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Los mineros de Taxco, entre la riqueza de los minerales y la pobreza de sus familias

*Cuando una mina produce 3 kilos de plata por tonelada ya es costeable, y en las de la ciudad colonial al estallar la huelga se obtenían de 15 a 26 kilos, informan los trabajadores. A pesar de la abundancia, la empresa no invertía en seguridad porque quería más ganancias, se quejan

Claudio Viveros Hernández

Taxco

(Tercera parte)

Los mineros de Taxco, a seis años de huelga cumplidos el pasado martes 30 de julio, son los protagonistas de historias de vida, de lucha y de las contradicciones de estar en contacto con la riqueza de los minerales y la pobreza que viven al lado de sus familias.
Los trabajos que realizan se desarrollan al interior de las minas, sin saber si un día retornarán vivos o ya nunca los volverán a ver debido a los peligros en la oscuridad de los túneles. Otros de los mineros son quienes laboran en la superficie, donde no por eso están ausentes los riesgos.

Las minas y las riquezas

En la mina de El Solar, al sur de esta ciudad, que también es la planta principal, existen 11 niveles de profundidad, los cuales tienen 60 metros de distancia entre uno y otro, lo que quiere decir que la suma de todos es de una profundidad de 660 metros.
Esta mina de San Antonio, que es su otro nombre, a través del nivel siete –que es el punto donde se concentra todo el mineral que se extrae– tiene comunicación con la de La Concha en la comunidad de El Frayle, a una distancia de tres kilómetros al norte de la ciudad, que es la misma hacia la mina de Los Remedios, ubicada en la comunidad de Tehuilotepec, pero en la parte sur de Taxco.
De acuerdo con datos proporcionados por los mineros, al estallar la huelga se producían en los tres turnos de trabajo 2 mil toneladas de mineral, todo era mineral y no había tepetate, que es el que no tiene valor, y de esa producción, de un metro cúbico salían de 15 a 26 kilos de plata por cada tonelada. Lo demás que se extraía después de procesar ese mineral era cobre, oro, pirita y zinc.
En un encuentro con este diario, Gerardo Segovia Alcántara, de oficio soldador, con 22 años de trabajar en los socavones de la minera y vocal del Consejo de Vigilancia y Justicia del sindicato, narra, describe y sorprende al dar a conocer lo que allá, entre los peligros, encuentran y sucede, lo que en lenguaje llano no se conoce en el mundo terrenal.
Se afirma que cuando una mina produce tres kilos de plata por tonelada, ya es costeable. Por lo que las de Taxco que producían esa cantidad, significa que son las más ricas. Lo que echa por tierra uno de los argumentos que difundió la empresa de que ya no había reservas de mineral, porque “no era costeable” a diferencia de lo que afirma el entrevistado: “es de las más ricas no de México, sino del mundo”.
Este ardid se contrapone también porque días antes de que estallara la huelga que se prolongaría por seis años, la empresa presentó un proyecto al sindicato de mineros en el que exponía la necesidad de ampliar la cantidad de trabajadores y después se contradice al externar que ya no había mineral, ¿cómo es posible eso?, cuestionó Segovia Alcántara, si la minera les informó en ese proyecto que había mineral, por lo que eso no podía ser una causa de cierre de la mina que la empresa pretendió ejecutar.
En diversos estudios se comprobó a la empresa que sí había reservas minerales para trabajar otros 35 años y con yacimientos localizados, dijo, y “con la huelga, deja de ganar, pero no pierde; durante todo este tiempo de huelga ha fallado al no presentarse a las negociaciones con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para dar fin al conflicto que tiene solución”.
La posición del minero, es la que expresan todos sus compañeros: “No queremos que se pierda la fuente de empleo, lo único que pedimos es la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo, la autonomía del sindicato y se invierta, por lo menos, en el uno por ciento en seguridad. Estamos en la mejor disposición de negociar”.
De lleno a sus labores, Gerardo Segovia, comentó que conoce todos los trabajos en el interior de la mina, desde el de soldadura, que es su fuerte, y sabe de reparación de bombas, de motores, mantenimiento de las vías, de tuberías de aire y de agua y de ventilación.

