Reabren pese a riesgos para el ambiente una celda clausurada en el basurero de la capital
Anarsis Pacheco Pólito
Chilpancingo
Las 300 toneladas de basura que se generan diariamente en la capital del estado y la demora de las autoridades municipales en la construcción de un nuevo relleno sanitario, ha causado que se reabra una de las celdas del basurero que ya había sido clausurada porque había terminado su vida útil.
En julio del 2010, siendo gobernador Zeferino Torreblanca y presidente municipal Héctor Astudillo Flores se realizó una inversión de 11 millones de pesos para sanear el entonces tiradero de basura y convertirlo en un relleno sanitario.
El proyecto incluyó sacar toda la basura enterrada y depositarla en celdas provistas de membranas para que no hubiera filtración de lixiviados al subsuelo, además de sistemas de extracción de líquidos que llegaban a una cisterna; también se colocaron los respiraderos para la extracción de biogás y todas las medidas para que se evitara la contaminación ambiental.
Se abrió una nueva celda que se calculó daría servicio a la capital por apenas seis meses, a pesar de ello, el gobierno municipal siguió depositando la basura en ese lugar hasta hace un par de semanas, sobrepasando la capacidad y generando con ello afectaciones al medio ambiente que no han sido sancionadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren).
El cerro de basura que se generó tiene más de 20 metros de altura y su cerrado final no fue concluido, ya que le falta la capa de tierra que debe cubrir todo el montículo.
Alrededor de la montaña de desechos se ven escurrimientos de lixiviados, que van a dar a la barranca adyacente y se filtran al subsuelo de manera directa, poniendo en riesgo los mantos acuíferos que se encuentran cerca del tiradero y que recargan los manantiales de la zona.
A la celda, además de la capa de tierra, también le faltan los respiraderos para la extracción del biogás y los canales adecuados para la extracción de lixiviados.
Mientras tanto, sobre la celda que en su momento fue equipada con todo eso para que quedara definitivamente cerrada, el gobierno municipal dispuso que se siguiera depositando basura, poniendo en riesgo a los mismos pepenadores que pueden ser víctimas de alguna explosión en el lugar por la acumulación de gases.
El basurero nuevo
Desde el 2010, el entonces alcalde Héctor Astudillo Flores confirmó la necesidad de construir un nuevo relleno sanitario, incluso en declaraciones se comprometió a que estaría listo antes de concluir su gestión, a pesar de ello ni siquiera logró adquirir un terreno donde empezar a construirlo.
Durante el intinerato de Tulio Pérez Calvo se afirmó que a la zona habilitada como relleno sanitario de la ciudad sólo le quedaban dos meses de vida útil.
A la llegada de Mario Moreno Arcos, se tomó como alternativa la construcción de un nuevo depósito final para los residuos en un predio propiedad del municipio que se localiza cerca de la comunidad de Amojileca a un costado del camino que conduce a San Vicente, sin embargo las obras no han sido iniciadas formalmente, porque para hacerlas se necesitan mejoras en los caminos.
Además, los vecinos de Amojileca han declarado que para permitir la construcción primero les tendrá que ser presentado el proyecto y ofrecer garantía de que no va a contaminar, puesto que muy cerca de donde se instalará el relleno se encuentra una barranca que desemboca en la presa del Cerrito Rico.




