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Entregó la escultura a Aguirre por mandato del Consejo Universitario, asegura el rector de la UAG

Entregó la escultura a Aguirre por mandato del Consejo Universitario, asegura el rector de la UAG

No hay sumisión y la autonomía “está intacta”, dice Saldaña * La maestra emérita Aljandra Cárdenas cuestiona la relación acrítica

Daniel Velázquez

El rector de la UAG, Javier Saldaña Almazán, dijo que la escultura que entregó al gobernador Ángel Aguirre Rivero no fue un regalo, sino un reconocimiento que le mandató el Consejo Universitario que le entregara en nombre de los universitarios.
El miércoles como parte de las actividades de la gira del gobernador en Zitlala, el rector le entregó al gobernador una escultura, “por todo el apoyo que ha recibido” la institución “y por el incremento al subsidio”.
Saldaña Almazán dijo que no tiene una actitud de sumisión ante nadie y que la autonomía de la UAG “está intacta”.
“No es un regalo, es un reconocimiento que se le dio al gobernador, es una insignia del águila que me mandato el Consejo Universitario el día 19 de julio, cuando sesionamos aquí en el fuerte de San Diego”.
Explicó que el reconocimiento al gobernador es porque incrementó el subsidio de la UAG, que en 52 años de haberlo planteado nadie los había atendido, “y para motivarlo y nos siga incrementando cada año”.
Consideró que no fue un exceso que la UAG le haga reconocimientos en público al gobernador, sino que es “equitativo”, porque apoyó a la institución.
“Si el gobernador apoyó a la Universidad, nosotros le tenemos que corresponder”, dijo.
Saldaña Almazán dijo que la autonomía de la UAG sigue intacta, porque costó muchas luchas, marchas y algunas decenas de muertes.
“No hay ninguna sumisión a nadie, nuestra universidad es autónoma, nuestra autonomía intacta, hay una relación fraterna con el señor gobernador, eso sí que quedé muy claro esta ruta está trazada”, dijo.
Recordó que sus declaraciones, cuando se declaró más leal que un servidor del gobierno del estado, fue porque al gobernador le dieron información errónea sobre los 19 millones de pesos que reclamaba al gobierno del estado.
Reiteró que se abrirán espacios para los rechazados y que atenderá a los jóvenes que se manifiestan en el zócalo, pero que la UAG no sacrificará la transparencia ni la legalidad.
El rector insistió en que será el 20 de agosto cuando se vuelva a hacer el proceso de asignación de espacios en Medicina, Odontología, Mercadotecnia, Enfermería 1 de Chilpancingo, Enfermería 3 de Ometepec, en otras escuelas y en preparatorias.
Estimó que serán unos mil espacios los que abrirá la UAG, para que los rechazados puedan tener oportunidad de continuar sus estudios.
El rector dijo que se reunirá con los alumnos rechazados para explicarles cómo es el proceso de asignación de espacios y ofrecerles otras opciones, porque “no todo es Medicina”.
Saldaña Almazán pidió que las denuncias de cobros para acceder a un espacio en una escuela, sean presentadas con pruebas para poder proceder en consecuencia, dijo que los casos que se presenten con pruebas serán enviados al Consejo Universitario, “para que se le haga un juicio sumario a quien intente chantajear”.
Del señalamiento del diputado Germán Farías Silvestre, de que la Universidad no ha entregado la cuenta pública, el recto dijo que ya entregó los informes correspondientes y criticó que el Congreso no ha entregado la suya, “el buen juez por su casa empieza”.
El rector participó ayer en la Feria Escolar 2013, organizada por Televisa Acapulco, donde los jóvenes estudiantes de bachillerato fueron ocupados como escenografía para trasmisión que hizo la televisora local desde el centro social del parque Papagayo.
No hubo un acto oficial de la UAG, sino que el rector acudió a dar una entrevista para promocionar la oferta educativa de la institución, y como parte de la transmisión televisiva el rector entregó de manera simbólica un cheque por mil pesos a dos estudiantes que participan en el programa Jóvenes Universitarios Trabajando por Acapulco.
Después, en declaraciones a los reporteros, Saldaña Almazán dijo que en total fueron 80 jóvenes los que recibieron el apoyo económico por mil pesos, como remuneración al trabajo que realizan en coordinación con el gobierno municipal.
Adelantó que firmará un convenio con el Instituto Nacional de la Economía Social (Inaes) para becar a los estudiantes de preparatoria y sigan en labores sociales.
Destacó que “mil jóvenes” univeristarios trabajan en la Cruzada Nacional contra el Hambre.
El rector se tomó fotografías con los estudiantes y después se retiró a Chilpancingo, porque dijo que tenía que supervisar si ya se había normalizado la entrega del subsidio a la UAG.