Un viaje hacia las entrañas de la tierra

“El último nivel es el 11, que es el más peligroso porque a mayor profundidad hay menos oxígeno y cualquier golpe que se dé uno, duele más; por ejemplo, una piedra que se desprenda y nos pegue se siente más fuerte por esa falta de oxígeno y aparte por los gases raros que abundan en los túneles”.
Dijo que los gases raros son los que surgen después de la detonación de dinamita al interior de las minas, y una vez que ésta explota se desprenden gases, de la dinamita, las rocas y de las máquinas que hay trabajando, ya que toda la maquinaria funciona con diesel y dentro de la mina está prohibida la maquinaria de gasolina y los químicos, por lo que “todo eso provoca que el oxígeno sea más denso y espeso, de ahí que los trabajos que se ejecutan son más lentos, si llega a haber un golpe es más intenso y hay mayor temperatura”.
“Es más –apuntó– en ese nivel la temperatura rebasa los 40 grados y puede llegar a los 44, por lo que entonces aparece la necesidad de tomarse en cada turno de 3 a 4 litros de agua porque si no, se deshidrata la gente, no aguanta un turno”
Explicó que en esos mismos lugares hay un mineral que se llama pirita. Por lo que en los trabajos de operación de una maquina debe estar otro compañero con él rociándolo con agua, “porque no se soporta la temperatura, es una temperatura de 90 grados y hay que estar mojándolo cada media hora y va para afuera y otro, y otro”. Eso en las áreas donde hay pirita.
En donde hay vetas de plata, detalló, que es más frío, las temperaturas están de acuerdo al mineral que hay en interior de la mina y, aparte, en todos esos lugares también hay un gas, por ello es que es debe haber ventilación y los contrapozos, que son los que están hechos desde la mina hacia la superficie, los cuales son llamados tiros de ventilación.

Peligros y accidentes

“Cuando no hay suficientes tiros de ventilación es cuando se registran más accidentes, porque todos esos gases forman una especie de neblina dentro de los túneles y a cierta distancia no se ve, se escucha el ruido, pero alcanza a distinguir si es un ventilador o un motor y es cuando ocurren los accidentes por falta de ventilación”, revela el minero.
En los casos de haber humedad, como en esta temporada de lluvias, aseveró que hay más desprendimientos de roca, lo que “cuando se desprende una roca nosotros le llamamos pegaduras”. Cuando esto ocurre, dijo, no hay ruido, y por eso es que no da tiempo de retirarse y es cuando no hay aviso del peligro “lo apachurra a uno”.
Solamente si se trata de un mineral que se llama caulín, ahí empieza a tronar la roca y da el tiempo necesario para que se retiren, con un tiempo de unos 10 minutos antes de que se desprenda la roca, pero cuando no es así, “regularmente el accidente es fatal, porque un metro cúbico de desprendimiento de roca equivale a una tonelada, ¿quién va a soportar eso?”
Segovia Alcántara añadió que en ocasiones, hay desprendimientos de tres a 10 toneladas y eso representa un accidente fatal.
Otros de los accidentes que han sido frecuentes se deben a la negligencia de la empresa, “porque no invierte en seguridad en las máquinas, es decir, no hay mantenimiento preventivo a la maquinaria ni a los túneles o socavones”, otra de las constantes en sus denuncias no atendidas por falta de seguridad.
Abundó que en un túnel, cuando se avanza en la disparada o la ampliación de barrenos que regularmente son 34, se introduce en cada uno un barreno que mide seis pies que, en suma, equivale también a 34 toneladas, las cuales “se tumban” en el avance de los trabajos de excavación, en los que deben meterse anclas a presión hacia los lados y mallas con concreto.
Denunció que “todo eso lo dejó de hacer la empresa, porque quiere más ganancias, pero nada de invertir en seguridad”.

¿Y la seguridad?

¿No había entonces condiciones de seguridad para hacer su trabajo?
-No. Todos los accidentes que ocurren con frecuencia en las minas son en el interior, y los que más había aquí eran por caída de piedra, precisamente por falta de inversión de la empresa, que era la seguridad para nosotros; en la superficie no hay ese tipo de accidentes que son menores, aunque si hay fatales, pero la mayoría son dentro de las minas, por falta de ventilación, falta de mantenimiento preventivo o correctivo a la maquinaria y mantenimiento al cielo o anclas.
Si se deja de hacer eso, aseguró, vienen los accidentes fatales, porque “hay casos de tramos, en uno tres kilómetros que no hay ese tipo de mantenimiento, y entonces ocurren las tragedias”.
Otro de los peligros constantes es que para ambas, minas de La Concha y Los Remedios, en el Frayle y Tehuilotepec, el nivel siete es la vía de comunicación con la planta de la minera y donde existe el mayor escurrimiento de agua, de unas cuatro pulgadas continuas las 24 horas del día, por lo que, por eso es que se tiene que bombear todo el tiempo, los tres turnos, ya que de no ser así, se inundan los túneles en seis u ocho horas, “lo que sería el caos y se viene abajo todo”.
Al estallar una huelga en las minas, como sucedió en las tres de Taxco, lo primero que debe atenderse es asignar y mantener en esas  tareas de bombeo a personal de emergencia, tanto de la empresa como del sindicato, con alrededor de unas 30 personas que se dedican a trabajar en ese tipo de mantenimiento en el bombeo y en el tiro, lo mismo que activar cada día, durante media hora, las máquinas para evitar se peguen y ya no funcionen. Eso es por ley, a fin de que al término de una huelga todo sea más fácil para todos.
A seis años de huelga, anticipó que el mantenimiento que se requerirá, por lo menos será por un periodo de seis meses, ya que las minas están para caerse y en pésimas condiciones, y para “volver a trabajar las minas, será necesario contar con unos 500 compañeros, porque los túneles son muy grandes en esos 11 niveles, todos están conectados y tendría que distribuirse la gente en los tres turnos de trabajo”.

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