Chivas pierde en su presentación en casa por 2-0 ante el Veracruz
*Con goles de Christian Marrugo y Ángel Reyna, los Tiburones Rojos se impusieron en la cancha del Omnilife. El Rebaño exhibió poca creatividad a la ofensiva y graves fallas a la defensiva
Ramón Estrada / Agencia Reforma
Guadalajara
“Con una tienen, con una tienen, con una nada más”, gritaba eufórico y hacia la tribuna Ángel Reyna tras celebrar su gol y luego de la jugada en la que dejó hecho pedazos a Héctor Reynoso para sellar una nueva derrota del Guadalajara en el Omnilife.
Con un 2-0 a favor del Veracruz, con tantos de Christian Marrugo, al minuto 5, y el del orgulloso Reyna, al 90’, las Chivas volvieron a mostrar la misma cara de inoperancia ofensiva y poca imaginación ante su gente.
Y fue prácticamente el mismo guión del torneo anterior, con un aparente dominio, con mejor dinámica, con más atrevimiento por las bandas, pero sin claridad ni poderío ofensivo.
Reynoso comenzó y terminó el juego como el villano favorito de los aficionados, tras equivocarse en la primera anotación al soltar la marca del colombiano, quien quedó solo y cómodo ante el pase de Reyna para fusilar a Luis Michel en el amanecer del encuentro.
A partir de ahí los abucheos para el veterano sonaban cada que tocaba el balón.
Un minuto más tarde los rojiblancos intentaron reaccionar, pero con lo mismo de siempre.
Jesús Sánchez en la más clara del chiverío la estrelló en el travesaño al minuto 6 cuando cabeceó sin precisión de gol.
Esfuerzos individuales, un Marco Fabián flotando y con la mente en otra parte, un Rafael Márquez Lugo en plan de obrero al bajar, pero siempre tocando hacia atrás y de espalda al marco.
Miguel Sabah poco conectado con los de arriba terminó por desaparecer, y al medio tiempo fue sacado del juego.
El de Cancún se lo tomó en serio y ni en la banca se apareció tampoco.
Carlos Fierro fue la apuesta para buscar mayor movilidad.
Omar Esparza metió un centro al 49’ y Fabián perdonó al no conectar el balón, casi abanicando la jugada.
Desesperado Patricio Araujo se tiró un clavado, al 56’, dentro del área y le amonestaron.
Miguel Ponce, otro de los tres seleccionados del fracaso de Copa Oro, tampoco pesó en el juego y fue relevado por el novato Ángel Zaldívar.
Los Tiburones que lucían más peligrosos al contragolpe, poco a poco replegaron, se amurallaron hasta neutralizar la poca imaginación de los locales.
En la agonía Reyna apareció de nuevo como el terror de Reynoso.
En el último minuto el ahora goleador jarocho se llevó al capitán rojiblanco, lo recortó hacia adentro y cruzó a Michel para clavar el segundo tanto del juego y dedicarlo a la tribuna.
Reyna se dio el lujo de celebrar al estilo Mario Balotelli, simulando hacer fuerza con el abdomen.
Y así, al final, la mayoría de los 24 mil 395 aficionados que asistieron al estadio abuchearon a las Chivas de siempre.