Es una debilidad la relación acrítica de la UAG con el gobierno de Aguirre, dice Alejandra Cárdenas

Lourdes Chávez

Chilpancingo

La maestra emérita de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Alejandra Cárdenas Santana, denunció que mientras la máxima casa de estudios no tenga una propuesta crítica y un proyecto propio, va a seguir siendo ejecutora de las políticas que otros diseñan; como ahora que la institución es prestadora de servicios en varios programas de gobierno y se alineó al modelo de universidad que señala el gobierno federal.
La docente e investigadora también indicó que la institución educativa no está a la altura de los retos que tiene el estado, en razón de los datos que colocaron a Guerrero en el primer lugar de carencia alimentaria y por el retroceso en la actividad económica; aunque hay aspectos en que se ha avanzado, afirmó que falta mucho camino por recorrer.
Calificó como una debilidad la relación acrítica del rector Javier Saldaña Almazán con el gobernador Ángel Aguirre Rivero –que en los medios de comunicación se prodigan respaldo absoluto–, porque la institución educativa no puede tener una relación acrítica con el Estado, “debemos tener nuestra propias propuestas, claro, y seguir ciertos lineamientos”, concedió.
Aclaró que no todo en la política educativa está mal, y si bien fue impuesta, destacó que ahora existe una cultura de la evaluación que no había en la institución; y este nuevo rectorado está empeñado en certificar el mayor número de programas.
Sin embargo, aseguró que las formas todavía son débiles porque no hay una consulta adecuada a las bases, incluso aseguró que todavía la gente al interior de la universidad no sabe muy bien qué es lo que se está haciendo.
Sobre las declaraciones del rector, de que ya no van a salir de a las calles a protestar, consideró que no es una posición fuerte, tomando en cuenta que como líder máximo de la UAG, tiene liderazgo, pero no controla los movimientos magisteriales y tampoco es su misión.
En toco caso, señaló que los movimiento sociales, han cambiado también con la evolución de las nuevas tecnologías, y cada vez son más creativos, “las redes sociales le dan otra idea de lo que debe ser la protesta social”.
Enfatizó que se debe consolidar un proyecto con una mayor consulta a las bases, “siento que ahí está una gran debilidad, porque las bases no son los grupos políticos, son los estudiantes, somos los profesores y profesoras que todos los días estamos en la tarea de investigar, en la docencia, en la vinculación, la difusión de la cultura, los que hacemos la universidad”.
Aceptó que los grupos políticos son también la gran flaqueza de la institución, porque siguen decidiendo muchas cosas, que deben dejar a las bases de la universidad.

La universidad pueblo es historia

En una entrevista en un céntrico restaurante, la académica señaló que aquel proyecto de universidad pueblo (que no quería saber nada de los gobiernos) hace tiempo que forma parte del pasado histórico de la UAG.
Recordó que desde el periodo presidencial de Ernesto Zedillo comenzó una transición a un nuevo tipo de universidad, que “desgraciadamente” tomó como modelo de  educación superior a universidades-empresa como Harvard, en muchos sentidos.
Aclaró que la de Guerrero nunca será como la estadounidense universidad de Harvad, “y algunos ni lo deseamos”, pero en esa carrera se dejaron de lado cambios importantes, que deberían retomar para darle un sentido social a la institución.
Puntualizó que no han sido retomados los movimientos de las mujeres, el reconocimiento de los derechos humanos de una parte muy importante de la población en Guerrero, la lucha contra la pobreza, por las prestaciones sociales y la seguridad social, las demandas de las personas con capacidades diferentes, de los ecologistas, de los que son diferentes desde una perspectiva de prácticas sexuales.
A pesar de que el nuevo modelo educativo de la universidad dice que se tienen que incluir todos los discursos de los movimientos sociales, “no se ha alcanzado a entender la importancia de abrir las puertas y ventanas”.
Reconoció que hay cosas que ya no podrían ser de aquel ideal de universidad pueblo, pero hay temas rescatables en el tipo de vinculación que tenía con la sociedad, “creo que hay desafíos importantes, porque el mundo del conocimiento también se ha transformado, el avance tecnológico, los procesos de ciudadanización, implican una nueva visión de la universidad”.
Señaló que desgraciadamente muchas personas dentro de la institución consideran que son agendas ajenas; por ejemplo, el tema de género, la UAG simplemente se vincula con estos movimientos, que también están ahí.
Aseguró que las cifras del Inegi revelan que los universitarios tienen un enorme desafío y la UAG se tiene que transformar; en este sentido, señaló que no se puede mantener la oferta tradicional de licenciaturas y carreras, que está generando jóvenes rechazados en las materias de ciencias de la salud.
“Necesitamos abrir programas de certificación de competencias, para certificar los saberes de las parteras y otros que posee la gente, que reclaman un espacio y del reconocimiento para la certificación de este tipo de competencias”.
Aclaró que el concepto de competencias se debe entender en el sentido más amplio, no para el trabajo, sino para la vida.

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