No hay inversión ni voluntad política para abatir la pobreza, advierten investigadores de la UAG
Mariana Labastida
Investigadores de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) indicaron que se debe analizar en qué están fallando los programas de combate a la pobreza.
Lo anterior, luego de que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) colocara a Guerrero en el primer lugar nacional en carencia alimentaria, pues cuatro de cada 10 habitantes no tiene una alimentación adecuada, índice directamente relacionado con la pobreza en el estado.
Consultado al respecto, el profesor-investigador de sociología de la UAG, Rodolfo Bórquez Bustos, indicó que Guerrero sigue siendo uno de los estados más pobres del país debido a que no hay inversión, trabajo ni voluntad política por parte de las empresas privadas, sin las cuales será difícil desarraigar la pobreza en el estado.
El docente de origen chileno indicó que tampoco hay voluntad política por parte del Estado para desarrollar mecanismos para generar empelo, que es “la única manera de terminar con la pobreza” en un estado abandonado por razones históricas y políticas.
“La propia voluntad política no ha hecho posible que se lleve a cabo una política sustentable de creación de empleo”, expresó.
Bórquez Bustos resaltó que no hay posibilidades de crecimiento económico, ni las características para que un empresario invierta generando empleos, debido a la falta de seguridad e infraestructura carretera, entre otros factores que dejan a Guerrero por debajo de la región norte del país.
El investigador de la UAG indicó que los programas sociales “son más bien paliativos de los gobiernos del PRI anteriores y los dos del PRD igual; ni Zeferino ni el actual gobernador han impulsado programas de generación de empleos”, quedándose sólo con la “industria sin chimeneas” que es el turismo e incrementando también los índices de migración de habitantes.
Por su parte, el economista, profesor e investigador del Instituto de Ciencias Políticas de la UAG, Gabino Solano Ramírez, consideró que las cifras difundidas por el Coneval indican que “evidentemente algo está fallando” en las políticas públicas que se están aplicando para el combate a la pobreza en el estado, y que los resultados del Inegi son para hacer un estudio más amplio de qué está mal, alertando no sólo al gobierno federal sino también al estatal y municipal.
El investigador de la UAG indicó que incluso el Coneval tendrá ubicadas algunas causas de la situación en la que se encuentra el estado, luego de que se diera a conocer no sólo que tiene el primer lugar a nivel nacional en carencia alimentaria, sino que incrementó 2.1 por ciento el número de pobladores en situación en pobreza en Guerrero.
Indicó que se debe de analizar si es el diseño de los programas, la planeación o la ejecución de los mismos lo que está provocando que no se disminuyan los índices de carencia alimentaria en el estado, “analizar los ámbitos desde el diseño hasta la cuestión de la implementación, como sabemos todos, en la operación de los programas siempre interfieren otras causas coyunturales”, como el caso de la “dispersión de los recursos del programa”.
Agregó que los estudios deben ser orientados por el Banco Mundial o la ONU para mejorar la implementación de los mismos.
Solano Ramírez dijo que de las consecuencias negativas que pueden desarrollar los programas es que la comunidad deje de producir, y ejemplificó en el caso de Tlapa, donde dijo que de acuerdo con un estudio la población económicamente inactiva está 10 por ciento arriba de la activa, cuando en el estado se maneja de manera proporcional.
Dijo que lo que se notó es que la población en ese municipio es dependiente de los programas de asistencia social y abandonó las actividades productivas.
Finalmente indicó que a nivel nacional hay un esfuerzo por atender la situación de la pobreza en Guerrero, e incluso en la UAG se desarrolla un programa con el objetivo de ver qué pasa con la pobreza, que servirá para dar pistas y plantear una hipótesis.




