insistió en que durante los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón los mineros “fuimos severamente golpeados”, ya que hubo compañeros que fueron asesinados en Sonora, Zacatecas y en Lázaro Cárdenas, Michoacán, donde las fuerzas federales irrumpieron en la huelga y hubo muertos y heridos, todo por defender la autonomía sindical frente a la imposición de un líder sindical que pretendió hacer Vicente Fox sin lograrlo ante las protestas y rechazos, dijo.

Entre la solidaridad y
la indiferencia

Sin tomar en cuenta los rumores insistentes para desalojarlos desde hace tiempo, el líder minero dijo que valora los apoyos y solidaridad recibida de organizaciones internacionales, de compañeros mineros de otras secciones del país y de la sociedad civil, es decir, de organizaciones de Guerrero, que han estado atentos y al lado de ellos y lo que se considera un ejemplo de lucha y persistencia, un grito a la vida.
Estos gestos de solidaridad y respaldo los comentó: “Hay aliados de muchas organizaciones internacionales, con cartas y apoyos en especie, y no se diga en Guerrero donde tenemos tantos y tantos luchadores y organizaciones que nos apoyan, van a estar con nosotros y lo demostraremos este 30 de julio en la gran marcha que realizaremos aquí en Taxco. Eso nos ha ayudado para evitar un desalojo, porque (la empresa y las autoridades) lo piensan mucho para venir a Taxco; siempre hemos trabajado al lado de la sociedad y las organizaciones, entre ellas la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero, mineros de otras secciones, los electricistas, los telefonistas, tranviarios y trabajadores de la UNAM”.
En ese aliento, dijo, una de las claves ha sido fundamentalmente la familia, los hijos y las esposas, quienes al soportar carencias y falta de recursos han podido mantener también una resistencia callada y vigorosa.
Esa lucha, a la par de la búsqueda de apoyos, los ha hecho tener un roce cercano con otros problemas que laceran a los guerrerenses ante las condiciones de desigualdad, marginación, pobreza, falta de oportunidades y violencia en contra de muchas organizaciones y la gente.
La evaluación de todo esto es más que un ejemplo de lo que llega más de fuera, pero donde desde dentro, del municipio y la ciudad que se ha visto afectada, la reacción y mirada de los taxqueños comunes, los potentados y empresarios se muestra indiferente para lograr el bienestar de los mineros y así el repunte de la economía local.
Así lo apreció Hernández Mojica: “Ha sido una respuesta tibia, la verdad no hemos tenido el apoyo de nuestros paisanos, aquí la gente es muy tibia, como que no les interesa lo que sucede a su alrededor; están viendo que estamos sumidos en la pobreza porque no hay fuentes de empleo y una de las principales es la minería, pero nadie hace nada, somos los únicos que hemos alzado la voz, porque antes ni manifestaciones había, pasamos por las calles y se esconden. Se ha hecho mucho para que esto (la huelga) salga adelante, pero no hemos tenido el apoyo de nuestros propios paisanos”.

La esperanza de solución

Dentro de sus expectativas, el líder minero confió en la intervención de los gobiernos estatal y municipal para coadyuvar ante las instancias federales en aras de una próxima solución en beneficio de los mineros y la economía de la región.
Una muestra que se pudo superar fue que hasta la cuarta vez que insistieron al alcalde, Salomón Majul González, para atenderlos, finalmente acudió la semana pasada a sus instalaciones y manifestó su apoyo, donde le reiteraron la petición de tocar esas puertas, en alianza con el gobierno estatal, ante las instancias y el gobierno federal, para dar solución a la huelga y abrir una nueva ruta con mejores expectativas y la calidad de vida que merecen.
Sin embargo, quedó presente que el pasado 11 de este mes, en el Día del Minero, la tibieza de los taxqueños y la indiferencia de los gobiernos de los tres niveles, los relegaron otra vez al olvido, sin una flor, sin una sonrisa, sin la solidaridad fraternal, sin el aliento.

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